Avanzar sobre Malvinas. Esa fue la ilusión que marcó el principio del fin del régimen militar argentino y dejó a Leopoldo Fortunato Galtieri como una figura central en el colapso de la dictadura, aunque la transición formal sería encabezada luego por Reynaldo Bignone.
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Leopoldo Fortunato Galtieri nació el 15 de julio de 1926 en Caseros, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media atravesada por valores de disciplina y orden. Su padre, Leopoldo Galtieri, era un inmigrante de origen italiano vinculado a tareas administrativas estatales, mientras que su madre, María Josefa Castelli, se dedicaba al hogar. Sobre su entorno familiar ampliado existe un vacío documental persistente: no hay registros públicos firmes que permitan confirmar si tuvo hermanos.

Desde muy joven orientó su vida hacia la carrera militar, ingresando al Colegio Militar de la Nación, donde se formó bajo una doctrina atravesada por el nacionalismo, el anticomunismo y una concepción rígida de la jerarquía. Este rasgo no solo marcaría su trayectoria profesional, sino también su personalidad. Su vida temprana quedó prácticamente absorbida por la institución, lo que explica la escasez de registros fotográficos de su infancia y juventud.
Formación, Guerra Fría y alineamiento con Estados Unidos
El ascenso de Galtieri no puede entenderse sin el contexto internacional. Durante las décadas de 1960 y 1970, el Ejército Argentino se alineó doctrinariamente con la llamada “Doctrina de Seguridad Nacional”, promovida por Estados Unidos en el marco de la Guerra Fría.
En ese esquema, Galtieri consolidó vínculos con sectores militares norteamericanos y se formó en estrategias contrainsurgentes. Este posicionamiento lo ubicó dentro del ala más dura del Ejército, con fuerte énfasis en el combate al “enemigo interno”, categoría bajo la cual se justificó luego la represión ilegal durante la dictadura.
Su crecimiento dentro de la estructura castrense fue sostenido pero inicialmente discreto en términos públicos, lo que cambiaría hacia fines de los años 70 cuando comenzó a ocupar cargos clave dentro del aparato militar.

El cartel pintado con carbón sobre la pared dice en castellano: «Manténgase alejado de las paredes» o «No se acerque a los muros».
La interna militar y la llegada al poder
En diciembre de 1981, en medio de una feroz interna dentro de la Junta Militar, desplazó a Roberto Eduardo Viola y asumió como presidente de facto. Su llegada no respondió a una transición ordenada sino a una disputa de poder dentro de las Fuerzas Armadas, en un contexto de crisis económica profunda, inflación creciente y fuerte deterioro social.
Su estilo de conducción fue definido por tres rasgos centrales: A) confrontación discursiva directa; B) nacionalismo exacerbado como herramienta política; C) intento de recomponer legitimidad a través de acciones de alto impacto.
El régimen ya mostraba signos evidentes de desgaste: protestas sociales, presión internacional por violaciones a los derechos humanos y una economía en retroceso.

Malvinas: decisión política, cálculo erróneo y colapso
El 2 de abril de 1982, Galtieri ordenó la recuperación de las Islas Malvinas, en lo que fue interpretado como una jugada política para recuperar apoyo interno. La medida generó un inmediato respaldo popular, con movilizaciones masivas en distintas ciudades del país.
Sin embargo, el conflicto escaló rápidamente hacia una guerra abierta contra el Reino Unido, liderado por Margaret Thatcher, una potencia militar con superioridad logística y tecnológica.

La derrota argentina, consumada el 14 de junio de 1982, tuvo consecuencias inmediatas: A) derrumbe de la legitimidad del régimen; B) pérdida de apoyo dentro de las propias Fuerzas Armadas; C) aceleración del proceso de transición democrática.
En cuestión de semanas, Galtieri pasó de ser ovacionado en la Plaza de Mayo a convertirse en el principal responsable político del fracaso militar.
El cartel sobre la máquina registradora registra seria falta de ortografía en castellno. Dice: «Por Orden Del Sr Secretario Militar Está Terminantemente Prohibido de Acomular Mucha de las Faso Fuertes Alcoisáu Mereses Y o Comprar los inveres De la Inventar».
Aparentemente dice algo así: “Por orden del señor secretario militar está terminantemente prohibido acumular muchas de las fases fuertes alcohólicas / bebidas alcohólicas y/o comprar los enseres del inventario.”
Vida privada: familia, carácter y hábitos

En el plano personal, estuvo casado con Lucía Noemí Gentili, con quien tuvo tres hijos: Adriana Sara Galtieri (1952), Diana Galtieri (1954) y Carlos Francisco Pío Galtieri (1957). La familia mantuvo un perfil extremadamente bajo, sin exposición pública relevante.
Su personalidad fue descripta de manera consistente como rígida y verticalista: A) escasa tolerancia a la disidencia; B) fuerte apego a la cadena de mando; C) distancia marcada con el ámbito civil. Diversas crónicas coinciden en señalar el consumo habitual de alcohol, particularmente whisky, como parte de su vida cotidiana.
No existía una separación clara entre su rol institucional y su vida privada: la lógica militar atravesaba todas sus conductas.

Caída, juicios e impunidad relativa
Tras la derrota en Malvinas, fue desplazado y reemplazado por Reynaldo Bignone, quien condujo la transición hacia la democracia en 1983.
Su recorrido judicial posterior fue complejo y atravesado por decisiones políticas: A) entre 1983 y 1986 permaneció en libertad; B) en el Juicio a las Juntas no fue condenado por violaciones a los derechos humanos; C) en 1986 fue condenado por su responsabilidad en la Guerra de Malvinas; D) en 1989 fue indultado por Carlos Saúl Menem; E) entre 1989 y 2002 vivió en libertad; F) en sus últimos años volvió a quedar bajo arresto domiciliario por causas vinculadas a la represión ilegal.
Este recorrido alimentó un debate que persiste en la sociedad argentina: el alcance de la justicia sobre los responsables del terrorismo de Estado.
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Últimos años, muerte y lugar de entierro
En sus últimos años, Galtieri vivió en aislamiento, sin apariciones públicas relevantes ni manifestaciones de arrepentimiento. Murió el 12 de enero de 2003 en Buenos Aires, a los 76 años.
Sus restos fueron inhumados en el Cementerio de la Chacarita, donde descansan en una tumba familiar. La sepultura está identificada con su nombre, aunque presenta características de bajo perfil: no cuenta con señalización destacada ni elementos conmemorativos, manteniéndose dentro de los parámetros habituales del cementerio y sin homenajes oficiales.
Interpretaciones y legado
El legado de Leopoldo Fortunato Galtieri continúa siendo objeto de disputa histórica y política. Puede leerse desde distintas perspectivas: A) como el responsable directo del colapso del régimen militar; B) como la expresión de una lógica institucional más amplia dentro de las Fuerzas Armadas; C) como el símbolo de una estrategia fallida que precipitó el regreso de la democracia, luego concretado institucionalmente por Reynaldo Bignone.
Lo que no admite discusión es su lugar en la historia: su liderazgo marcó el desenlace de uno de los períodos más oscuros, complejos y decisivos de la Argentina contemporánea.






