Cuarentena: la aventura de ir de compras

Cuarentena: la aventura de ir de compras. Contrariamente a lo que muchos puedan pensar uno de los supermercados más importantes en Morón centro tiene stock, no hay faltantes y triplicó la cantidad de carne envasada en sus heladeras. Crónica en primera persona.

Cuarentena: la aventura de ir de compras. El mensaje sigue siendo el mismo: quedate en casa. Sólo se puede salir a buscar comida o medicamentos. Incluso pasear un animal que lo necesite para que no se enferme y punto.

(por Santiago Alonso).- Esta vez romperemos con las reglas de cualquier manual periodístico. Por lo tanto esta nota estará escrita en primera persona. Les prometo que no ocurrirá muy seguido dado que estamos en una situación de excepción.

Por eso hoy quiero contarles como fue comprar en el Coto en un horario tranquilo, impensado para mi.

A raíz de mis horarios alterados decidí hacer un refuerzo del stock que tenía. En la cola del Coto de Morón centro, había pocas personas haciendo fila de manera ordenada dejando un metro de espacio por obvios motivos. La hora a la que llegué fue 07.05 am.

La imagen no era de pánico ni por asomo. En las calles, las pocas cuadras que hice a pie no registraban personas circulando. Algunos autos con un sólo conductor y colectivos que no llevaban gente.

Fue inevitable para mi no sentirme por unos pocos minutos Juan Salvo en El Eternauta, sólo que este contexto es mucho menos trágico y no hay gente muriendo por que caen copos de nieve mortales ni nos encaminamos en una dura batalla contra el invasor alienígeno en la cancha de River.

Volviendo a la puerta, cinco empleados de la empresa ordenaban el ingreso y preguntaban si el cliente iba a comprar carne por mostrador.

Le expliqué al muchacho que atendía que iba a comprar productos previamente envasados y por lo tanto me daban cierta prioridad mientras que a quienes iban a la carnicería se les daba un número.

La fila que hice duró exactamente cinco minutos. Llevaba una listita en la mano para ser lo más concreto posible.

Clima normal, pero con cautela

Adentro del hipermercado personal de limpieza le pasaba alcohol a las cajas y changuitos.

El tránsito era normal en un espacio donde había poca gente y el stock estaba repleto. En el sector de frutas y verduras el personal usaba barbijo.

Primera cuestión clave a tener en cuenta: el “mito” del desabastecimiento está en el imaginario de los ultra paranoicos.

Quien esté a cargo de la reposición tomó la decisión acertada de llenar las heladeras con carne al triple para que todos puedan tener bandejas para llevarse a su casa. Y esa es la conducta que vi en los otros compradores quienes también guardaban prudente distancia entre sí.

En ningún caso los vecinos y vecinas se llevaban 100 bandejas por changuito.

Segunda cuestión: Esto no es The Walking Dead y no hay falta de comida o gente atrincherándose con rifles para conseguir carne y sobrevivir.

El Gobierno Nacional aseguró un pacto con los supermercadistas y acordaron que no iban a faltar provisiones. También hay productos del programa Precios Cuidados.

Cuarentena: la aventura de ir de compras por Morón – El mito del papel higiénico

Otro mito a romper: el del papel higiénico. Hay de todas las marcas, precios y gramajes, por lo tanto, no hay motivos para adquirir masivamente ese producto de higiene personal.

Similar compromiso afirma haber tomado el sector agropecuario informando que la producción no para.

Se agarra lo básico, para stockearse un poco más y punto.

La cuarentena es esto: ni estar paranoico por salir a comprar lo que hace falta sí o si ni el relajo o la tontería de algunos pocos que van a fiestas o salen a jugar al fútbol. Los resultados se empezarán a ver en dos semanas.

En las calles la policía circula, para autos, pide DNI y se da cuenta si alguien salió para buscar lo necesario o para hacerse el canchero y romper la norma, poniendo a los demás en peligro.

Al tener todo lo que necesitaba, bajé al primer piso, pasé por cajas. La chica que atendía usaba guantes y guardé la distancia necesaria, pagué con débito y a los pocos minutos ya estaba en mi casa.

Afuera llegaba gente, de a uno por grupo familiar.

Cuarentena: la aventura de saber comprar

Otra cosa que es vital es tomar conciencia de que ir al supermercado no es ir de paseo: quienes estuvimos hoy no fuimos con nuestra novia, amigos, tio, primos y hermanos a dar vueltas. La actitud es ir, hacer la fila, ser concretos, pagar e irse.

No es un paseo ni se sale “a ver que onda”. Se trata de convivir armoniosamente y buscar lo necesario para pasar más tiempo en casa ya sea comida, articulos de limpieza o medicamentos.

Voy a reconocer que salí un poco nervioso. Como la desconexión con el exterior es casi total en lo físico (mas allá de ver los canales de noticias o recibir mensajes de Whatsapp con información falsa y mucha verdadera), uno toma conciencia de cómo es todo afuera cuando sale, y sólo hay que hacerlo cuando es estrictamente necesario.

Este fue uno de esos casos.

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