La nevada del 22 de junio de 1918 fue el fenómeno más intenso registrado en la historia del Área Metropolitana de Buenos Aires y también alcanzó a aquel Morón que incluía Hurlingham e Ituzaingó. Aunque existen pocas fotografías del distrito, los registros históricos indican que la nieve cubrió calles, techos, árboles y campos, dejando una postal inédita para la época.
La histórica nevada del 22 de junio de 1918 no solo sorprendió a la Ciudad de Buenos Aires. También llegó a Morón, que por entonces era una localidad con apenas unos 30.000 habitantes y un paisaje dominado por chacras, quintas y caminos de tierra.
Si bien no abundan las fotografías ni las crónicas específicas del distrito, distintas investigaciones históricas coinciden en que el fenómeno alcanzó al entonces partido de Morón con una intensidad que nunca volvió a repetirse en la región.

Un manto blanco sobre un Morón rural
A diferencia del Morón actual, hace más de un siglo el distrito conservaba una marcada impronta rural. El casco urbano era reducido y gran parte del territorio estaba ocupado por campos, molinos harineros y establecimientos agrícolas.
En ese contexto, la nieve transformó por completo el paisaje.
Los registros históricos sostienen que en Morón se acumularon entre 8 y 10 centímetros de nieve, suficiente para cubrir calles, techos, árboles y grandes extensiones de campo. Incluso, en algunos sectores, el manto blanco permaneció hasta el día siguiente debido a las bajas temperaturas.
Cómo fue la histórica nevada de 1918
Las crónicas de la época indican que la nevada comenzó alrededor de las 15.30, cuando una lluvia persistente se transformó en nieve.
El fenómeno se desarrolló con gran intensidad durante unos 45 minutos, luego tuvo algunas interrupciones y volvió a registrarse durante la noche.
En distintos puntos del Área Metropolitana la acumulación alcanzó entre 8 y 10 centímetros, un espesor que los especialistas consideran superior al registrado durante la recordada nevada del 9 de julio de 2007.
El impacto del temporal
El intenso frío y la acumulación de nieve provocaron numerosos inconvenientes en la región.
Entre las principales consecuencias se registraron:
- suspensión parcial de tranvías y algunos servicios ferroviarios;
- interrupciones en las comunicaciones telefónicas;
- cancelación de actividades deportivas;
- escasez de leña y kerosene para calefaccionar los hogares;
- al menos seis muertes por hipotermia en el área metropolitana
Sebastián Acosta era el comisionado municipal
Cuando ocurrió la histórica nevada, Sebastián Acosta se desempeñaba como comisionado municipal de Morón.
Diversas reseñas históricas recuerdan que durante aquellos días se agotaron rápidamente las reservas de leña y kerosene, los principales recursos utilizados para calefaccionar las viviendas frente al intenso frío que acompañó la tormenta de nieve.
¿Fue más intensa que la nevada de 2007?
Para historiadores y meteorólogos existe un amplio consenso: sí.
Aunque la nevada del 9 de julio de 2007 sorprendió por su extensión geográfica y porque permitió volver a ver nieve en gran parte del conurbano después de décadas, la de 1918 fue considerablemente más intensa.
No solo dejó una mayor acumulación sobre el suelo, sino que además la nieve permaneció durante varias horas e incluso hasta el día siguiente en algunos sectores.
Un vacío documental que aún persiste
Uno de los aspectos más llamativos de aquel episodio es que, hasta el momento, no se conocen fotografías identificadas con certeza de la nevada de 1918 tomadas en Morón.
Mientras existen numerosas imágenes de la Ciudad de Buenos Aires y algunos registros de localidades cercanas, como Merlo, el distrito mantiene un vacío documental sobre uno de los acontecimientos climáticos más extraordinarios de su historia.
Para los investigadores, todavía existe la posibilidad de que aparezcan fotografías inéditas en colecciones del Archivo Histórico de Morón, el Archivo General de la Nación o en álbumes familiares de antiguas familias moronenses, capaces de aportar nuevas imágenes de aquella jornada en la que la nieve convirtió a Morón en una postal completamente blanca.





