Caso Nora Dalmasso muchos lo suelen confundir con el caso María Marta García Belsunce, por lo que tienen en común: los medios dijeron cualquier cosa, y la investigación fue un desastre. Cada diario dijo algo diferente, pero porque la investigación fue eso, un desastre, y se contradecía todo el tiempo.
¿Qué pasó con el caso Nora Dalmasso? Nora Dalmasso de 51 años trabajaba en un negocio familiar, una funeraria. Estaba casada con el médico traumatólogo Marcelo Macarrón, tenían dos hijos: Facundo y Valentina y vivían en un barrio privado en Río Cuarto, Córdoba.
El 23 de noviembre de 2006, Marcelo Macarrón se fue con unos amigos a un torneo de golf en Uruguay, a 1.300 km de Córdoba, por lo que Nora quedó sola en la casa ya que su hijo Facundo estudiaba Abogacía en Córdoba Capital y Valentina, de 15 años estaba de intercambio en Nueva York. Como la casa estaba en refacciones, Nora dormía en la planta baja, en la habitación que pertenecía a Valentina.
El 24 de noviembre a la noche Nora salió a comer y a tomar algo con sus amigas. Aproximadamente a la 01:30 de la mañana, ya siendo sábado 25 de noviembre, Nora subió a su auto e intercambió mensajes con su amante, un amigo de su esposo que también estaba jugando al golf con él. Ella llegó a su casa y hasta el domingo 26 de noviembre nadie tuvo noticias de ella: Dejó de atender su celular y no contestaba ningún mensaje, hasta que su madre llamó a un vecino de Nora para pedirle que vaya a su casa para ver si pasó algo.

Se inicia el Caso Nora Dalmasso
El vecino fue y la encontró muerta, desnuda sobre la cama de su hija y ahí comenzaron las abismales fallas en la investigación y comenzó el caso Nora Dalmasso.
En primer lugar por la escena del crimen pasaron unas 25 o 27 personas: el fiscal Di Santo, familiares, vecinos, la empleada doméstica y hasta el cura de la familia que tapó el cuerpo de Nora porque le daba impresión. En otras palabras contaminación pura en la escena del crimen.
Finalmente llegaron los médicos y forenses y dictaminaron que Nora, antes de morir, tuvo, según el informe, sexo intenso, incluso se le encontraron succiones o chupones en los pechos y que murió cuando la asfixiaron con el cinto de la bata mientras el asesino le tapaba la nariz y la boca.

La misma tarde del domingo llaman a Marcelo Macarrón, su marido y le avisan lo sucedido. Por supuesto, ante tanta contaminación en la escena del crimen, era imposible recuperar evidencia pura y todo el caso se complicó, eso sumado a que los Dalmasso-Macarrón, eran una familia bastante conocida, hizo que se produjera un boom mediático rápidamente. Y como ya vimos en tantos otros casos, comenzó a decirse de todo.
«A un mes del hallazgo del cadáver, en el primer piso de su propia casa, en el barrio cerrado de Río Cuarto, para los abogados del viudo, del traumatólogo, el doctor Macarrón, el asesino estaría cercado. Pero en las últimas horas ha surgido otra hipótesis, la presencia de una mujer en la escena del crimen», señalaba Guillermo Andino en el noticiero en su momento.
Mario Massaccesi, periodista de Canal 13, barajaba la hipótesis de que el caso Nora Dalmasso había levantado en su auto a un hombre hablaba del casamiento, al que habría ido entre la cena famosa y el brindis de champagne en la casa de las amigas.

