Durante las décadas de 1970 y 1980, Ramos Mejía y Villa Sarmiento conformaron uno de los corredores nocturnos más importantes del Gran Buenos Aires. Alrededor de veinte discotecas, bares, pubs y cafés concert llegaron a convocar a unas 50.000 personas durante cada fin de semana.
Ramos Mejía y Villa Sarmiento eran el destino obligado para los jóvenes de toda la Zona Oeste. Se podía tomar algo, bailar, presenciar un recital o comenzar una larga recorrida por bares y discotecas que se extendía hasta el amanecer.
Los numerosos establecimientos se concentraban sobre la avenida Gaona, actual avenida Presidente Juan Domingo Perón, y la llamada Segunda Rivadavia, corredor paralelo al Ferrocarril Sarmiento. También existían locales sobre Necochea, avenida Rivadavia, Avenida de Mayo y otras calles del centro de Ramos Mejía.
Un relevamiento del Instituto y Archivo Histórico Municipal de Morón estimó que, en el momento de mayor esplendor, funcionaron alrededor de veinte discotecas y que aproximadamente 50.000 jóvenes concurrían cada fin de semana. Entre los nombres más recordados aparecen Pinar de Rocha, Juan de los Palotes, Crash, For Export, Moon, Camelot, Stadium Bailapple, Jona’s & Co., Note, Tempo, City Pop, Lo de Hansen, Lord Byron, Viejo Café, Pool King, El Lagar del Virrey, O’Rondeman, Christopher y Divagario. Castelar Digital
Juan de los Palotes y el nacimiento de las matinées
Oscar Carabelli, uno de los propietarios de Juan de los Palotes, recordó que el boliche funcionó entre 1974 y 1996. Durante los primeros dos años solamente se permitía el ingreso en pareja, una modalidad que terminó convirtiéndose en una de sus principales marcas de exclusividad.
“Comenzamos con el boliche en 1974 y estuvimos hasta 1996. En sus dos primeros años solamente se podía ir en pareja. Esto resultó un éxito. Hasta que decidimos abrir los domingos a la tarde, es decir, una matinée, en la cual ya no era necesario ir acompañado”, relató Carabelli.
La fórmula se propagó rápidamente. Las matinées permitieron que adolescentes y jóvenes se encontraran directamente en el boliche, sin necesidad de organizar previamente una pareja. Según el testimonio del empresario, aquel fenómeno llegó a movilizar hasta 15.000 personas entre los distintos locales de la zona.
Juan de los Palotes tenía alrededor de 150 tarjeteros y distribuía unas 10.000 invitaciones por semana. Los relacionistas públicos recorrían colegios, clubes, plazas y centros comerciales para entregar tarjetas, descuentos y pases. Mucho antes de las redes sociales, aquella estructura constituía una poderosa maquinaria publicitaria.
El boliche se encontraba sobre la calle Necochea, en Ramos Mejía. Tenía pistas circulares, cielorrasos bajos y una ambientación más íntima que la de sus grandes competidores. Esa combinación, junto con su programación musical, lo convirtió en uno de los establecimientos más exclusivos y concurridos de los años ochenta.
Los recitales de Juan de los Palotes
Por su escenario pasaron algunos de los artistas más importantes de la renovación del rock argentino. Allí tocaron Los Abuelos de la Nada, con Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Gustavo Bazterrica, Cachorro López, Polo Corbella y Daniel Melingo; Soda Stereo, integrado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti; Virus, con Federico Moura al frente; Miguel Mateos-ZAS, Alejandro Lerner, Suéter, Frappé, Casanovas y Los Bárbaros.
Existen registros de presentaciones de Los Abuelos de la Nada, el 16 de septiembre de 1983; Soda Stereo, el 22 de septiembre de 1984 y el 19 de abril de 1985; Virus, también durante 1985; Miguel Mateos-ZAS, el 11 de mayo de 1985; y Suéter, el 10 de agosto de ese año. Archivo de conciertos de Juan de los Palotes
También fueron recordados los espectáculos humorísticos de Hugo Varela, Jorge Corona, José Luis Gioia y Mario Sánchez. En la cabina musical quedó asociado el nombre del DJ Oscar Escalada, aunque la reconstrucción completa del plantel de disc jockeys y musicalizadores todavía requiere testimonios y documentos de los antiguos trabajadores.
Christopher y la previa sobre Rivadavia
La previa podía comenzar en el pub Christopher, ubicado en la esquina de Necochea y avenida Rivadavia. Allí se tomaba una cerveza, una bebida espirituosa o alguno de los tragos de moda antes de ingresar a Juan de los Palotes o continuar la recorrida nocturna.
