Fin de semana con limitaciones en el Ferrocarril Sarmiento. Trenes Argentinos confirmó que el ramal Once–Moreno de la Línea Sarmiento circulará limitado entre Once y Merlo desde las 14 del sábado 28 hasta las 14 del domingo 29 de marzo, en un fin de semana clave para miles de usuarios del oeste.
La intervención, enmarcada en la Emergencia Ferroviaria, incluye el recambio integral de circuitos de vía, cableado, conexiones eléctricas y equipos de señalamiento entre Merlo, Paso del Rey y Moreno. El objetivo es reducir fallas, mejorar frecuencias y reforzar la seguridad operacional en un corredor con alta demanda diaria.
Para concretar los trabajos será necesario interrumpir el suministro eléctrico en las vías principales, lo que impedirá la llegada de trenes a Moreno. No es un dato menor: la línea Sarmiento funciona con alimentación eléctrica de 25 kV por catenaria y, en condiciones normales, puede demandar decenas de megavatios en horas pico, con un consumo que se estima en entre 15 y 25 MW simultáneos según la cantidad de formaciones en circulación. De allí la necesidad de cortar completamente la energía para intervenir con seguridad.
Las tareas se concentrarán mayormente durante la noche, con cuadrillas trabajando en paralelo sobre distintos tramos del tendido, en una postal habitual de operarios, herramientas y vías intervenidas bajo iluminación artificial.
Como alternativa, los pasajeros podrán combinar con líneas de colectivos que unen Merlo con Moreno y Paso del Rey, además de recurrir a servicios interurbanos, taxis o remises. También se recomienda anticipar viajes o reprogramar traslados para evitar demoras.
Desde la empresa advirtieron que el cronograma podría modificarse por condiciones climáticas adversas, por lo que se aconseja seguir la información oficial. Se espera un movimiento intenso en estaciones como Once y Merlo, con mayor concentración de pasajeros en andenes y accesos.
¿Qué es la emergencia ferroviaria?

La declaración de la “emergencia ferroviaria” volvió a colocar en el centro de la escena el estado del sistema de trenes en el Área Metropolitana de Buenos Aires. La medida, dispuesta por el Gobierno nacional, apunta a acelerar intervenciones urgentes en infraestructura, material rodante y sistemas de seguridad, en un contexto atravesado por fallas recurrentes y años de mantenimiento desigual.
En ese marco, la empresa estatal Trenes Argentinos quedó habilitada a agilizar procesos administrativos, reducir plazos de contratación y priorizar obras críticas, especialmente en líneas de alta demanda. Entre ellas aparece la Línea Sarmiento, uno de los corredores más utilizados del país, que transporta a diario a miles de pasajeros del oeste del conurbano hacia la Ciudad de Buenos Aires.
La emergencia no es solo un concepto técnico: es una señal política y operativa. Supone reconocer que el sistema requiere intervenciones profundas para garantizar condiciones mínimas de seguridad y regularidad. En concreto, implica avanzar con renovación de vías, modernización de señalamiento, mejoras en la alimentación eléctrica y recuperación de formaciones.
El impacto ya se hace visible en la vida cotidiana de los usuarios. Cortes programados, servicios limitados y trabajos intensivos en fines de semana forman parte de una postal que se repite. Desde el sector ferroviario sostienen que estas molestias son necesarias para evitar fallas mayores y reducir riesgos operativos.
Al mismo tiempo, la medida busca ordenar un sistema que arrastra problemas estructurales. La combinación de alta demanda, infraestructura envejecida y falta de inversión sostenida derivó en un escenario donde la urgencia se volvió inevitable.
El desafío, ahora, es doble: ejecutar las obras en tiempo y forma, y lograr que el usuario perciba mejoras concretas en el corto y mediano plazo. Mientras tanto, la emergencia ferroviaria se consolida como el marco bajo el cual se redefine —al menos en esta etapa— el funcionamiento del tren en el AMBA.
¿De quién depende el Ferrocarril Sarmiento?

El funcionamiento del Ferrocarril Sarmiento se encuentra bajo la órbita del Estado nacional, en el marco de un esquema de gestión pública que articula operación e infraestructura. Actualmente, el servicio de pasajeros es administrado por Trenes Argentinos Operaciones, la empresa estatal encargada de la circulación diaria de formaciones, frecuencias y atención al usuario.
En paralelo, la infraestructura —que incluye vías, estaciones, sistemas eléctricos y señalamiento— depende de Trenes Argentinos Infraestructura, responsable de ejecutar obras, mantenimiento y modernización de la red. Ambas compañías operan bajo la supervisión de la Secretaría de Transporte de la Nación Argentina.
Se trata, en definitiva, de un servicio completamente estatal, donde el Gobierno nacional concentra las decisiones estratégicas, la inversión y el control operativo de una de las líneas más utilizadas del país.





