Kicillof escapa al conurbano de los intendentes peronistas

Kicillof escapa al conurbano

Kicillof escapa al conurbano de los intendentes peronistas. El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires hasta ahora no dio una muestra de gestión, pero continúa con buena imagen a causa de su pasado como Ministro de Economía.

Kicillof escapa al conurbano de los intendentes peronistas. Pero el contacto fluído que los intendentes imaginaban que tendrían con el Gobernador se disipó en 60 días.

La vicegobernadora Verónica Magario es una de la encargadas de armar los vínculos. La semana pasada pisó Ituzaingó para entrar en contacto con el dirigente con más trayectoria de la Primera Sección electoral, Alberto Descalzo.

No optó por el municipio peronismo más grande de la Primera, el Merlo de Gustavo Menéndez, ni el más chico, el Hurlingham de Juan Zabaleta.

Magario buscó un intendente moderado, con trayectoria y años de gobierno. Alberto Descalzo acaba de terminar 24 años de gestión como intendente y puede que llegue a los 28.

Con la “movida”, Magario corre de su rol a la Ministra del Interior Teresa García, que no se pasea por los municipios. Menos Axel Kicillof que sólo esta obsesionado en renegociar la deuda provincial.

Mañana, martes 18 de febrero de 2020, el gobernador recibirá a un grupo de diputados nacionales aún sin confirmar elector por la Provincia de Buenos Aires.

Irán de la mano de Máximo Kirchner, quién también salió a pelear la presencia en el conurbano con un acto que realizó la semana pasada en el Escobar de Ariel Sujarchuk y su esposa la diputada Laura Russo.

Máximo Kirchner en Escobar dijo: “Vamos a dar la única pelea que importa, que es terminar con la extorsión de los buitres, del Fondo y de los acreedores”, dijo, repitiendo las palabras de su madre, Cristina Fernández de Kirchner.

Cuánto tiempo llevará esa pelea, puede que dos años mínimo. Durante ese lapso hay en agenda tres reformas centrales: la judicial, la sanitaria y la educativa. La justicia es lenta y la salud y la educación pública están dadas para los argentinos de segunda.

La negociación de la deuda provincial es tan lenta, que el presidente del bloque de diputados nacionales, Máximo Kirchner, llevará a su pares a La Plata para tener un encuentro protocolar. O sea que esto recién comienza.

Kicillof ya viene con un gol en contra. Intentó postergar el pago de un bono de deuda pero debió cancelarlo y pagar ante la negativa del Fondo de Inversión Fidelity que no aceptó una reestructuración.

Para salir de ese conflicto, Kicillof pagó. Por lo tanto, la famosa frase de que la “única deuda es con el pueblo” se disipó en lo que tarda una transferencia bancaria.

Todavía los gremios estatales esperan negociar paritarias. Pero Fidelity ya cobró.

El dato es concreto. Cancelar obligó a postergar hasta marzo el pago de la “cláusula gatillo” de los docentes que no es otra que la indexación automática de los salarios con la inflación que sostienen en algunas provincias, entre ellas Buenos Aires.

Roberto Baradel se llamó a silencio. Pero la FEB y UDOCBA pusieron el grito en el cielo. El pago se realizará el 12 de marzo. Y ya se discute cuándo empiezan las clases.

En este marco de altas demandas y bajo fondos, más tardar en abril se deberá discutir el Presupuesto Provincial que incluye obras en los municipios.

Pero los intendentes, aunque le sonríen y aclaman por sus gestiones que en términos prácticos en la calle no se ven, no logran penetrar en el las áreas de gobierno. Incluso a la hora elegir al Presidente de ABSA Kicillof optó por un hombre propio: Germán Ciucci.

Y ante el socorro que desde el día uno la pidieron los municipios, el gobernador optó por pagar los 250 millones de dólares de deuda, postergar la cláusula gatillo docente y pedir a los jefes comunales que compren deudas del tesoro.

Kicillof se escapa al conurbano, y de Alberto Fernández

¿Qué ocurrirá en la reunión de mañana? Imposible saberlo más aún si es solo “protocolar”. El Gobernador necesita un fuerte apoyo para reestructurar la deuda externa provincial que hoy no puede pagar excepto que aumente aún más la presión fiscal.

Ni el ex gobernador Daniel Scioli se animó a tanto. Kicillof no va a ser justo el hombre del ajuste en la Provincia de Buenos Aires. Pero lo que está claro es que el intento por no quedar atrapado en manos del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por ahora lo está llevando al fracaso. Sesenta días son pocos para una gestión. Para la gente de a pie, ya pasaron dos meses y está camino a al peor de todos los meses del año: marzo y el inicio de las clases.

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