La histórica imagen de un policía abrazando a una integrante de las Madres de Plaza de Mayo durante una marcha de 1982 volvió a convertirse en símbolo de una de las mayores contradicciones de la última dictadura argentina. Lo que durante años fue interpretado por algunos como una escena de humanidad terminó revelando un trasfondo mucho más oscuro: el hombre de la fotografía era Carlos Enrique Gallone, subcomisario de la Policía Federal e integrante del aparato represivo acusado de delitos de lesa humanidad.

La secuencia de la histórica imagen fue reconstruida décadas más tarde por la agencia estatal Télam, que recuperó viejos negativos luego de que gran parte de su archivo histórico fuera destruido durante la dictadura. Según esa reconstrucción, Carlos Enrique Gallone aportó la foto a la Justicia para intentar demostrar que era “un hombre sin resentimientos”.
Quién era Carlos Enrique Gallone

Carlos Enrique Gallone integraba grupos de tareas vinculados a la Superintendencia de Seguridad Federal, una dependencia de la Policía Federal que durante la dictadura funcionó como centro clandestino de detención, tortura e inteligencia.
El edificio, ubicado en Moreno 1417 de la Ciudad de Buenos Aires, fue uno de los principales engranajes del terrorismo de Estado. Desde allí operaban equipos dedicados a: A) secuestros clandestinos; B) interrogatorios bajo tortura; C) inteligencia ilegal; D) desapariciones forzadas; E) traslados clandestinos de detenidos.
Aunque muchas personas creen que quienes eran sacados de allí eran policías, la enorme mayoría de las víctimas eran civiles detenidos ilegalmente. La histórica imagen volvió a poner el foco sobre ese funcionamiento clandestino de la represión.

Quiénes eran las víctimas

Por la Superintendencia pasaron cientos de personas perseguidas por la dictadura. Entre ellas había: A) estudiantes; B) trabajadores; C) sindicalistas; D) periodistas; E) militantes políticos; F) familiares o conocidos de perseguidos.
Muchos eran secuestrados sin orden judicial, trasladados encapuchados y sometidos a torturas dentro de dependencias oficiales de la Policía Federal. Para muchos investigadores, la histórica imagen no puede separarse de ese contexto de violencia estatal.

La Masacre de Fátima

El nombre de Carlos Enrique Gallone quedó especialmente asociado a la Masacre de Fátima, uno de los crímenes más brutales cometidos durante la dictadura.
El 20 de agosto de 1976, treinta personas que permanecían cautivas bajo control policial fueron retiradas desde la Superintendencia de Seguridad Federal y trasladadas hasta un descampado en la localidad bonaerense de Fátima, partido de Pilar.
Allí fueron fusiladas y posteriormente dinamitadas. Los cuerpos aparecieron mutilados y calcinados en una escena de horror que buscó sembrar terror en plena represión ilegal. Años más tarde, la histórica imagen reaparecería durante los juicios de lesa humanidad.

Quién era Susana de Leguía
La mujer que aparece frente a Carlos Enrique Gallone en la histórica imagen era Susana de Leguía, integrante de las Madres de Plaza de Mayo y participante activa de las movilizaciones realizadas durante los últimos años de la dictadura militar.
Con el paso del tiempo, la figura de Susana de Leguía quedó inevitablemente asociada a una de las fotografías más emblemáticas y discutidas de la historia argentina reciente.
Durante años, la histórica imagen fue presentada como una escena de humanidad entre un policía y una Madre de Plaza de Mayo. Sin embargo, investigaciones y reconstrucciones periodísticas posteriores comenzaron a desmontar esa interpretación.
La histórica imagen y la secuencia completa
Según distintas investigaciones, Susana de Leguía no protagonizaba un abrazo amistoso ni un gesto espontáneo de reconciliación. La secuencia habría ocurrido en medio de una situación de tensión durante una movilización vigilada y controlada por fuerzas policiales.
Otras fotografías recuperadas décadas después mostraron: A) cordones policiales bloqueando el avance de las Madres; B) empujones y forcejeos; C) momentos de tensión previos a la famosa escena; D) el contexto represivo que rodeaba aquella manifestación de 1982.
Investigaciones periodísticas posteriores sostuvieron que la dictadura difundió especialmente una fotografía puntual porque ayudaba a construir una imagen de “pacificación” y aparente moderación policial en medio de un contexto represivo todavía activo.
Según esas reconstrucciones, la histórica imagen no mostraba una reconciliación espontánea sino una escena tomada en medio de una manifestación vigilada y reprimida por fuerzas de seguridad.

La histórica imagen y su verdadero contexto
Décadas después, la histórica imagen del abrazo reapareció cuando Carlos Enrique Gallone intentó utilizarla en su defensa judicial. La fotografía mostraba al policía abrazando a una Madre de Plaza de Mayo en medio de una movilización de 1982, en los últimos años de la dictadura.
Sin embargo, organismos de derechos humanos remarcaron que aquella escena no podía analizarse aislada del contexto represivo en el que ocurrió. Las Madres eran vigiladas, hostigadas e infiltradas constantemente por fuerzas de seguridad e inteligencia.
La histórica imagen terminó convirtiéndose en un símbolo incómodo de la época: una fotografía aparentemente humana tomada en medio de un aparato estatal acusado de secuestros, torturas y desapariciones. Incluso hoy, la histórica imagen sigue siendo utilizada para debatir sobre memoria y manipulación simbólica.
El misterio alrededor de su vida privada
A diferencia de otros represores de alto perfil, sobre la vida privada de Carlos Enrique Gallone (fallecido) existe muy poca información pública y verificable. No trascendieron demasiados datos sólidos sobre si estaba casado, cuántos hijos tenía o dónde vivía exactamente.
Las reconstrucciones históricas y judiciales se concentraron principalmente en su rol dentro de la Policía Federal y en las causas de lesa humanidad que enfrentó.
Hasta hoy no existen documentos públicos ampliamente corroborados que permitan afirmar con certeza: A) su situación familiar; B) su patrimonio privado; C) domicilios específicos; D) aspectos íntimos de su vida cotidiana. La histórica imagen terminó eclipsando gran parte de esos aspectos privados.
Por eso, historiadores y periodistas especializados suelen diferenciar claramente entre los hechos judiciales comprobados y las versiones o especulaciones sobre su vida personal.
El archivo que la dictadura intentó borrar
Uno de los datos más impactantes de la reconstrucción realizada por Télam fue que gran parte del archivo fotográfico histórico de la agencia había sido quemado durante la dictadura militar.
La recuperación de negativos y copias sobrevivientes permitió reconstruir parte de aquella secuencia y devolver a la memoria pública la histórica imagen que todavía hoy sigue generando debates sobre memoria, manipulación simbólica y terrorismo de Estado.
Una fotografía que sigue generando debate
La histórica imagen de Carlos Enrique Gallone abrazando a una Madre de Plaza de Mayo quedó atravesada por una contradicción histórica difícil de separar: la de un hombre acusado de integrar el aparato represivo más feroz de la dictadura intentando presentarse décadas después como alguien capaz de empatía y humanidad.
Con el paso del tiempo, la histórica imagen dejó de leerse únicamente como una postal emotiva y pasó a convertirse en una de las fotografías más incómodas y discutidas de la memoria argentina reciente. Para muchos especialistas, la histórica imagen resume como pocas escenas las contradicciones más profundas de aquellos años oscuros.





