«El problema que tiene Lucas es el mismo que Axel, el fuego amigo», dijo Claudio Román tras haber ganado la conducción del PJ Morón. A su vez, dijo que el resultado superó las previsiones iniciales del espacio. “Esperábamos un resultado victorioso pero no con tanta diferencia como lo hemos obtenido”, afirmó el dirigente, quien además vinculó el desempeño electoral con el despliegue territorial realizado en los días previos a la elección.
En esa línea, destacó el trabajo militante como clave del triunfo y remarcó: “Eso es el resultado de un grupo de compañeros que estuvimos 15 días recorriendo el distrito buscando afiliado y diciendo cuál era la propuesta que tenía la lista 2”. La estrategia de cercanía con los afiliados terminó siendo determinante para ampliar la brecha frente a la oposición interna.

Román también ratificó su alineamiento político con el oficialismo bonaerense y puso en valor el respaldo del intendente. “Nosotros somos parte, junto con el intendente Lucas Ghi, del proyecto que encarna Axel Kicillof. Y lo que hizo Lucas fue darnos la confianza de armar una lista netamente peronista”, sostuvo, reforzando la identificación del espacio con la conducción provincial.
Sin embargo, el dirigente no esquivó la interna y lanzó una advertencia directa sobre el impacto del conflicto dentro del propio espacio. “Yo a veces lo veo a Lucas y lo veo a Axel y tienen un problema muy parecido: el problema no es la oposición sino que es el fuego amigo. Y hay que cuidar al intendente de los ataques fundamentalistas que tienen algunos compañeros”, expresó, en un mensaje que apuntó a los sectores críticos.
En ese contexto, también se refirió a las consignas que impulsan el regreso de Martín Sabbatella a la centralidad política local y fue categórico. “Eso de Martín Vuelve no pasa nada, tiene todo el derecho a ser elegido. El tema es que nadie puede volver del ridículo. El enemigo no está entre nosotros. El enemigo son las políticas de hambre y entrega que tiene el Gobierno Nacional. Hay que juntarse para combatir a ese enemigo y no meternos palos en las ruedas entre nosotros”, disparó.
Pese a la dureza de algunos pasajes, el reelecto titular del PJ local buscó tender puentes con la lista opositora y planteó la necesidad de construir una convivencia interna. “Convocamos a la otra lista que sacó la minoría a construir un partido que esté al servicio del pueblo”, señaló, en un intento por encauzar la disputa hacia una lógica de unidad.
El triunfo de Claudio Román fortaleció así al espacio de Lucas Ghi dentro del peronismo de Morón y dejó una conducción partidaria con representación de ambos sectores. La interna, sin embargo, quedó abierta y proyecta su impacto sobre el escenario electoral del distrito en los próximos años, en un contexto nacional que el oficialismo local identifica como adverso.

Claudio Román logró consolidarse como una de las figuras centrales del peronismo en Morón tras su reelección al frente del Partido Justicialista local, un movimiento que no solo reafirmó su liderazgo interno sino que también lo posicionó como un actor determinante en la ingeniería política del distrito. Con un perfil más vinculado a la construcción territorial que a la exposición mediática, su figura creció en silencio, pero con eficacia.
En el entramado político local, Román aparece como un dirigente con capacidad de articulación entre distintos sectores del peronismo, desde la militancia barrial hasta espacios sindicales y organizaciones sociales. Su fortaleza radica en una estructura sólida, construida desde abajo, con presencia en unidades básicas y una lógica de acumulación política sostenida en el tiempo.
Un liderazgo basado en el territorio y la orgánica partidaria
A diferencia de otros dirigentes con mayor visibilidad pública, Claudio Román edificó su liderazgo en el contacto directo con el territorio y en el funcionamiento interno del partido. La militancia orgánica del PJ es uno de sus principales respaldos, lo que le permitió sostenerse y crecer en escenarios políticos complejos.
Su esquema de construcción se apoya en tres pilares: la estructura territorial en los barrios de Morón, la consolidación de la militancia partidaria y la articulación con sectores del movimiento obrero. Esa combinación le dio volumen político y capacidad de orden dentro del PJ, especialmente en momentos de disputa interna.
La interna del PJ y una victoria que ordenó el tablero
La reciente elección partidaria dejó en claro el peso específico de Román dentro del justicialismo local. Su triunfo frente a la lista encabezada por Paula Majdanski no solo fue amplio, sino que además funcionó como un factor de ordenamiento interno.
El respaldo mayoritario de la estructura partidaria consolidó su conducción, redujo tensiones y le permitió encarar una nueva etapa con mayor control del espacio. En un distrito históricamente atravesado por disputas internas, el resultado fortaleció su figura como garante de gobernabilidad dentro del PJ.
Un rol clave en el armado político del distrito
Más allá de los cargos formales, Claudio Román cumple un papel central en la toma de decisiones estratégicas del peronismo en Morón. Su influencia se extiende al armado electoral, la definición de candidaturas y la articulación con otros sectores del movimiento a nivel regional.
En ese sentido, su figura es leída hacia adentro del espacio como la de un armador político, con capacidad para ordenar, negociar y proyectar escenarios. Aunque su perfil público no es el más alto, su incidencia en la política local es significativa.
Los desafíos: unidad, territorio y proyección electoral
De cara a lo que viene, Román enfrenta el desafío de sostener la unidad interna del peronismo en Morón, fortalecer la presencia territorial del partido y aumentar su capacidad de incidencia en el escenario político local.
El objetivo será transformar el poder partidario en volumen electoral, en un contexto donde el peronismo busca reconfigurarse y recuperar centralidad. En ese camino, la figura de Claudio Román aparece como una pieza clave para entender el presente y el futuro del PJ en el distrito.





