La norteamericana que recorría Hurlingham en su Ford-T trasladando gente

La norteamericana que recorría Hurlingham en su Ford-T trasladando gente Diario Anticipos

La norteamericana que recorría Hurlingham en su Ford-T trasladando gente. Trudi Risso Patrón falleció en 1998. Era reconocida por trasladar a la gente al trabajo, a su casa, o incluso a casarse solo con el fin de ayudarlos. Además, asistía a personas en situación de calle y recogía animales abandonados.

La norteamericana que recorría Hurlingham en su Ford-T trasladando gente. Hace más de un año, una petición de los vecinos de Hurlingham para cambiar el nombre de una calle en su honor, reflotó la historia de esta ciudadana estadounidense naturalizada argentina.

La solicitud de los vecinos se fundamentaba en que la actual calle Basilio Dell’Eva, hacia honor a un relojero del partido de Morón, el cual se particionó para crear a Hurlingham como municipio  independiente el 28 de diciembre de 1994.

Sin embargo, “así como hemos creado nuestras propias reglamentaciones, ordenanzas y decretos, corresponde honrar a los ciudadanos que han luchado y dado vida a este municipio de Hurlingham” habían justificado en la petición.

Trudi Risso Patrón nació en Milwaukee, Wisconsin el 14 de diciembre de 1913.

Casada con el argentino Roberto Risso Patrón en 1942, viajaron desde Milwaukee a Hurlingham a mediados de 1944.

En el año 1949, Trudi y Roberto comenzaron a construir su casa en la calle que en su momento se llamaba Esteban de Luca y hoy en día lleva el nombre de Basilio Dell’Eva, entre Bizet y Coraceros.

Allegados, aseguran que la señora Trudi “amó desde el comienzo a su Hurlingham como le gustaba decir” y por ello recorría a diarios las calles a bordo de su Ford-T 1927.

Los antiguos moradores recuerdan siempre a la simpática e inolvidable “Gringa del Ford-T” acompañada por su perrito yorqui, como aquella que durante 50 años repartió “buena onda” a los vecinos.

Trudi recorrió las calles hasta 1998, año de su fallecimiento, con un cartelito en su auto que indicaba “Libre” como un taxi, y que hasta el día de hoy está en funcionamiento.

“Llevaba a muchas personas a su trabajo, a la estación de tren, o simplemente hasta su casa, por supuesto sin ningún cargo ni compromiso, solo fruto de la generosidad y preocupación que tenía por sus compueblanos” destacaban con cariño y nostalgia en la petición que presentaron en el 2019 para bautizar con su nombre la calle en la que vivió.

Presente en los momentos más importantes de la vida de los hurlinghenses, Trudi adornaba su Ford-T con flores y carteles de recién casados para la ocasión, cuando llevaba a los vecinos a dar el ““.

Claro que al ser parte de este momento tan importante, se vestía de una forma muy elegante (incluso con moñito). Como si fuera poco, les compartía su jardín a los novios para que se sacasen fotos.

Los vecinos también la recuerdan como aquella mujer generosa que “daba de comer a personas en situación de calle, recogía y alimentaba a los animales abandonados, hacía lápices con los nombres de hijos de vecinos a quienes se los regalaba”.

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