Mientras el Gobierno profundiza el ajuste y gran parte de la oposición apuesta a esperar las elecciones de 2027, desde el PTS Morón lanzaron un mensaje de ruptura: «No vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras avanzan sobre trabajadores, jubilados, estudiantes y mujeres».
Con ese planteo, impulsan comités de apoyo a Myriam Bregman con el objetivo de transformar la bronca social en organización política y movilización en las calles. Por eso, Diario Anticipos habló con la conocida dirigente de izquierda Jorgelina Esteche y esto fue lo que nos dijo.
—¿Cuál es tu rol dentro del Frente de Izquierda en Morón?
—Yo soy referente del PTS en el Frente de Izquierda de Morón, docente y Congresal de Suteba por la oposición y muchas veces candidata por el FITU. Mi rol creo que siempre estuvo ligado a estar en cada pelea y lucha del distrito ya sea por la salud, educación, municipales, mujeres y diversidades, en llamar a la organizar la fuerza de las y los trabajadores para construir una salida independiente de los gobiernos de turno.
—¿Qué son los comités que están impulsando?
—Los comités son para organizar la bronca ante un gobierno ajustador que empeora cada día más nuestras condiciones de vida y frente a una oposición que acompaña a LLA votando leyes en el Congreso y que no llama a organizar la resistencia. A su vez crece el enorme apoyo hacia la figura de Myriam Bregman y el desafío es darle un canal de organización. Una fuerza, que se nota que es muy grande y que aparece reflejada en distintas encuestas.
—¿Con qué objetivo buscan organizar ese apoyo?
—Queremos que esa fuerza se transforme en una herramienta para la lucha en las calles y organizar cada lugar de trabajo y estudio. Incluso impulsar la coordinación con todos los sectores que enfrentan el ajuste, la idea es seguir fortaleciendo la resistencia frente al ajuste de Javier Milei y no esperar pasivamente a las elecciones de 2027 como propone el peronismo. Además con el desafío de desarrollar un movimiento por un partido de la nueva clase trabajadora, que no solo es registrada, sino también precarizada, feminizada.
—¿Por qué consideran que no hay que esperar a las próximas elecciones?
—Porque la lucha es ahora y los ataques son ahora. Como plantearon varios en el Comité no podemos esperar los trabajadores, jubilados, personas con discapacidad, la universidad pública, ni tampoco las mujeres y diversidades, que dimos una respuesta enorme en las calles el 3 de junio contra la violencia machista y reclamando justicia por Agostina. El heroico pueblo de Bolivia creo que muestra el camino con su rebelión es ejemplo de lucha contra la derecha en América Latina.
—¿Qué esperan que surja de estos espacios?
—En principio romper la pasividad a la que nos están condenando distintas direcciones sindicales y centros de estudiantes, que principalmente están en manos del peronismo. Como dijo Myriam, ¿por qué no podemos ser miles que le hablen a millones? A quienes tienen la disposición a salir a pelear, una fuerza activa para enfrentar las políticas del Gobierno. Esto no va desatado de dar pelea por recuperar sindicatos y centros de estudiantes para que sean democráticos e independientes de los gobiernos.
—¿Dónde se realizó el primer comité y qué balance hacen de ese encuentro?
—El primer comité se organizó en Machado 934, en la Casa Socialista del PTS. Fue una reunión muy positiva y, además, se votaron una serie de resoluciones para darle continuidad a esta experiencia.
—¿Cuáles fueron las principales definiciones que surgieron del comité?
—Una de las resoluciones fue volver a convocar al comité dentro de un mes y expandirlo, si surge una lucha rodearla de apoyo para que triunfe, proponer articular una Red contra los femicidios y por los derechos de mujeres y diversidades, juntarnos a intercambiar el programa de salida a la crisis, nos declaramos en estado de alerta y movilización en apoyo al pueblo boliviano, entre muchas otras.
—¿A qué atribuyen ese respaldo a la figura de Myriam Bregman?
—Creo que tiene mucho que ver con algo que se expresó reiteradamente durante el comité: Myriam siempre está donde hay que estar, que es en las calles, acompañando las luchas, llamando a resistir y defendiendo el legítimo derecho a la rebelión. Además, quienes integramos el Frente de Izquierda nos hemos enfrentado consecuentemente a la derecha, sin votar una sola de sus leyes y advirtiendo desde el comienzo que los acuerdos y pagos al FMI iban a traer nuevos ataques contra los sectores populares.
—¿Qué otros aspectos destacan de esa trayectoria?
— Desde el PTS fuimos quienes, en pleno mes de enero, dimos una fuerte batalla para instalar en todo el país el rechazo a la reforma laboral, llamando a enfrentarla en las calles. Todo eso ayuda a explicar por qué Myriam Bregman y Nicolás del Caño aparecen hoy entre las figuras con mejor valoración para muchas personas.
—¿Cómo continuará el trabajo de los comités en Morón?
—Nos dimos este mes para fortalecer el comité, sumar más participantes y desarrollar distintas iniciativas, como agitaciones, pegatinas, actividades culturales y propuestas artísticas, entre otras.
—¿Evalúan ampliar la organización territorial?
