Del edificio El Forjador al Club Museum: Construido en 1894, cuando Buenos Aires soñaba con ser una ciudad moderna, este antiguo inmueble llamado Casa Nocetti, nació con una mezcla de ambición y elegancia industrial.
Sus piezas de hierro, traídas desde Francia y fundidas en los talleres de Gustave Eiffel, todavía sostienen la fachada como si no hubiera transcurrido el tiempo. Y allá arriba, El Forjador de hierro sigue mirando la calle, intacto, como un guardián de otros siglos.

Por estas puertas pasaron agricultores, artesanos, vecinos del barrio y generaciones enteras que conocen el edificio por su etapa dorada como la Ferretería Hirsch, ese clásico donde “si no lo tenían, no existía”.
La Ferretería Hirsch fue imponente en sus tiempos. Ubicada en Perú 535, representativo de la Arquitectura Industrial, se inauguró en el año 1894. Fue construido, casi íntegramente en hierro con piezas prefabricadas oriundas de Francia.


Fueron trasladadas por barco a la Argentina. Para su incorporación sobre la estructura existente, se procedió a ensamblar cada una de las piezas al resto de la construcción que estaba en pleno desarrollo. Bajo la dirección del arquitecto Lorenzo Siegeris. Esta construcción está integrada por un sótano, planta baja, dos plantas de altura, sostenidas con estructura de hierro como bandejas superpuestas. A los costados dos pilares de mampostería, un arco con elementos decorativos y ornamentado con una imponente escultura.
Del edificio El Forjador al Club Museum
Este edificio nació ante la necesidad del ingeniero mecánico Domingo Nocetti, de poder habilitar un lugar para la exposición y venta, de los tantos artículos que producía en su fábrica de máquinas agrícolas, la que se denominaba «El Forjador». Simbólicamente presente, en la figura, que se encuentra en lo alto «dando la primera forma con el martillo a cualquier pieza de metal».

En 1989, fue escenario del videoclip de “La Ciudad de la Furia” de Soda Stereo. Una mezcla perfecta de historia, bohemia y rock nacional. Y veinte años atrás, terminó siendo la Club Museum que aún sigue funcionando.
Hoy el edificio sigue reinventándose, pero sin perder esa nostalgia porteña que lo vuelve único.






