La institución renovó espacios de uso cotidiano, sumó equipamiento y amplió áreas comunes. Detrás de las obras hay una historia familiar que lleva más de cuatro décadas, una comunidad que también se encuentra fuera del hogar y un hombre apasionado por lo que hace por los abuelos.

Una fiesta compartida
Al cierre de la celebración, un abrazo entre Gustavo Ovando y su madre, Lydia, puso en primer plano una parte de la historia del hogar: la de un proyecto familiar que fue creciendo con el paso de los años. La residencia celebró la inauguración de las obras junto con residentes, familiares, trabajadores, amistades y vecinos de Castelar.

La jornada tuvo música, humor y reconocimientos. Participaron el conductor Silvio Soldán; el intendente de Morón, Lucas Ghi; representantes de instituciones locales y el padre Tom, de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Soldán encabezó un espectáculo de tango que fue uno de los momentos más celebrados de la tarde.

Mejoras para la vida cotidiana
Durante el último año, el hogar sumó una nueva lavandería, un depósito de alimentos, un gimnasio de kinesiología y un estacionamiento monitoreado para familiares. También se renovaron la plaza seca y la central de alarmas contra incendios, y se instalaron timbreras en las 40 habitaciones y los 30 baños.

Las obras incluyeron la ampliación del salón comedor, el doble de superficie para el living y la recepción, y la unificación de los cuatro frentes del edificio. Son cambios que renovaron la residencia y sus espacios compartidos.

Una historia familiar y de barrio
La historia del hogar comenzó a principios de los años 80, con el doctor Alfredo Ovando y Lydia Celina Crespo. En 1987 se incorporó Gustavo, entonces de 17 años, y con el tiempo asumió la conducción de la institución. Hoy, el sitio del hogar informa que las familias cuentan con visitas sin horario restrictivo.

El vínculo con Castelar también se construye más allá de sus instalaciones. En agosto, residentes participaron de “Abuelos a la Cancha”, una propuesta junto al Club Deportivo Morón para asistir a partidos en el Nuevo Francisco Urbano.

Durante la fiesta, Gustavo Ovando convocó a personas ligadas al pasado y al presente de la institución. Entre quienes recibieron reconocimientos estuvieron Paula Larrazábal, directora médica; Chiqui de Brito; Alicia Zucarelli; la escribana Ana María Cersosimo; Mirtha Gómez Villalba y Lydia, madre de Gustavo.

El corte de cintas marcó la inauguración formal de los nuevos espacios. La jornada terminó con fuegos artificiales luminosos de bajo impacto sonoro y una celebración que reunió a distintas generaciones en la misma casa. Las obras suman comodidad y servicios; el encuentro recordó que el hogar también se sostiene en los vínculos entre quienes lo habitan, quienes trabajan allí y las familias que lo visitan.