Las declaraciones periodísticas de un médico forense que participó de la autopsia de Nora Dalmasso había dicho que el asesino conocía a la víctima y que no actuó de manera premeditada.
“La agitada vida sexual de Nora Dalmasso, dentro y fuera del country pudo despertar la ira de una mujer capaz de tomar venganza”, señalaban otros medios a la vez que se sumaban más sospechosos como un ex compañero de trabajo de la víctima.
En primer lugar, todo se centró en los amantes de Nora Dalmasso. Se llamaron a un montón de hombres pensando que eran posibles amantes, cosa que no era así, se llegó a decir incluso que Nora tenía 18 amantes.
A raíz de eso hasta se empezaron a vender remeras que decían «Yo no estuve con Norita». Se comenzó a especular con juegos eróticos entre Nora, sus amigas y los esposos de ellas, se comenzó a decir de todo, teorías en las que es completamente innecesario profundizar, incluso un noticiero mostró en vivo las espantosas fotos de la escena del crimen y del cadáver de Nora. Fue un escándalo.
Nuevamente una asquerosa demostración de lo que los canales son capaces de hacer con tal de obtener más puntos de rating. Dos semanas después del crimen, con todo apuntando a juegos sexuales y amoríos de Nora, Macarrón dio una conferencia de prensa donde decía perdonarla por ese desliz, haciendo mención al amorío con su amigo y dónde hablaba como si la infidelidad fuese un desorden psicológico, hasta le apuntaba a algún amante: «Si se ha equivocado en el último tramo de su vida, la perdonamos totalmente».

Se levantaron muestras de semen de la escena del crimen, pero era muy difícil saber con quién comparar ese ADN, teniendo en cuenta la cantidad de gente que pasó por ese lugar.
Cuando se mandaron a analizar se dictaminó que estaban mal tomadas y que no servían, pero por algún motivo, y acá la historia empieza a ponerse completamente confusa, la fiscalía dijo que en realidad sí sirvieron, sólo que no tenían espermas, porque el atacante era estéril, por lo tanto ahora había una nueva pista, o mejor dicho, una primera pista sobre el asesino: era estéril.
Cuando se descartó la teoría de los amantes, se apuntó a los albañiles que estaban trabajando en la casa, recordemos que estaba en refacciones, y ahí el fiscal interpretó la autopsia y la escena del crimen.
El sexo intenso pasó a ser violación y los chupones o succiones pasaron a ser lesiones, cuando tomaron declaración a los albañiles y pintores, uno de ellos llamado Gastón Zárate, pasó a ser principal el sospechoso del caso Nora Dalmasso, por el simple hecho de que alguien dijo que era ágil como un gato y que trepaba por los árboles de la casa para pintar el balcón.
Todo cuadraba para los fiscales, este hombre entró por el balcón, bajó las escaleras y violó a Nora. Pruebas en su contra, ninguna, incluso Zárate no era estéril, su mujer estaba a punto de tener un hijo.

«Como acusado del crimen de Nora Dalmasso sumó un eslabón más en una investigación compuesta por una larga cadena de contradicciones y escasas certezas. Los mismos fiscales que hablaban de una relación sexual consentida, sostienen hoy la violación. La familia que hasta hace horas buscaba un asesino estéril, ahora acusa al obrero que será papá en muy poco tiempo», relataba Rodolfo Barili en la pantalla de Telefé.
«Soy inocente, a todos les he dicho lo mismo, que me hagan pruebas, ADN, soy inocente», aseguraba el albañil que ante la pregunta de qué había hecho esa noche contestaba: “Llegué a mi casa 1:30 y me acosté a dormir. Los policías me querían hacer decir que a las 3 de la mañana yo me había levantado y había ido a matar a Nora Dalmasso”.
Él lo negaba rotundamente, y pasó a ser un perejil. Perejil se le dice a una persona inocente a la que se le atribuye un crimen para resolverlo de la manera más fácil posible, y hasta hubo un “perejilazo”, donde la gente salió a protestar con pedazos de perejil en la mano por las calles de Rio Cuarto reclamando su liberación.
«Es la farsa más grande que nos toca vivir en Río Cuarto, no se lo cree nadie esto, no se lo cree nadie», se quejaban los manifestantes.
“No lo conozco, pero nadie cree que este muchacho sea el asesino. Están engañando al pueblo, el pueblo no es tonto, el pueblo sabe, el pueblo no se la cree a esto, esto es una fanchotada», reclamaban.
Finalmente, y a los pocos días, fue liberado y hasta hubo condenas a policías que lo torturaron para que se declarara culpable. A raíz de eso, renunció el fiscal general de Córdoba Gustavo Vidal Lascano.
El testimonio que según los investigadores incriminaba al pintor, era el de un amigo Carlos Uruioti, pero este testigo en cuestión, tras supuestamente acusar a Zárate, denunció coacción y amenazas de la policía asegurando que lo habían obligado a declarar en contra de su amigo el pintor.
A los meses aparecieron otros resultados de las muestras de semen. Todo indicaba que pertenecía a alguien de la familia Macarrón. Claramente era imposible que sea el marido, ya que estaba en otro país, pero entonces, ¿A quién pertenecía?.
Y todo empezó a apuntar al hijo, a Facundo Macarrón que estudiaba en Córdoba Capital. A Facundo lo acusaron de manejar desde Córdoba, ir a su casa, y violar y asesinar a su madre. Si, mismo delito por el cual acusaron a Zárate, pero salvo por un pequeño detalle: a Zárate lo acusaron de violación consumada, y a Facundo de violación no consumada, siendo que había rastros de semen.
Si, suena súper confuso y así fue.