Conseguir una tarjeta preferencial constituía una pequeña victoria. El pase permitía saltear parte de la fila, conseguir un descuento o acceder a determinados sectores, aunque no siempre significaba entrar gratuitamente. Las largas colas, los tarjeteros y los controles en la puerta eran una parte inseparable del ritual.
Crash: tres pisos, pistas y una cabina móvil
Crash estaba ubicado en Gaona 431, del lado de Villa Sarmiento. Las fuentes históricas difieren ligeramente sobre su inauguración: algunas la ubican en 1973 y otras el 1 de mayo de 1974. Su interior había sido diseñado con un concepto vanguardista para la época.
En la planta baja se encontraba la pista principal, rodeada por barras. Mediante escaleras caracol se llegaba al primer piso, donde funcionaban otras dos pistas, y luego a un nivel superior con sillones y sectores reservados. Su capacidad máxima habría rondado las 1.700 personas, el único aforo histórico concreto que aparece reiteradamente en los testimonios disponibles.
Una de sus atracciones era la cabina móvil del disc jockey. También se modificaban regularmente los colores y efectos de la iluminación. En 1981 comenzó a organizar matinées dominicales y fiestas temáticas, entre ellas la Fiesta de la Primavera y la recordada Fiesta de la Nieve.
Por allí pasó Virus y se realizaron numerosos recitales y presentaciones. En sus instalaciones también se filmaron escenas de “Subí que te llevo”, la película protagonizada por Sandro, estrenada en 1980.
La noche de Gaona podía mostrar dos y hasta tres filas de automóviles estacionados. El tránsito avanzaba a paso de hombre y centenares de jóvenes caminaban de un local a otro comparando precios, música y cantidad de público.
Crash perdió terreno cuando Pinar de Rocha se renovó y comenzó a desarrollar promociones agresivas, entre ellas noches sin cobro de entrada. El establecimiento fue vendido y dejó de funcionar con ese nombre en 1994.
Pinar de Rocha: de la quinta histórica al gigante de la noche
Pinar de Rocha abrió en 1969 con habilitación de “confitería bailable” y “restaurante”. Su dirección correcta era Segunda Rivadavia 14.701, en Villa Sarmiento, y no 17.401, como aparece en algunas publicaciones.
La construcción principal había formado parte de una quinta vinculada con Dardo Rocha, exgobernador bonaerense y fundador de La Plata. A principios del siglo XX pasó a manos de Esteban Coronado; en 1927 fue comprada por Ignacio N. Coulin y, después de su muerte, quedó en poder de Carmen Badano de Coulin, quien posteriormente se casó con el médico Rodolfo Folco.
La quinta era conocida por los vecinos como “la quinta de Rocha”. El parque poblado de pinos terminó dando origen al nombre Pinar de Rocha. Con el paso de los años, la propiedad se transformó en un enorme complejo que ocupaba una manzana y llegó a contar con tres pistas, siete barras, restaurante, pileta, gimnasio, spa y una emisora de radio. Historia de Pinar de Rocha
Todos los géneros pasaron por Pinar
La amplitud de su programación fue excepcional. Allí actuaron Julio Iglesias, Charly García, Fito Páez, Soda Stereo, Sumo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Damas Gratis y, muchos años después, Bad Bunny.
El 6 y 7 de julio de 1985, con apenas veinticuatro horas de diferencia, se presentaron Soda Stereo y Sumo. En aquel momento, la banda de Luca Prodan estaba integrada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Roberto Pettinato, Germán Daffunchio y Alberto “Superman” Troglio.
También hubo desfiles junto a la pileta organizados por Juanito Belmonte, con Ante Garmaz como una de las figuras centrales. Décadas después, el complejo incorporó noches de cumbia, música tropical, reguetón, electrónica, fiestas retro y espectáculos multitudinarios.
Entre los disc jockeys vinculados con diferentes etapas de Pinar aparece Abel Meyer, quien fue residente durante aproximadamente veinte años. En épocas más recientes estuvieron Maxi Ramos y Lean Araya. También se recuerda a Raúl Villarreal dentro del grupo de musicalizadores históricos, aunque no existe un archivo público completo que permita ordenar a todos los DJ por año y pista.
