La crisis en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) continúa profundizándose tras la decisión de no renovar contratos de trabajadores del organismo. En los últimos días renunciaron dos gerentes que dirigían áreas con unos 1.400 empleados, se presentaron pedidos formales para reincorporar a 24 trabajadores y crecieron las manifestaciones de rechazo por parte de gremios, universidades e instituciones científicas, que advierten sobre el impacto de las medidas en uno de los organismos estratégicos para el desarrollo tecnológico del país.

Los despidos comenzaron a notificarse luego del vencimiento de contratos temporarios el 30 de junio, mediante comunicaciones enviadas a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE). Si bien la conducción de la CNEA confirmó 60 desvinculaciones, los gremios sostienen que la revisión alcanza a cerca de 350 empleados contratados, por lo que temen una reducción mucho mayor de la planta laboral.
Renuncias en la conducción de la CNEA
En medio del conflicto presentaron su renuncia el gerente del área de Energía Nuclear, Juan Manuel Ranalli, y la gerente de Investigación, Desarrollo y Aplicación, Karina Alejandra Pierpauli, quienes tenían bajo su responsabilidad alrededor de 1.400 trabajadores.
Paralelamente, funcionarios de distintas gerencias elevaron nueve notas dirigidas al presidente de la CNEA, Martín Eduardo Porro, solicitando la reincorporación de 24 empleados que consideran esenciales para el funcionamiento de sectores estratégicos.
Los pedidos incluyen la restitución de 15 trabajadores del proyecto CAREM, seis del área de Energía Nuclear, dos de Seguridad Nuclear y Ambiente y uno de Desarrollo Tecnológico.
Según los responsables de esas áreas, entre los despedidos se encuentran ingenieros civiles, especialistas en instrumentación y procesos, analistas de seguridad radiológica y ambiental, además de personal de limpieza y mantenimiento de laboratorios científicos de alta sensibilidad.

La explicación del Gobierno y de la conducción de la CNEA
El presidente de la CNEA, Martín Eduardo Porro, defendió las medidas y aseguró públicamente que «ningún operador licenciado, investigador ni personal especializado fue desvinculado», al tiempo que afirmó que el objetivo de la actual gestión es «potenciar la CNEA, no disminuirla».
Desde el organismo sostuvieron además que los contratos no renovados correspondían a personas que no cumplían tareas técnicas o indispensables, que registraban funciones duplicadas o que, según la evaluación de sus superiores, podían ser desafectadas sin afectar el funcionamiento de las áreas.
Las autoridades también descartaron reincorporaciones motivadas por reclamos sindicales y señalaron que, al tratarse de contratos temporarios, en caso de resultar necesarios esos trabajadores podrían volver a ser contratados bajo la misma modalidad.

Los gremios denuncian un proceso de desmantelamiento
La postura oficial fue rechazada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y por la Asociación del Personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN).
Ambos sindicatos sostienen que las desvinculaciones forman parte de un proceso de ajuste que incluye recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo de los salarios y un progresivo debilitamiento de las capacidades científicas y tecnológicas del organismo.
Además, cuestionaron que las autoridades se hayan negado a abrir una instancia de diálogo para revisar las medidas y garantizar la continuidad laboral de los trabajadores afectados.
Durante la protesta realizada en la sede central de la CNEA, cientos de empleados reclamaron la renovación de todos los contratos y denunciaron que algunas áreas quedaron prácticamente paralizadas como consecuencia de la reducción de personal.

ATE denunció represión durante la protesta
En el marco de la manifestación, ATE denunció un operativo de seguridad dentro del edificio de la CNEA y acusó al Gobierno nacional de responder con represión a los reclamos de los trabajadores.
El secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar, calificó la situación como «muy grave» y sostuvo que la organización sindical profundizará las medidas de fuerza mientras no exista una solución al conflicto.
Desde el sindicato reclamaron la reincorporación inmediata de todos los trabajadores despedidos y advirtieron que continuarán las protestas en caso de no recibir una respuesta oficial.

Crece el respaldo de la comunidad científica
El conflicto también provocó una fuerte reacción dentro del sistema científico argentino.
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y distintas organizaciones vinculadas a la investigación expresaron su preocupación por el impacto que las medidas podrían tener sobre proyectos considerados estratégicos para el desarrollo científico y tecnológico del país.
A ese respaldo se sumó el Consejo Directivo del Centro Científico Tecnológico CONICET-CENPAT, que difundió un comunicado manifestando su «más profunda preocupación» por la ola de despidos, la no renovación de contratos y el ajuste presupuestario que atraviesa la CNEA.

El CONICET-CENPAT alertó sobre el impacto en la soberanía científica
En el documento, las autoridades de las nueve unidades ejecutoras que integran el CCT CONICET-CENPAT señalaron que la CNEA constituye uno de los principales pilares del sistema científico y tecnológico argentino y advirtieron que el debilitamiento del organismo compromete décadas de desarrollo en investigación, innovación y formación de recursos humanos.
También sostuvieron que la reducción de personal y el desfinanciamiento ponen en riesgo proyectos estratégicos vinculados a la soberanía científica, la soberanía tecnológica y la soberanía energética, además de limitar la capacidad del Estado para afrontar desafíos presentes y futuros.
El comunicado concluye expresando la solidaridad de la comunidad científica patagónica con los trabajadores afectados y remarca que la ciencia, la tecnología y la innovación «no representan un gasto, sino la inversión más estratégica que un país puede realizar para garantizar su futuro, su soberanía y el bienestar de su sociedad».

Un conflicto sin resolución
Mientras continúan las protestas y los pedidos de reincorporación, el conflicto permanece abierto. Los gremios insisten en la renovación de todos los contratos y en la conformación de una mesa de negociación, mientras la conducción de la CNEA mantiene su decisión de avanzar con la reorganización del organismo.
El desenlace de la disputa será determinante no solo para la situación laboral de los trabajadores afectados, sino también para el futuro de proyectos considerados estratégicos dentro del sistema científico y tecnológico argentino.