Finalmente se decidieron mandar las muestras de ADN al FBI y pasaron los años, muchos años. Di Santo, el fiscal, después de tener casi 10 años la causa en sus manos, y en no avanzar absolutamente nada, abandonó el caso y toma el caso Nora Dalmasso el fiscal Daniel Mirales y para este momento de la historia el fiscal aseguró que según los resultados de los análisis del FBI el semen pertenecía a Marcelo Macarrón, por lo tanto este nuevo fiscal propone una nueva hipótesis.
La teoría del asesinato por parte del marido
Macarrón efectivamente fue al torneo de golf en Uruguay, pero se volvió a Córdoba en algún vuelo fantasma, es decir en un vuelo clandestino, asesinó a Nora y volvió a Uruguay, todo en la misma noche. En teoría esa hipótesis se apoya en que hay una franja horaria en que ninguno de sus amigos vio a Macarrón en Uruguay, y por ese motivo imputó a Macarrón como autor material del crimen. Y más allá de cual sea la verdad, ese movimiento sirvió para que la causa no prescriba.
Y acá hay algo más raro aún. Después de cierto tiempo y de algunos avances por parte del fiscal Daniel Mirales, lo desplazaron y aparece otro fiscal en escena, Pizarro, que ahora propone que Macarrón no fue el asesino, sino que fue instigador del crimen, en otras palabras, que contrató a alguien para que viole y mate a su mujer. Algo ilógico teniendo en cuenta que supuestamente la muestra de ADN pertenece a Marcelo Macarrón. Siguiendo esta hipótesis, Macarrón habría contratado a un sicario y hasta se escribió la teoría de que en realidad los asesinos fueron dos hombres colombianos.

Y en base a eso, Macarrón había ironizado una vez diciendo que le parecía irreal que dos sicarios colombianos de Pablo Escobar asesinen a una mujer con las manos y no con un arma. Sin embargo, para el fiscal, esa manera de asesinar fue para confundir la investigación y que la policía crea que todo fue una violación o algo irresuelto con un amante.
Según Pizarro, el torneo de golf era una coartada perfecta para Macarrón, incluso llegó a decir que él estuvo cerca de cometer el crimen perfecto, pero más allá de todo, suponiendo que esta última hipótesis sea cierta, ¿Cuál sería el motivo? ¿Qué llevaría a Macarrón a matar o a mandar a matar a su mujer? Y esta es la parte más confusa y quizás, hasta la más turbia.
Según el fiscal, hay negocios y mucho dinero de por medio, algo que Nora se enteró y amenazó con contar. Según una línea de investigación, Macarrón era testaferro de algún importante empresario o político. En otras palabras, había plata no muy clara pasando por la familia.
Dato no menor, la madre de Nora Dalmasso dijo en una entrevista que no creía que el asesino fuera una sola persona sino que fue algo bien planificado, que la mató o la mandó a matar una mafia o un clan. Insinuaba que Nora sabía algo y que su yerno, es decir, Macarrón, estaba con toda esa gente en asados y comilonas.

Macarrón por su parte, desde un principio contrató al perito Osvaldo Raffo, quien llegó a decir que creía saber quién mató a Nora Dalmasso, pero que no lo decía por no tener pruebas. Sin embargo, y lamentablemente, Raffo falleció en 2019 llevándose el nombre del posible culpable a la tumba.
Macarrón insiste en su inocencia, está convencido de quién es el principal sospechoso y hasta se presentó a juicio en el que lo declararon inocente. Con todo, hasta el día de hoy el caso no tuvo ni un sólo juicio más, y lentamente el caso Nora Dalmasso se va olvidando.