Daniel Bellini: empresario, condenado y preso
La figura más controvertida relacionada con Pinar fue Daniel Bellini, quien explotó comercialmente el complejo durante décadas. También aseguró haber tenido participación en otros boliches, entre ellos Note, Crash, Sotovoche, Pigalle, Marabú, Bwana, El Lagar del Virrey y Macumba.
Bellini fue detenido en la década de 1980 por tenencia de arma de guerra. En 1991, la Policía Federal encontró en una quinta alquilada de Parque Leloir alrededor de 25.000 billetes de cien dólares sin terminar. El empresario escapó a Paraguay, donde utilizó la identidad falsa de Guillermo Albino Vega, pero finalmente fue capturado, extraditado y condenado a siete años y medio de prisión por tentativa de falsificación de moneda.
El episodio más grave ocurrió el 21 de marzo de 2008, cuando su pareja, María Morena Pearson, fue encontrada muerta de un disparo en la cabeza. El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de Morón determinó que Bellini la había asesinado y había intentado presentar el crimen como un suicidio.
La sentencia fue confirmada por la Cámara de Casación y la Corte Suprema de Justicia. Bellini recibió una pena de 15 años de prisión, pasó por la cárcel de Olmos, obtuvo prisión domiciliaria por razones de salud y recuperó la libertad en noviembre de 2018, después de cumplir las dos terceras partes de la condena.
Balaceras, un asesinato y una denuncia de abuso
Pinar también quedó atravesado por graves episodios policiales. En noviembre de 2018, un joven de 18 años ingresó armado y comenzó a disparar. Cuatro mujeres resultaron heridas.
En noviembre de 2019, una joven fue apuñalada en el abdomen durante una pelea dentro de la pista. En febrero de 2020, un hombre que circulaba en un Volkswagen Bora negro disparó contra el frente del boliche después de haber sido retirado del establecimiento.
Uno de los proyectiles hirió a un trabajador de seguridad y otro mató a Leonardo Martínez, relacionista público de 33 años. El sospechoso fue identificado mediante las cámaras de seguridad y la investigación derivó en allanamientos.
El 23 de abril de 2022, una adolescente de 14 años denunció haber sido drogada y abusada sexualmente dentro del boliche. La causa también abrió interrogantes sobre el ingreso de menores a un establecimiento reservado para mayores de edad.
Clausuras y el final de Pinar de Rocha
En abril de 2021, durante las restricciones sanitarias por la pandemia, se realizó una fiesta multitudinaria con un recital de Pablo Lescano y Damas Gratis. El intendente de Morón, Lucas Ghi, dispuso la suspensión preventiva de la habilitación de Vaprisana S.A., firma que administraba el complejo.
Finalmente, el 7 de abril de 2026, la Justicia ordenó el desalojo y la clausura de Pinar de Rocha en medio de un operativo del que participaron más de 60 policías bonaerenses. El procedimiento comenzó cuando todavía había personas dentro del establecimiento.
La jueza María Victoria Aloe, titular del Juzgado Civil y Comercial N.º 9 de Morón, explicó que ejecutaba una resolución del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N.º 40, dentro de un juicio por falta de pago del alquiler. Por lo tanto, ya no corresponde afirmar que Pinar continúa abierto en la actualidad. El1 Digital
For Export, el boliche del ascensor exterior
For Export abrió en 1971 sobre la avenida Gaona al 2800, en Ramos Mejía. Comenzó como boîte y café concert y se convirtió rápidamente en uno de los locales más concurridos y sofisticados de los años setenta.
Una de sus atracciones principales era el ascensor exterior por el cual se accedía al salón. El edificio tenía un frente rosado, una gran barra y numerosos desniveles. La disposición interior podía resultar incómoda, pero formaba parte de una arquitectura nocturna que buscaba sorprender permanentemente.
El establecimiento perteneció a Roberto Braga y posteriormente pasó a llamarse Moon. En For Export actuaron Alma y Vida y Sui Generis, la formación encabezada por Charly García y Nito Mestre. También se utilizaron sus instalaciones para filmar escenas de películas argentinas.
For Export dejó de funcionar con su denominación original alrededor de 1982, cuando el liderazgo del corredor comenzó a trasladarse hacia Crash y Pinar de Rocha.
Camelot, el castillo de avenida Rivadavia
Camelot abrió en 1970 sobre la avenida Rivadavia al 14.150. Su fachada reproducía la imagen de un castillo y el interior continuaba la misma ambientación medieval. La música estaba orientada especialmente hacia el rock y el rock progresivo: podían escucharse discos de Creedence Clearwater Revival, Pink Floyd, Yes y otras bandas centrales de la época.
