La fantasía de Ciudad Gaucha. En 1948, en la localidad de La Reja, partido de Moreno, comenzó a gestarse uno de los proyectos más ambiciosos —y hoy casi olvidados— del cine nacional. La iniciativa fue impulsada por el productor Ferruzi y canalizada a través de la productora Imágenes Argentinas, que adquirió 388 hectáreas sobre la avenida Carlos Gardel con una meta que, para la época, sonaba monumental: crear un polo audiovisual capaz de producir películas argentinas a gran escala y sostener una industria propia. Detrás de esa apuesta comenzaba a tomar forma lo que, con el tiempo, sería recordado como la fantasía de Ciudad Gaucha.
Acá te dejamos un video descriptivo de qué sería la Ciudad Gaucha ✅✅✅👇:
Que veas nuestros videos hasta el final nos ayuda mucho, que les del Like más, que te suscribas un montón e incluso que dejes tu comentario. Contamos con vos. Gracias! 💘
El proyecto fue bautizado como Ciudad Gaucha, un nombre que sintetizaba tanto una identidad cultural como una ambición industrial. No se trataba simplemente de levantar estudios de filmación, sino de construir una verdadera “ciudad del cine”. La planificación incluía sets permanentes, talleres técnicos, áreas de posproducción, oficinas administrativas y espacios de formación, además de amplias locaciones naturales que permitirían rodajes exteriores sin necesidad de trasladarse. La escala de las tierras adquiridas no era un dato menor: 388 hectáreas implicaban la posibilidad de concentrar todo el proceso cinematográfico en un mismo territorio, un rasgo central de lo que empezaba a delinearse como la fantasía de Ciudad Gaucha.

Detrás de esa decisión había una idea estructural: industrializar el cine argentino. En un contexto donde la producción nacional crecía pero aún enfrentaba limitaciones técnicas y logísticas, la propuesta buscaba romper esas barreras. El objetivo era triple y concreto: A) producir películas argentinas con recursos propios; B) generar empleo sostenido para actores, actrices, directores y técnicos; C) consolidar una infraestructura estable que permitiera competir —al menos en el plano local— con los grandes centros internacionales de producción. Esa ambición, que hoy puede leerse con distancia histórica, fue en su momento el motor de la fantasía de Ciudad Gaucha.
La elección de La Reja no fue casual. Su cercanía con la Capital, la disponibilidad de grandes extensiones de tierra y su condición de territorio en expansión la convertían en un punto estratégico. La apuesta iba más allá del cine: también implicaba dinamizar la economía local y transformar la zona en un polo cultural, algo que, de concretarse, habría modificado el mapa audiovisual del país. En ese sentido, el proyecto no solo buscaba producir películas, sino también instalar un modelo de desarrollo, otro componente clave de la fantasía de Ciudad Gaucha.

Sin embargo, la reconstrucción histórica del proyecto presenta zonas grises. Una de las más relevantes es el origen de las tierras: no existe un registro público preciso que permita identificar a quién le fueron compradas las 388 hectáreas. Aunque está documentado que la operación fue realizada por Imágenes Argentinas, los detalles de la transacción no trascendieron, dejando un vacío importante para entender el entramado económico detrás del emprendimiento.
La propia Imágenes Argentinas también se mueve en ese terreno ambiguo. Si bien aparece como el vehículo empresarial del proyecto, no figura entre las productoras más consolidadas del cine argentino clásico. Esto abre distintas interpretaciones: pudo haber sido una estructura creada específicamente para impulsar Ciudad Gaucha, una empresa de corta duración o un intento que no llegó a consolidarse en términos industriales. Su escasa presencia en la filmografía de la época refuerza esa hipótesis.

Algo similar ocurre con la figura de Ferruzi. Su nombre está directamente ligado al impulso inicial del proyecto, pero no cuenta con una trayectoria ampliamente documentada dentro del cine argentino. No aparece entre los productores más reconocidos del período, lo que sugiere que pudo haber sido un empresario independiente, un inversor circunstancial o una figura cuya proyección quedó truncada junto con el propio destino de Ciudad Gaucha.
Y ese destino es, justamente, uno de los puntos centrales de esta historia. El proyecto no llegó a concretarse en los términos en que fue concebido. No hay evidencia sólida de que se hayan construido estudios plenamente operativos ni de que se hayan producido películas dentro del predio como parte del plan original. Es decir, no dejó una estructura industrial funcionando ni una filmografía verificable asociada a ese complejo, lo que refuerza la idea de que todo quedó en el plano de la fantasía de Ciudad Gaucha.
Durante esos años, el cine argentino atravesaba una etapa de expansión, con un público que demandaba historias propias y una industria que buscaba afirmarse. En ese marco, iniciativas como Ciudad Gaucha representaban un salto cualitativo, al intentar dotar al país de infraestructura a gran escala y una lógica de producción más organizada. Era, en definitiva, un intento de convertir al oeste bonaerense en el corazón de la producción cinematográfica nacional, una aspiración que con el tiempo quedaría encapsulada en la fantasía de Ciudad Gaucha.