Las únicas certezas son las fallas que hubo. Se contaminó la escena del crimen, al cuerpo no se le hizo la necropsia, por lo tanto no se sabe si recibió golpes en la cabeza o no, incluso no se sabe si fue violada o si tuvo relaciones sexuales consentidas.

Se acusó a un montón de gente y se investigaron muchas hipótesis al mismo tiempo, que eran simplemente callejones sin salida. Un crimen que pasó por todo y dónde se expuso la privacidad de la víctima de las maneras más asquerosas. Se dijo mucho, de todo, y se hizo muy poco. La principal diferencia con el caso de María Marta García Belsunce, es que en el caso de María Marta, al menos algo se intentó investigar aunque haya sido todo nefasto y se condenó a gente que no tenía nada que ver. En el caso Nora Dalmasso no hubo ningún juicio, y por lo tanto ninguna condena.
Sexo, mentiras y videos
El caso Nora Dalmasso sigue impune a casi dos décadas del asesinato ocurrido en Río Cuarto en noviembre de 2006, y hoy expone una combinación explosiva que mezcla un sospechoso identificado por ADN, una causa prescripta y tres fiscales sometidos a jury por su actuación. A más de 19 años del hecho, el caso Nora Dalmasso no tiene responsables penales, pero sí deja al descubierto una trama judicial atravesada por errores graves. Las decisiones tomadas desde el inicio condicionaron todo el expediente. La falta de una línea investigativa sólida debilitó cada hipótesis. Y con el paso del tiempo, la posibilidad de una condena quedó prácticamente anulada.
Una escena del crimen convertida en un caos
Peritos como Osvaldo Raffo y Raúl Torre fueron contundentes en sus análisis sobre el caso Nora Dalmasso. Señalaron fallas graves en la preservación del lugar, problemas en la cadena de custodia y una autopsia incompleta. La ausencia de estudios claves impidió reconstruir con precisión el ataque. Incluso hoy hay dudas sobre aspectos centrales del crimen. La falta de rigor inicial condicionó todas las etapas posteriores. Y dejó a la causa sin bases firmes desde el comienzo.

El crimen y las dudas que nunca se resolvieron
Según los informes forenses, Nora Dalmasso fue atacada, golpeada, reducida y luego estrangulada con el cinturón de su bata. El caso Nora Dalmasso presenta indicios de una agresión violenta con resistencia de la víctima. Sin embargo, no se pudo determinar con certeza si hubo violación o relaciones consentidas. Las pruebas fueron mal tomadas o directamente inutilizadas. Esto generó contradicciones desde el inicio. Y dejó abiertos interrogantes que nunca pudieron cerrarse.
Una causa sin rumbo y llena de contradicciones
Desde el inicio, el caso Nora Dalmasso avanzó sin una dirección clara y acumulando hipótesis inconsistentes. El fiscal Javier Di Santo impulsó acusaciones incompatibles entre sí, apuntando al pintor Gastón Zárate y al hijo de la víctima, Facundo Macarrón, sin pruebas sólidas. Gastón Zárate se convirtió en el símbolo del “perejil” del caso, generando una fuerte reacción social. La investigación quedó atrapada en versiones débiles. Y perdió credibilidad frente a la opinión pública.

El juicio que dejó al descubierto el vacío
En 2022, el caso Nora Dalmasso llegó a juicio con Marcelo Macarrón como único acusado. Sin embargo, durante el proceso quedó claro que no existían pruebas suficientes para sostener la acusación. El propio fiscal de Cámara reconoció esa debilidad. La absolución fue inmediata. Y dejó expuesto el vacío acumulado durante años. El caso volvió a quedar sin responsables.
El ADN que llegó demasiado tarde
Cuando parecía que todo estaba terminado, el caso Nora Dalmasso tuvo un giro inesperado. Un análisis masivo de ADN identificó a Roberto Bárzola, un trabajador que había estado en la casa. Su perfil coincidía con rastros hallados en la escena del crimen. Sin embargo, la causa ya estaba prescripta desde 2021. Esto impide cualquier condena penal. Y deja al caso en una situación sin salida judicial.
Los fiscales en el banquillo
Hoy, el eje del caso Nora Dalmasso se trasladó a la actuación de la Justicia. Los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro enfrentan un jury por presunto mal desempeño. Es un proceso inédito en Córdoba. Durante las audiencias, Facundo Macarrón fue contundente: “Pensamos que había mala praxis y vemos que hay delito”. El juicio podría derivar en sanciones. Pero no modificará el destino penal del caso.

