Morón y Lucas Ghi atraviesan horas de fuerte reconfiguración política interna. En un movimiento que algunos describen como una jugada audaz y otros como un operativo cuidadosamente diseñado desde hace meses, la jefa de Gabinete de Morón, Estefanía “La Tofi” Franco, comenzó a consolidar una estructura política propia con un objetivo concreto: transformarse en el principal sostén político del intendente Lucas Ghi en la nueva etapa que se abrirá tras el límite de reelecciones.
La jugada es maestra y ocurre luego de subestimarla en varias ocasiones. Estefanía Franco no se queda quieta. Si se hubiera quedado quieta no hubiera llegado a ser Jefa de Gabinete. Y ahora, sorprendió a todos conduciendo este proceso: el armado de una fuerza política local que represente a Lucas Ghi.

Dentro del oficialismo reconocen que el escenario de Morón y Lucas Ghi ya no puede analizarse únicamente desde la gestión municipal. La discusión de fondo empezó a correrse hacia la sucesión política y hacia quién controlará el aparato territorial en los próximos años. Allí es donde la figura de Estefanía Franco comenzó a ganar centralidad. Acaso, ¿hay otras opciones dentro del luquismo? Al menos yo no las veo y Estefanía Franco por el momento representa lo mejor del espacio, excepto que contalicemos a José María Ghi.
Estefanía Franco se hizo de abajo, nació en una familia humilde, trabajó, estudió (es abogada), hizo carrera política y llegó a la Jefatura de Gabinete por capacidad, horas de trabajo, esfuerzo y sacrificio. De ahí la constante estigmatización de Estefanía Franco. «Es responsable de cualquier desastre», repiten los aliados, justamente los aliados, por que saben que es su principal rival.
Según reconstruyó este medio, el esquema de armado ya comenzó a desplegarse dentro del propio Gobierno municipal con amplio grupo que está trabajando esforzadamente para conseguir avales y personería jurídica en el distrito. Funcionarios, empleados y referentes territoriales empezaron a recibir planillas para juntar los avales destinados a conformar la fuerza política distrital.
Las primeras reuniones reservadas se realizaron durante el año pasado en oficinas ubicadas sobre Belgrano, entre Brown y Rivadavia, a pocos metros del Palacio Municipal. Con el correr de los meses, el dispositivo político habría ganado volumen interno. «Son un grupo grande», le dijo a este medio una voz oficial. La misma voz señaló: «Yo no estoy con eso. Está el equipo de abogados y ex militantes de Nuevo Encuentro que son bastantes y se pusieron al frente de todo esto».

Un partido local para sostener el esquema de poder
La hipótesis de un armado propio empezó a recorrer cada vez con más fuerza los pasillos políticos de Morón y Lucas Ghi, sobre todo después de que distintos dirigentes confirmaran movimientos vinculados a la recolección de avales. El objetivo inmediato sería obtener la personería política en el distrito ante la Justicia Electoral y esto altera al peronismo y el resto de las fuerzas políticas que optaron por acordar con Martín Sabbatella cargos en la lista de concejales y luego de la ruptura, cargos con Lucas Ghi en el Departamento Ejecutivo.
Por qué les quita el sueño. Es que algunos pensaban poner el propio partido como sostén de Lucas Ghi, como por ejemplo el PJ Morón. Pero después de la interna por la que el oficialismo ganó con 1.700 votos (y para hacer ingresar un concejal se necesitan más de 8.000 votos), el luquismo se dio cuenta que ese no era el camino. Ni que hablar de la sub valorada Estefanía Franco que potenciando la idea de un partido propio ya no necesita de nadie, aunque no es su idea, claro.
Dicen que se la escuchó decir: «Mucho vecino y muchos compañeros. El peronismo y todos y miles adentro. Será con todos o no será», durante una charla que mantuvo con los armadores. La conocida Tofi no tiene problema alguno, si lo tiene el peronismo rezongón que pensaba llevar a Lucas Ghi como candidato a intendente. ¿Qué esperaban si no hay reelección?
Pero, claro, no está todo dicho. Las reelecciones indefinidas aún siguen en el debate de la legislatura provincial. Son las dos cámaras, de Diputados y Senadores, las que tienen que votar una nueva norma. Quizás lo hagan y por lo tanto Ghi tiene reelección. Caso contrario tendrá que buscar una sucesor y Estefanía Franco ya trabaja en eso. Otros se durmieron.
Para eso necesitan reunir avales y completar los pasos administrativos correspondientes. Por ahora, toda la recolección se concentra exclusivamente en Morón, lo que alimenta la hipótesis de un partido estrictamente local, inspirado en experiencias históricas del distrito como lo fue Nuevo Morón, la herramienta electoral con la que Martín Sabbatella construyó su irrupción política en 2003 ganándole a al peronista Juan Zabaleta y que visto los últimos movimientos del Movimiento Nacional Justicialista y de Zabaleta, esa derrota fue injusta o algo así: como que le cobraron un penal en el minuto ’90, y lo cuento porque yo lo viví. No hubo penal. Y 23 años después quieren exorcizar aquel maleficio que sembró Martín Sabatella sin el Padre Merrin de por medio. Van a fracar.
La jugada de Estefanía Franco, que tiene tres dedos de frente, ya está en marcha. No será el peronismo la columna vertebral de Lucas Ghi porque si Lucas Ghi no se puede presentar irán a otra escollera en busca de un candidato ganador. La columna vertebral de Lucas Ghi será el armado legal y político que realice Estefanía Franco y Estefanía Franco será la que decida la suerte del PJ 1.300.
Así que si repasamos lo dicho hasta aquí, podemos señalar que dentro del peronismo local, el movimiento empezó a generar tensión casi de inmediato. Muchos dirigentes creyeron inicialmente que el eventual candidato natural del nuevo armado sería el propio Lucas Ghi. Sin embargo, esa interpretación comenzó a derrumbarse rápidamente por una razón elemental: el intendente no tiene reelección indefinida habilitada (por ahora) y el oficialismo necesita empezar a construir una alternativa propia para conservar el poder municipal y ya tiene no uno sino dos candidatos: Estefanía Franco y José María Ghi.
En la discusión política de Morón y Lucas Ghi, esa limitación legal empezó a modificar completamente los cálculos internos. Lo que hace algunos meses parecía una simple estructura de respaldo hoy empieza a leerse como un posible proyecto sucesorio.