Qué se filmaba en Argentina cuando nació la fantasía de Ciudad Gaucha
La producción cinematográfica argentina de 1948 muestra el contexto en el que nació la fantasía de Ciudad Gaucha, con decenas de películas, figuras consolidadas y una industria en expansión. Mientras los estudios tradicionales sostenían el ritmo productivo, en Moreno se proyectaba un polo capaz de concentrar todo ese movimiento en un solo lugar.
| 1) Dios se lo pague | Dirección: Luis César Amadori. Protagonistas: Zully Moreno, Arturo de Córdova |
| 2) Pelota de trapo | Dirección: Leopoldo Torres Ríos. Protagonistas: Armando Bó |
| 3) La hostería del caballito blanco | Dirección: Luis César Amadori. Protagonistas: Zully Moreno |
| 4) Los pulpos | Dirección: Carlos Hugo Christensen. Protagonistas: Olga Zubarry |
| 5) La serpiente de cascabel | Dirección: Carlos Schlieper. Protagonistas: Mirtha Legrand |
| 6) La calle grita | Dirección: Lucas Demare. Protagonistas: Hugo del Carril |
| 7) La cumparsita | Dirección: Antonio Momplet. Protagonistas: Hugo del Carril |
| 8) Don Juan Tenorio | Dirección: Luis César Amadori. Protagonistas: Luis Sandrini |
| 9) Corrientes, calle de ensueños | Dirección: Román Viñoly Barreto. Protagonistas: Niní Marshall |
| 10) Cita en las estrellas | Dirección: Carlos Schlieper. Protagonistas: Mirtha Legrand |
| 11) Pasaporte a Río | Dirección: Carlos Hugo Christensen. Protagonistas: Zully Moreno |
| 12) Los secretos del buzón | Dirección: Catrano Catrani. Protagonistas: Olga Zubarry |
| 13) La mujer del león | Dirección: Julio Saraceni. Protagonistas: Tita Merello |
| 14) Una atrevida aventurita | Dirección: Carlos Rinaldi. Protagonistas: Niní Marshall |
| 15) Su última pelea | Dirección: Jerry Gómez. Protagonistas: Armando Bó |
| 16) El fin de la noche | Dirección: Alberto de Zavalía. Protagonistas: Libertad Lamarque |
| 17) Adán y la serpiente | Dirección: Carlos Hugo Christensen. Protagonistas: Olga Zubarry |
| 18) La dama duende | Dirección: Luis Saslavsky. Protagonistas: Delia Garcés |
| 19) El viaje | Dirección: Carlos Borcosque. Protagonistas: Tito Lusiardo |
| 20) La vida íntima de Marco Polo | Dirección: Hugo Fregonese. Protagonistas: Pepe Arias |
El paso del tiempo, sin embargo, marcó otro camino. Ciudad Gaucha no se convirtió en el “Hollywood argentino” que prometía, ni dejó una estructura productiva consolidada. Quedó como un proyecto truncado, pero profundamente revelador: un intento de pensar el cine como industria pesada, con escala territorial y visión estratégica, en un país que aún no lograba sostener ese tipo de desarrollos.
El relato fue reconstruido a partir del testimonio de Luis Andrade, oriundo de Balcarce, quien recuperó esta historia como parte de un patrimonio poco difundido. Su aporte permite rescatar un capítulo olvidado, donde el sueño de levantar un “Hollywood criollo” en Moreno estuvo, al menos por un momento, al alcance de la mano, antes de diluirse definitivamente en la fantasía de Ciudad Gaucha.
🎬 Estudios de cine en la Argentina (años ’30–’50)
La estructura del cine argentino en las décadas del ’30, ’40 y comienzos de los ’50 permite entender el contexto en el que surgió la fantasía de Ciudad Gaucha: una industria activa, con estudios consolidados, pero dispersa. Mientras estos complejos producían películas y concentraban talento, en Moreno se proyectaba un modelo distinto, capaz de unificar toda esa actividad en un solo gran polo cinematográfico.
| 1) Lumiton | Apertura: 1931. Cierre: 1952 (aprox.) |
| 2) Argentina Sono Film | Apertura: 1933. Cierre: continúa (sin cierre formal) |
| 3) Estudios San Miguel | Apertura: 1937 (aprox.). Cierre: 1952–1955 (aprox.) |
| 4) Pampa Film | Apertura: 1941 (aprox.). Cierre: 1955 (aprox.) |
| 5) Emelco | Apertura: 1940 (aprox.). Cierre: década de 1950 |
| 6) EFA Estudios | Apertura: década de 1940. Cierre: década de 1950 |
Este recorrido por los principales estudios de la época muestra con claridad que el cine argentino no carecía de infraestructura ni de producción. Lo que faltaba era integración. En ese escenario, la fantasía de Ciudad Gaucha aparece como una respuesta ambiciosa a esa fragmentación: un intento de concentrar en un solo espacio todo lo que ya existía de manera dispersa. El hecho de que ese proyecto no se haya concretado no lo vuelve irrelevante; por el contrario, lo posiciona como