El rol del morbo mediático
El caso Nora Dalmasso también quedó atravesado por una cobertura mediática excesiva. Se instalaron versiones sobre amantes, infidelidades y situaciones íntimas de la víctima. Incluso se difundieron imágenes del cuerpo en televisión. La víctima fue expuesta y estigmatizada. Esto desvió el foco de la investigación. Y convirtió el caso en un espectáculo.
Un caso sin cierre
Hoy, el caso Nora Dalmasso solo podría derivar en un “juicio por la verdad”, sin consecuencias penales. A casi 20 años del crimen, el expediente resume una cadena de errores estructurales. Una escena contaminada, hipótesis contradictorias y pruebas mal tomadas. El resultado es contundente: no hay condena. Y la impunidad se mantiene. El caso Nora Dalmasso sigue siendo uno de los mayores fracasos judiciales del país.
Jury por el caso Nora Dalmasso
Se cerró la etapa de testimonios y el veredicto entra en cuenta regresiva
El caso Nora Dalmasso entra en su etapa decisiva tras el cierre de las testimoniales y con fecha confirmada para los alegatos, en una causa que lleva casi dos décadas sin responsables penales.
La quinta audiencia del jury por el caso Nora Dalmasso contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro concluyó con el final de las declaraciones testimoniales, en el marco del juicio político por presunto “mal desempeño” y “negligencia grave” en la investigación del caso Nora Dalmasso. La expectativa ahora se traslada a los alegatos, previstos para el 6 de mayo de 2026, paso previo a un veredicto que podría conocerse antes de fin de mes.
Un expediente atravesado por errores y decisiones cuestionadas
El caso Nora Dalmasso, ocurrido el 26 de noviembre de 2006 en el barrio Villa Golf de Río Cuarto, se convirtió con los años en uno de los expedientes más controvertidos del país. Desde el inicio, el caso Nora Dalmasso quedó marcado por irregularidades, cambios de hipótesis y una fuerte exposición mediática que condicionó su desarrollo.

Durante las audiencias del jury por el caso Nora Dalmasso, declararon actores clave del expediente: el viudo Marcelo Macarrón, sus hijos Facundo y Valentina, además de funcionarios judiciales, peritos, expolicías y especialistas que participaron en distintas etapas de la causa.
También pasaron por el proceso del caso Nora Dalmasso exautoridades del Ministerio Público Fiscal, como Gustavo Vidal Lascano y Eugenio Darío Vezzaro, quienes aportaron contexto sobre decisiones clave en los primeros tramos de la investigación.
La pista del ADN, eje central del caso Nora Dalmasso
Uno de los puntos más sensibles del jury por el caso Nora Dalmasso es el tratamiento que tuvo la evidencia genética. En 2012, un informe del FBI confirmó la presencia de un perfil masculino desconocido en la escena del crimen, un dato que durante años no se tradujo en avances concretos dentro del caso Nora Dalmasso.
El actual fiscal de la causa, Pablo Jávega, explicó que al asumir reorganizó el expediente del caso Nora Dalmasso y priorizó el análisis del ADN, lo que permitió vincular ese perfil con Roberto Bárzola, quien fue citado tras el resultado positivo del cotejo genético.
En contraste, los fiscales acusados defendieron su actuación dentro del caso Nora Dalmasso: Di Santo sostuvo que la pista ya había sido investigada; Miralles explicó que centró la pesquisa en la familia; y Pizarro argumentó que la complejidad de los perfiles genéticos dificultaba atribuir responsabilidades firmes.

