Mientras millones de argentinos seguían las alternativas del Mundial de Fútbol de 1978, una explosión sacudió la tranquilidad de Castelar y convirtió a un barrio residencial del oeste bonaerense en escenario de uno de los episodios menos recordados de aquellos días, excepto por los vecinos.

La madrugada de junio de 1978, a las 5.30 de la madrugada, un artefacto explosivo detonó en la vivienda del general Reynaldo Bignone, ubicada en la intersección de las calles Almafuerte y Dardo Rocha, en Castelar Centro, Lado Sur.

El ataque formó parte de la denominada ofensiva táctica lanzada por la organización guerrillera Montoneros durante el Mundial de Fútbol de 1978, una serie de acciones dirigidas contra objetivos militares, policiales y estatales que buscaban desafiar la imagen de normalidad que la dictadura intentaba proyectar ante el mundo.
La explosión destruyó el garaje de la vivienda, provocó daños en el frente de la propiedad y afectó un automóvil Ford Falcon que se encontraba estacionado en el interior. Reynaldo Bignone estaba casado con Nilda Raquel Belén Etcheverry y el matrimonio tenía y tiene tres hijos: Cristina Raquel, Mabel Beatriz y Carlos Daniel Bignone. Todos resultaron ilesos.
Minutos después de la detonación, vecinos de la zona comenzaron a salir de sus casas para averiguar qué había ocurrido. El fuerte estruendo despertó a gran parte del barrio y generó una inmediata movilización de fuerzas de seguridad.

Un militar clave de la dictadura
Al momento del atentado, Reynaldo Bignone era uno de los altos oficiales del Ejército Argentino. Años más tarde, tras la derrota en la Guerra de Malvinas y el derrumbe del régimen militar, asumiría la Presidencia de Facto entre julio de 1982 y diciembre de 1983, convirtiéndose en el último mandatario de la dictadura.
Su nombre también quedó vinculado a la represión ilegal desplegada durante el Terrorismo de Estado y, décadas después, fue condenado por delitos de lesa humanidad.

El Mundial y la ofensiva montonera
El atentado de Castelar integró una serie de operaciones realizadas por Montoneros durante junio de 1978. Entre las más conocidas figuran los ataques con lanzacohetes RPG-7 contra la Casa Rosada, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el Batallón de Inteligencia 601 y otras dependencias militares.

Sin embargo, la mayoría de esas acciones tuvo escasa repercusión pública debido al férreo control informativo ejercido por la dictadura.
La censura impidió que muchos de los episodios trascendieran masivamente en los medios argentinos, por lo que el ataque contra la vivienda de Bignone quedó prácticamente olvidado fuera del ámbito de los investigadores especializados.
Un episodio poco conocido de la historia local
El atentado contra la casa de Bignone permanece como uno de los capítulos menos conocidos de la historia de Castelar.
Mientras el país celebraba los triunfos de la Selección Nacional de Fútbol y la dictadura exhibía ante el mundo una imagen de orden y tranquilidad, una explosión en pleno corazón de Castelar recordaba que la violencia política seguía formando parte de la realidad argentina.
¿Quién fue Reynaldo Bignone?
Reynaldo Benito Antonio Bignone, el último presidente de facto de la historia argentina, nació el 21 de enero de 1928 en Morón, en el oeste del conurbano bonaerense. Fue el cuarto y último mandatario del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura cívico militar que gobernó el país entre 1976 y 1983.
Bignone asumió la Presidencia el 1 de julio de 1982, luego de la renuncia de Leopoldo Fortunato Galtieri, cuya gestión quedó profundamente debilitada tras la derrota argentina en la Guerra de Malvinas. Permaneció en el poder hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando entregó el mando al presidente constitucional Raúl Alfonsín, elegido en las primeras elecciones democráticas celebradas tras siete años de gobierno militar.

Su carrera militar
Hijo de Reynaldo René Bignone y Adelaida María Ramayón, cursó sus estudios en el Colegio Militar de la Nación, egresando como Subteniente de Infantería. Posteriormente se especializó como oficial de Estado Mayor y realizó estudios militares en España durante el régimen de Francisco Franco.
En 1975, cuando tenía el grado de Coronel, fue designado director del Colegio Militar y ese mismo año ascendió a General de Brigada. También ocupó la Secretaría General del Ejército durante la comandancia de Jorge Rafael Videla.
Su participación durante la dictadura
Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Bignone fue designado delegado de la Junta Militar en el Ministerio de Bienestar Social.
Días después estuvo al frente de la ocupación militar del Hospital Posadas, donde posteriormente funcionó un centro clandestino de detención conocido como «El Chalet», en el que trabajadores del establecimiento fueron secuestrados, torturados y, en algunos casos, desaparecidos.
Más adelante fue segundo comandante y luego comandante de Institutos Militares, con jurisdicción sobre la Zona de Defensa IV, que incluía Campo de Mayo, uno de los principales centros de detención clandestina de la dictadura. Bajo esa estructura funcionaron centros clandestinos como El Campito, donde permanecieron cautivas miles de personas.

La transición democrática
Bignone llegó a la Presidencia en un contexto de fuerte crisis política, económica y militar.
Durante su gestión la inflación superó el 200 % anual y el Gobierno implementó distintas medidas económicas, entre ellas controles de precios y la estatización de buena parte de la deuda externa privada mediante una resolución del Banco Central.
También durante su administración, el 13 de septiembre de 1983, fue promulgada la Ley 22.909 de Vacunación Obligatoria, que estableció el calendario oficial de vacunación en la Argentina.
Su principal tarea política fue conducir la transición institucional que culminó con las elecciones generales del 30 de octubre de 1983, en las que resultó vencedor Raúl Alfonsín. El 10 de diciembre de ese año entregó el mando, poniendo fin al último gobierno militar de la historia argentina.

Condenas por delitos de lesa humanidad
Tras el retorno de la democracia, Bignone fue investigado y posteriormente condenado en diversas causas por delitos de lesa humanidad.
En 2010 recibió una condena a 25 años de prisión y, un año más tarde, fue condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos durante la última dictadura militar. Con el paso de los años acumuló seis condenas vinculadas al terrorismo de Estado.
Falleció el 7 de marzo de 2018, a los 90 años, en la ciudad de Buenos Aires, mientras cumplía condena por esos delitos.





