Un evento denominado “USS» (Última Semana Santa), que reuniría a estudiantes de Morón e Ituzaingó, quedó bajo la lupa tras una denuncia telefónica por parte de una vecina de Castelar que advierte sobre la presencia de menores, cobro de entradas, expendio de alcohol y múltiples irregularidades en una entidad de esa localidad. El Municipio anunció controles durante la madrugada, pero es raro que un feriado como el de hoy Inspección General tenga guardia.
Tal como el Ultimo Primer Día o UPD, ahora resulta que los adolescentes también festejan la “USS» (Última Semana Santa), generando inquietud entre los padres y madres, sobre todo por las condiciones en que se realizan estas fiestas y quién las organiza.
El evento y la denuncia
La actividad “USS» (Última Semana Santa) se desarrolla en una entidad de Castelar Sur donde, según los dichos a esta redacción por los vecinos, se convocó a jóvenes de distintas escuelas del distrito para una fiesta nocturna con entrada paga y alcohol.
De acuerdo al planteo, participarían en su mayoría menores de edad, lo que encendió las alarmas por las condiciones de seguridad, control y legalidad del evento.

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Alcohol, habilitaciones y otras irregularidades
El núcleo de la denuncia contra la Última Semana Santa («USS») apunta a varios aspectos que, de confirmarse, podrían constituir infracciones graves: A) presunto expendio de alcohol a menores; B) funcionamiento de un buffet sin habilitación municipal; C) realización de un evento pago sin las autorizaciones correspondientes; D) posible utilización de adolescentes en tareas vinculadas a la organización del evento.
Cada uno de estos puntos, por separado, puede derivar en sanciones. En conjunto, configuran un escenario que podría motivar una clausura preventiva.
¿Operativo Nocturno?
La situación ya fue reportada ante el Municipio de Morón, desde donde —según indicaron— se prevé el envío de inspectores durante la madrugada, alrededor de las 02.00, con el objetivo de verificar las condiciones del evento. Pero a su vez, existe contra información ya que hoy, al ser feriado, desde las mismas oficinas de Inspección General dijeron que no habría guardia. Raro.
Qué puede ocurrir si se confirman las irregularidades
En caso de constatarse las faltas denunciadas, las autoridades podrían avanzar con distintas medidas: A) clausura inmediata del evento; B) labrado de actas contravencionales; C) secuestro de bebidas alcohólicas; D) intervención para garantizar la seguridad de los menores presentes.
El foco principal estará puesto en proteger a los adolescentes y en verificar si el club contaba con las habilitaciones necesarias para desarrollar este tipo de actividad.
Un fenómeno que se repite en la región: «USS» y «UPD»
El caso vuelve a poner en discusión un fenómeno que crece en el oeste del conurbano: la realización de fiestas organizadas por o para estudiantes en espacios no siempre preparados ni habilitados para ese fin, con controles laxos o directamente inexistentes.
En ese contexto, el rol del Estado municipal y la responsabilidad de las instituciones que ceden sus instalaciones aparecen como ejes centrales del debate. Pero cuidado, no son fiestas clandestinas. Son abiertas y su difusión es pública vía redes sociales. El caso es sí los adolescentes están seguros, si les venden alcohol y si los organizadores cumplen las reglas mínimas de seguridad. Una “USS» viene a extender o repetir las fiestas del Último Primer Día y trazar un negocio hasta hace poco jamás realizado. Las fiestas con alcohol para menores.
Habrá que pensar entonces si estamos desactualizados y se deben permitir las «USS» y las UPD y entonces regularlas para que todo pueda transitar un camino sano. Pero tal como se plantean hoy, la desorganización prima sobre el negocio.
¿Qué es el UPD?
El Último Primer Día (UPD) es una tradición estudiantil en Argentina que marca el inicio del último año de secundaria. La noche previa al comienzo de clases, los alumnos se reúnen para festejar —generalmente con una previa— y luego van juntos al colegio al amanecer, muchas veces sin dormir, para compartir simbólicamente su “primer día”, que al mismo tiempo es el último de su etapa escolar.
Si bien es una celebración muy extendida y significativa para los jóvenes, también genera preocupación por situaciones como el consumo de alcohol en menores, la falta de descanso y la ausencia de controles. Por eso, en muchos casos las escuelas y las familias buscan acompañar o regular estos festejos para reducir riesgos.
Las autoridades de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y expertos recomiendan no prohibir, sino acompañar, poner límites claros, acordar modalidades de festejo y garantizar el ingreso seguro a la escuela.





