Ghi fue concreto. En un discurso centrado en la convivencia democrática y el desarrollo productivo, el intendente Lucas Ghi llamó a dejar atrás los discursos de odio y la lógica de la “grieta” para concentrar los esfuerzos en tres prioridades estratégicas para el distrito: la ampliación del Parque Industrial, el fortalecimiento de la asistencia social en un contexto económico complejo y el aumento de las políticas de seguridad.
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Ante 18 de 24 concejales y funcionarios del Poder Ejecutivo, el jefe comunal marcó una clara diferencia respecto del clima de confrontación que domina buena parte del escenario político. Con un tono firme pero sin estridencias, hizo un fuerte llamado a la responsabilidad institucional y a la gestión colectiva.
Un freno explícito a la confrontación
Desde el inicio de su alocución, Ghi fue tajante respecto al tono del debate público.
“Si lo que quieren es escuchar un discurso de odio que descalifique, que provoque o que insulte, sepan que no es el lugar ni la persona”, afirmó.
El mensaje no fue casual. En medio de tensiones políticas y dificultades económicas que impactan de lleno en los municipios, el intendente pidió a los representantes locales estar “a la altura” del momento histórico, evitando la búsqueda del impacto fácil o “el click” inmediato a través de la provocación.
En ese tramo, sostuvo que la ciudadanía no espera más enfrentamientos estériles, sino soluciones concretas frente a problemas cotidianos como la pérdida de empleo, la caída del poder adquisitivo y la creciente demanda social.
El Parque Industrial como política de Estado
Uno de los ejes centrales del discurso fue la consolidación y ampliación del Parque Industrial La Cantábrica de Morón. Ghi lo definió como una verdadera “política de Estado” que debe trascender las banderas partidarias y sostenerse en el tiempo como motor estructural del desarrollo local.
Según explicó, la instalación de empresas no solo genera empleo directo, sino un “encadenamiento virtuoso” que dinamiza toda la economía del distrito: proveedores, servicios de seguridad y mantenimiento, transporte, comercios y profesionales que se integran a la actividad productiva.
En ese sentido, convocó especialmente a las PyMEs y a los referentes empresariales a asumir un rol activo:
“Les pedimos que lideren la voz en nombre de este distrito para ampliar de una vez y para siempre ese parque industrial, que seamos una sola voz”.
Calificó esa ampliación como un homenaje al esfuerzo de generaciones anteriores que forjaron el perfil productivo de Morón y subrayó que el crecimiento industrial es clave para que los jóvenes encuentren oportunidades laborales sin tener que emigrar.
El poder entendido como servicio
En uno de los pasajes de mayor densidad conceptual, el intendente reflexionó sobre el sentido de la función pública:
“El poder o está al servicio de nuestro pueblo, de nuestra comunidad, o no sirve para nada. Poder es servir. Y el que no lo entiende así, que se dedique a otra cosa. El poder se ejerce en beneficios de otros. El poder que legítimamente nos han dado legítimamente nuestros vecinos y vecinas tiene que ser la herramienta para construir un futuro mejor”.
Con esa definición, dejó en claro la matriz ideológica que orienta su gestión. Enumeró las prioridades que —según dijo— lo “interpelan” diariamente: la falta de empleo formal, el sueño de la casa propia y la situación de los clubes de barrio, a los que definió como espacios esenciales de contención social.
También hizo referencia a la creciente demanda de asistencia social producto de la coyuntura económica, defendiendo el rol del Estado municipal como red de acompañamiento para los sectores más vulnerables. El objetivo, remarcó, es “torcer un destino de indignidad” para quienes nacieron en contextos de pobreza estructural.
Una gestión sin agravios
Sobre el cierre, Ghi volvió a poner el foco en el clima político. Ratificó que desde el Ejecutivo local no habrá descalificaciones:
“Ni de este intendente ni de ningún funcionario van a escuchar un improperio”.
Argumentó que la energía del gobierno debe destinarse exclusivamente a la construcción de una ciudad más justa, integrada y digna, y no a la confrontación permanente.
El mensaje concluyó con una apelación a la sensibilidad y la solidaridad. Pidió no dedicar “ni un segundo a la grieta” y concentrar todos los esfuerzos en el bienestar colectivo de Morón, reafirmando la apuesta por el diálogo democrático y el desarrollo productivo como pilares de su gestión.