Dos posibles desenlaces en el caso Nora Dalmasso
El jury por el caso Nora Dalmasso tiene un alcance institucional clave: no busca determinar la autoría del crimen, sino evaluar la conducta de los fiscales durante la investigación. En ese marco, el tribunal deberá resolver entre solo dos opciones: A) destitución de los funcionarios; B) continuidad en sus cargos.
El desenlace del caso Nora Dalmasso marcará un punto de inflexión en una causa que acumula más de 19 años de idas y vueltas, con imputaciones fallidas, pruebas cuestionadas y un fuerte impacto en la familia de la víctima.
Un caso Nora Dalmasso que sigue sin respuestas
A casi dos décadas del crimen, el caso Nora Dalmasso continúa sin responsables penales firmes. El jury abre ahora una nueva dimensión: la revisión del accionar judicial dentro del propio caso Nora Dalmasso.
El resultado no solo impactará en la situación de los fiscales acusados, sino también en la credibilidad de una investigación que, desde sus inicios, quedó bajo sospecha y que aún hoy busca una respuesta definitiva en el caso Nora Dalmasso.
Caso Nora Dalmasso: el acusado que apareció 18 años después y ahora teme ir preso
El caso Nora Dalmasso volvió al centro de la escena judicial argentina con un giro inesperado que reabre interrogantes a casi dos décadas del crimen ocurrido en Río Cuarto y que todavía no tiene responsables condenados.

Un giro clave en el caso Nora Dalmasso
La causa por el crimen de Nora Dalmasso sumó un nuevo capítulo con la imputación de Roberto Bárzola, un parquetista cuyo ADN fue detectado en la escena del hecho. Este hallazgo reconfiguró el expediente y colocó al trabajador en el centro del caso Nora Dalmasso.
El dato surgió tras nuevas pericias impulsadas por la fiscalía de Río Cuarto, que identificó coincidencias genéticas en elementos clave del crimen. A partir de ese momento, el caso Nora Dalmasso tomó un rumbo completamente distinto.

El testimonio del acusado
En medio del impacto que generó su imputación, Bárzola rompió el silencio y expresó su temor ante la posibilidad de una condena. “Tengo miedo de ir preso”, afirmó, en una frase que resume la tensión que atraviesa el expediente.
El acusado insistió en que no tenía vínculo con la víctima y que su presencia en la vivienda fue circunstancial. Según explicó, trabajó en la casa apenas un día y medio y nunca tuvo trato con Dalmasso, lo que —según su versión— vuelve inconsistente su implicación en el caso Nora Dalmasso.
Las dudas sobre la prueba central
El eje de la acusación en el caso Nora Dalmasso es la presencia del ADN en el cinturón de la bata con la que la víctima fue asfixiada. Sin embargo, la defensa cuestiona la validez de esa prueba y el contexto en el que fue obtenida. “No entiendo cómo dicen que esas muestras son mías. Lo veo raro, muy turbio”, sostuvo el imputado, dejando abierta una nueva controversia dentro de un expediente ya marcado por irregularidades.

Una investigación marcada por errores
El caso Nora Dalmasso arrastra una larga serie de cuestionamientos desde el inicio. El crimen ocurrió el 25 de noviembre de 2006, pero la escena fue rápidamente contaminada, con múltiples personas circulando por el lugar y comprometiendo pruebas clave.
Durante años, la investigación se enfocó en el entorno íntimo de la víctima, con hipótesis que luego fueron descartadas. En ese contexto, el caso Nora Dalmasso acumuló acusaciones fallidas, cambios de fiscales y líneas investigativas inconclusas.

De testigo a sospechoso
Uno de los aspectos más llamativos es que Bárzola ya había intervenido en el expediente como testigo. En su momento, incluso se le realizó un análisis genético que no derivó en imputaciones.
Ahora, casi dos décadas después, su situación cambió radicalmente y volvió a quedar bajo la lupa en el caso Nora Dalmasso, lo que refuerza las críticas sobre la conducción histórica de la causa.
Un expediente abierto y sin respuestas
A pesar del paso del tiempo, el caso Nora Dalmasso sigue sin resolución judicial firme. La aparición de un nuevo acusado reaviva expectativas, pero también expone las falencias de una investigación que nunca logró consolidar una hipótesis definitiva.
El desafío de la Justicia será determinar si este giro representa un avance real o si el caso Nora Dalmasso continuará siendo uno de los expedientes más emblemáticos de la impunidad en la Argentina.