—Sí. Una de las posibilidades que estamos analizando es desplegar los comités por distintas subzonas del distrito. Es decir, que puedan empezar a reunirse por barrios o localidades, como Morón centro, Haedo o El Palomar. Eso lo iremos definiendo sobre la base de la experiencia que estamos construyendo .
—Además de la organización para la lucha, ¿qué otros objetivos tienen estos comités?
—Hay algo más que nos parece importante destacar. Esta fuerza que estamos impulsando no es solamente para la lucha inmediata. Como ya hemos planteado en distintos debates, también queremos empezar a generar un gran movimiento por un nuevo partido de la clase trabajadora.
—¿Qué significa esa propuesta?
—Significa construir una herramienta política propia de las y los trabajadores, independiente de los patrones, de las grandes empresas y de las burocracias sindicales. Queremos abrir un debate amplio y poner a disposición el programa que levantamos desde el Frente de Izquierda como punto de partida.
—¿Qué propuestas concretas forman parte de esa perspectiva?
—Nosotros defendemos el programa del Frente de Izquierda, que incluye medidas como el reparto de las horas de trabajo para combatir la desocupación y la precarización laboral; aumentos de salarios y jubilaciones acordes al costo de vida; la nacionalización de la banca y del comercio exterior; y el desconocimiento soberano del pago de la deuda externa, entre otras propuestas que consideramos necesarias para dar una salida favorable a las mayorías trabajadoras.
—Algunos sectores sostienen que el Frente de Izquierda termina confluyendo políticamente con el peronismo en determinadas discusiones. ¿Qué responde a esa crítica?
— Cuando nosotros planteamos que las conducciones sindicales deben llamar a asambleas y plan de lucha es para confluir en las calles con todos los y las trabajadoras, no pedimos credencial política. Ahora el Frente de Izquierda es independiente de los partidos que representan y sostienen los intereses de los grandes empresarios. Tenemos un programa anticapitalista y esa independencia política forma parte de nuestra identidad, más allá de las distintas organizaciones que integramos el Frente.
—¿Esa independencia también se refleja en la propuesta política que están impulsando desde los comités?
—Sí. Nosotros creemos que es necesario avanzar en la construcción de un movimiento más amplio que permita dar origen a un partido de la nueva clase trabajadora. Cuando hablamos de una nueva clase trabajadora nos referimos a una realidad mucho más amplia que la de los trabajadores registrados. Incluye también a los sectores feminizados, a quienes trabajan en condiciones precarias y a todos aquellos que hoy sufren distintas formas de explotación y exclusión.
—¿Consideran que esa propuesta va más allá del propio Frente de Izquierda?
—Sí. Nosotros defendemos y somos parte del Frente de Izquierda, pero entendemos que es necesario generar un gran movimiento mucho más grande que permita construir una herramienta política de la clase trabajadora. Por eso planteamos abrir ese debate y avanzar en la construcción de una organización que pueda expresar a esos sectores.
—¿Cómo analiza la situación política del peronismo en Morón?
—Creemos que la crisis del peronismo no es solamente una crisis de representación, sino también de proyecto y de salida política. Durante muchos años sostuvieron la idea de que podía existir un capitalismo con rostro humano, empresarios nacionales progresistas o incluso acuerdos beneficiosos con el FMI. Sin embargo, la realidad terminó demostrando otra cosa. Basta observar lo ocurrido con empresas como Techint, Vicentín o Fate, donde vimos despidos, cierres y miles de trabajadores afectados.
—¿Y qué lectura hace de la situación local?
—En Morón existe además una crisis política muy profunda alrededor de la gestión de Lucas Ghi. Es una administración que viene atravesando distintos escándalos y que enfrenta un fuerte desgaste. El caso más grave es el que involucra a quien estaba al frente de la Dirección de Género, un área especialmente sensible para el movimiento de mujeres y diversidades. Todo eso refuerza nuestra convicción de que las mujeres y diversidades tenemos que confiar en su propia organización independiente y en la fuerza que construimos desde abajo.
—¿Qué opinión tiene sobre el rol de Martín Sabbatella dentro del escenario político local?
—Nos parece que la principal propuesta que aparece desde ese sector está vinculada a una eventual candidatura para 2027. Mientras tanto, los problemas que atraviesan los trabajadores, los jubilados y los sectores populares siguen agravándose. Nosotros creemos que la respuesta no puede limitarse a esperar una elección, sino que pasa por impulsar la organización y la lucha para enfrentar el ajuste que se está aplicando hoy.
—¿Qué papel le atribuyen al peronismo frente al gobierno nacional?
—Creemos que una parte importante de la situación actual tiene que ver con la falta de decisión para impulsar medidas de lucha acordes a la gravedad del momento. Desde nuestro punto de vista, las centrales sindicales deberían convocar a acciones mucho más contundentes para enfrentar las políticas del Gobierno.
—¿Y cómo observa a la oposición de derecha en Morón?
—Me parece increíble escucharlos cuando la UCR, el PRO y libertarios se “rasgan vestiduras” cuestionando al peronismo como si ellos no tuvieran nada que ver con los terribles padecimientos que sufrimos las y los trabajadores. Por eso entendemos que ninguna de esas variantes ofrece una salida favorable para las mayorías populares. Nuestra apuesta sigue siendo construir una alternativa propia de las y los trabajadores, independiente de todos esos sectores.