La figura de Estefanía Franco crece dentro del oficialismo
Aparece con fuerza el nombre de Estefanía Franco. Que tiene la culpa de todo ya aburre. ¿Acaso un intendente con dos títulos no es capaz de discernir? Si tuviera la culpa de todo Estefanía estaría en una UGC en la Antártida. Pero Lucas Ghi, el mismo hombre que hace meses era un crack, la colocó como Jefa de Gabinete.
La posibilidad de que “La Tofi” deje de ser solamente la jefa de Gabinete y pase a convertirse en una eventual candidata comenzó a instalarse cada vez con más intensidad en sectores del oficialismo y también de la oposición. Incluso dirigentes que cuestionan su estilo de conducción reconocen en privado que hoy es la dirigente con mayor nivel de control interno dentro de la administración municipal.
El dato político no es menor. Mientras públicamente distintos sectores aseguran militar dentro del espacio Movimiento Derecho al Futuro, ni Lucas Ghi ni su hermano José María Ghi avanzaron hasta ahora con una afiliación formal al Partido Justicialista, un detalle que en la política local que ya empieza a leerse como una señal de autonomía futura. Pumba. ¿Se cae el proyecto de tomar el Gobierno de manera pacífica? Pareciera. Falta mucho para decirlo. Pero pareciera.
En paralelo, el esquema conducido por Estefanía Franco continúa creciendo dentro de áreas estratégicas del Municipio. Secretarios, subsecretarios y directores conviven diariamente con una lógica de alineamiento interno cada vez más estable, donde el posicionamiento político ya no aparece como un detalle secundario sino como parte central del funcionamiento de la estructura de gobierno.
La tensión alrededor de Morón y Lucas Ghi también comenzó a trasladarse hacia sectores históricos del peronismo local, donde algunos dirigentes observan con preocupación la consolidación de un núcleo político cada vez más cerrado alrededor de la Jefa de Gabinete.
Pero, muchachos, muchachas, sino hay reelección van a tener que apoyar la candidatura de Estefanía Franco. Acordaron con Lucas Ghi, no? Lo cortaron al medio a Martín Sabbatella, no? Y sino hay reelección qué van a hacer. Apoyar a La Tofi o zarpar hacia otro continente. ¿De nuevo? ¿Tiene más millas acumuladas que el Toto Caputo? Pongamos un freno.
Algunos todavía discuten si se trata de una jugada de presión o de un plan de largo plazo, en el oficialismo local cada vez son más los que empiezan a asumir una realidad incómoda: si el proyecto político necesita una continuidad propia, la figura que hoy mejor sintetiza ese esquema es la de Estefanía Franco, la número dos de Lucas Ghi y la dirigente que, silenciosamente, ya comenzó a construir poder propio dentro de Morón.
Por eso, en las conversaciones reservadas del oficialismo, la frase Morón y Lucas Ghi empezó a adquirir un significado mucho más amplio que una simple referencia institucional. Para muchos, ahora representa el inicio de una nueva etapa política dentro del distrito.
En algunos sectores del peronismo ya incluso admiten que el futuro de Morón y Lucas Ghi podría depender directamente de la capacidad que tenga el oficialismo para ordenar la sucesión sin fracturas internas.
La incógnita, mientras tanto, sigue abierta. Pero dentro del tablero de Morón y Lucas Ghi, el nombre de Estefanía Franco dejó de ser solamente el de una funcionaria para empezar a transformarse en una verdadera hipótesis de poder.





