Conmoción en Merlo: Vecinos de la zona, en la calle Juan XXIII, entre Russell y Núñez, descubrieron a un bebé recién nacido que había sido abandonado dentro de una bolsa de residuos. El hecho, que rápidamente se viralizó a través de grupos comunitarios como la «Sociedad de Fomento Barrio Rivadavia», ha generado una ola de indignación y, al mismo tiempo, de solidaridad extrema.
El relato de quienes estuvieron presentes es desgarrador. El pequeño fue encontrado dentro de una bolsa plateada muy llamativa, todavía con restos de sangre en su cuerpo y el cordón umbilical sin tratar, señales de que el parto se había producido apenas unas horas antes del abandono. Gracias al rápido accionar de los vecinos, quienes dieron aviso inmediato a las autoridades, el bebé fue trasladado de urgencia por la policía al hospital local, donde los primeros reportes indican que se encuentra estable y fuera de peligro.
El operativo en Barrio Rivadavia y el pedido desesperado de cámaras de seguridad
Desde el momento en que se conoció la noticia, los habitantes de Barrio Rivadavia se pusieron a disposición de la justicia. La prioridad ahora, además de la salud del recién nacido, es reconstruir el camino de la persona que dejó al bebé en la vía pública. Por este motivo, se ha iniciado una campaña masiva a través de las redes sociales para que todos los vecinos que residan sobre la calle Juan XXIII y alrededores revisen sus cámaras de seguridad.
La clave de la investigación reside en la bolsa plateada. Al ser un envoltorio poco convencional y muy brillante, los investigadores confían en que será fácil de identificar en los registros fílmicos de las viviendas particulares o los comercios de la zona.
Se busca determinar si la persona se desplazaba a pie o en algún vehículo, y en qué horario exacto se produjo el abandono en este sector de Barrio Rivadavia. Cualquier dato, por mínimo que parezca, puede ser crucial para la causa que ya tramita en la fiscalía de turno de Morón.
Solidaridad y un mensaje para la madre en Barrio Rivadavia
Más allá de la lógica indignación, el mensaje que circula entre los vecinos de Barrio Rivadavia tiene un fuerte componente de empatía y humanidad. En las publicaciones que movilizaron a la comunidad, se incluyó un pedido directo hacia la madre del pequeño: «Si la mamá de este bebé está viendo esto y no supo qué hacer, que se acerque, que pida ayuda». Esta postura refleja la comprensión de que, detrás de un hecho tan límite, suele haber situaciones de vulnerabilidad extrema, desesperación o falta de red de contención.
La comunidad de Merlo se ha caracterizado históricamente por su resiliencia y su capacidad de organización ante las crisis. En Barrio Rivadavia, los vecinos no solo se limitaron a llamar a la policía, sino que abrigaron a la criatura y permanecieron en el lugar hasta asegurarse de que recibiera atención médica. Este «milagro de la Juan XXIII» ha reforzado los lazos vecinales, demostrando que la vigilancia solidaria y el compromiso ciudadano pueden salvar vidas en los momentos más oscuros.
Mientras tanto, el bebé permanece bajo observación en el área de neonatología. Se espera que en las próximas horas intervengan los organismos de niñez y adolescencia para determinar los pasos a seguir respecto a su custodia y protección integral.