El establecimiento fue decorado por Horacio Baigorri para Luis Carballada, propietario del inmueble y amigo suyo desde la infancia, cuando ambos asistían a la Escuela N.º 4.
La sociedad responsable de Camelot estaba integrada por Carlos Grossi, Alderete y Folco. Antes de la discoteca, en esa propiedad había funcionado el restaurante La Rosa Blanca, cuya ambientación también había sido realizada por Baigorri. Camelot cerró en 1982.
Stadium Bailapple y una pista con forma de estadio
Stadium Bailapple fue inaugurado en octubre de 1972 en la intersección de Gaona y Parera. Su interior reproducía la estructura de un estadio: una pista central estaba rodeada por gradas desde las cuales el público podía observar a quienes bailaban.
El exterior se encontraba revestido con placas de acrílico rojas y verdes, decoradas con dibujos de manzanas. Fue uno de los edificios más llamativos del corredor, aunque su historia resultó relativamente breve. Cerró sus puertas en 1981 y antiguos concurrentes también recuerdan un incendio, episodio sobre el cual no aparece una reconstrucción documental suficiente para establecer fecha, daños o posibles víctimas.
Jona’s & Co., Note, Tempo y los otros nombres
El mapa nocturno se completaba con Jona’s & Co., Note, Tempo, Lo de Hansen, Lord Byron, Viejo Café, Pool King, El Lagar del Virrey y O’Rondeman. Algunos funcionaron durante pocos años, cambiaron de propietarios o reaparecieron con nuevas denominaciones, circunstancia que dificulta reconstruir direcciones, capacidades y fechas exactas.
Jona’s & Co. y Note aparecen reiteradamente entre los boliches más recordados de Ramos Mejía. Pool King formó parte de la expansión de los pools y salones de entretenimientos durante los años ochenta, mientras que Lo de Hansen, Lord Byron y Viejo Café ofrecían alternativas para beber, conversar y comenzar la noche antes de ingresar a las grandes discotecas.
Divagario y la cultura del rock
No todo pasaba por la música bailable. En el primer piso de la esquina de Avenida de Mayo y Rivadavia funcionaba Divagario, un espacio vinculado con el rock, las zapadas y la contracultura.
Allí se reunían músicos como David Lebón, Alejandro Medina, Héctor Starc, Black Amaya y miembros de El Reloj. Era un ambiente diferente del circuito comercial de los grandes boliches: más pequeño, bohemio y atravesado por el rock pesado, el blues y la música progresiva.
Las razzias policiales fueron frecuentes durante aquellos años, especialmente en los reductos rockeros. Jóvenes sin documentos podían pasar horas demorados en comisarías sin haber cometido ningún delito. La persecución se profundizó durante la última dictadura militar y obligó a trasladar recitales a clubes, colegios y espacios improvisados.
City Pop y la aparición de Divididos
En los años ochenta surgió City Pop, ubicado en Gaona 430, prácticamente frente a Crash. Allí se produjo un acontecimiento importante para el rock del Oeste: el 19 de junio de 1988, Divididos realizó una de sus primeras presentaciones y la primera con ese nombre en su propia zona.
La banda estaba integrada por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Gustavo Collado, después reemplazado por Federico Gil Solá. El recital ocurrió pocos meses después de la muerte de Luca Prodan y la disolución de Sumo.
Un corredor donde todos querían estar
No es posible establecer de manera documental cuál era “el mejor” boliche, porque cada generación tuvo su favorito. For Export dominó buena parte de los años setenta; Crash impuso su arquitectura y sus fiestas; Juan de los Palotes se distinguió por su clima íntimo y su maquinaria de tarjeteros; y Pinar de Rocha terminó convertido en el establecimiento más longevo, grande y popular.
La exclusividad tampoco dependía únicamente del precio. Importaban la ropa, la edad, el conocimiento de los porteros, las tarjetas preferenciales y la posibilidad de ingresar acompañado. Los disc jockeys, tarjeteros, relacionistas públicos, barman, fotógrafos y encargados de puerta integraban una estructura que decidía el ritmo de la noche.
La historia quedó repartida entre entradas, fotografías, afiches, grabaciones, testimonios y recuerdos personales. Algunos datos se contradicen y otros todavía esperan ser reconstruidos. Pero hay una certeza: durante más de dos décadas, Ramos Mejía y Villa Sarmiento fueron el centro de la noche del Oeste, un territorio de música, encuentros, recitales, excesos y personajes que atravesaron a varias generaciones.





