“Los fusilados de Racing”: la masacre silenciada que el cine retoma y el Cine Helios la estrena

La memoria vuelve a encenderse en la pantalla grande: “Los fusilados de Racing” rescata una de las páginas más oscuras y ocultas de la historia argentina, y llega al Cine Helios para interpelar al presente con una historia que se negó al olvido.

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“Los fusilados de Racing”. Durante más de cuatro décadas, un episodio brutal quedó sepultado entre el miedo, el silencio y los archivos manipulados de la última dictadura cívico-militar argentina. La madrugada del 22 de febrero de 1977, a metros del estadio del Racing Club, seis personas fueron ejecutadas en lo que hoy se reconstruye como un fusilamiento clandestino. Cuatro hombres y dos mujeres, bajados de un camión, alineados contra un paredón y asesinados sin juicio, sin nombres y sin rastros oficiales confiables.

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El documental “Los fusilados de Racing”, dirigido por Rodolfo Petriz, se estrena en el Cine Gaumont, llega al Cine Helios en Ciudad Jardín el martes 31 de marzo de 2026 a las 18.00 horas y propone algo más que reconstruir un hecho: busca romper el pacto de silencio que permitió que esta masacre permaneciera oculta durante más de 40 años. La película se convierte así en una pieza incómoda, necesaria y profundamente política.

El afiche apaisado de Los Fusilados de Racing
El afiche apaisado de Los Fusilados de Racing

Testigos que callaron, archivos que mintieron

El punto de partida es tan crudo como revelador. Rafael Barone, testigo indirecto del hecho, recuerda haber visto los cuerpos junto al exfutbolista Omar Oreste Corbatta. Su frase inicial en el documental resume el clima de época: “Nadie comentó nada… no podían salir de testigo, eran boleta igual que ellos”. No era solo miedo: era la certeza de que hablar implicaba desaparecer.

Lo que durante años circuló como rumor encontró una pieza clave en los archivos de la DIPPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires). Allí, el hecho aparece registrado bajo la fórmula habitual del terrorismo de Estado: un supuesto “enfrentamiento con un grupo extremista”. Una narrativa falsa, diseñada para encubrir ejecuciones sumarias.

La incorporación de esos documentos al acervo de la Comisión Provincial por la Memoria permitió, décadas después, comenzar a reconstruir lo ocurrido con pruebas concretas. Para Petriz, ese hallazgo fue determinante: no solo validaba la existencia del hecho, sino que abría la puerta a su judicialización.

El estadio al fondo y las calles lindantes, arbolaas, puro barrio, y las pintadas y blanco y celeste, el color de la bandera Argentina
El estadio al fondo y las calles lindantes, arbolaas, puro barrio, y las pintadas y blanco y celeste, el color de la bandera Argentina

De la investigación periodística a la denuncia judicial

El origen del documental no está en el cine, sino en el periodismo. La investigación inicial fue publicada en 2018 por la periodista Micaela Polak, quien sacó a la luz el caso por primera vez. A partir de ese trabajo, Petriz decidió avanzar más allá: filmar, investigar, entrevistar, insistir.

Lo que comenzó como una búsqueda narrativa terminó convirtiéndose en una denuncia formal ante el juzgado federal a cargo de Daniel Rafecas. El documental acompaña ese proceso en tiempo real, mostrando cómo el cine puede convertirse en herramienta judicial.

En ese recorrido aparecen datos poco conocidos: la posible existencia de una fosa común en Avellaneda, la ausencia total de identificación de las víctimas y la persistencia del miedo incluso en democracia. Algunos testigos se negaron a hablar frente a cámara. Otros aceptaron, pero sin mostrar el rostro. El terror, aunque transformado, sigue presente.

Estadio Presidente Perón. Popularmente es conocido como El Cilindro de Avellaneda
Estadio Presidente Perón. Popularmente es conocido como El Cilindro de Avellaneda

El rol del estadio: territorio simbólico y zona liberada

Uno de los aspectos más inquietantes del caso es el escenario elegido: las inmediaciones del estadio de Racing. No se trató de un centro clandestino ni de un descampado aislado, sino de un espacio urbano, visible, cotidiano. Esto abre interrogantes profundos: ¿hubo una zona liberada? ¿Quiénes sabían? ¿Quiénes miraron hacia otro lado?

El documental sugiere que el lugar no fue casual. En plena dictadura, los clubes y sus alrededores eran espacios controlados, pero también zonas donde el movimiento nocturno podía pasar desapercibido. La ejecución junto al paredón no solo fue un acto de violencia, sino también un mensaje: el poder podía operar en cualquier lugar.

Las calles de Avellaneda tienen memoria y recuerdan a los fusilados de Racing
Las calles de Avellaneda tienen memoria y recuerdan a los fusilados de Racing

Una película que incomoda al presente

Lejos de ser un relato cerrado, “Los fusilados de Racing” funciona como una investigación abierta. No hay nombres confirmados de las víctimas, no hay responsables condenados, no hay cuerpos identificados. Lo que hay es una reconstrucción minuciosa que interpela tanto al pasado como al presente.

Petriz lo resume con claridad: incluso si la Justicia no logra resolver el caso, el documental ya cumple una función esencial. Instala el hecho en la memoria colectiva, lo convierte en verdad pública y lo inscribe en la historia judicial argentina. En un país donde la memoria es territorio de disputa, eso no es menor.

Un día como tantos en cancha de Racing y afuera los disparos, la muerte, el silencio
Un día como tantos en cancha de Racing y afuera los disparos, la muerte, el silencio

El silencio como forma de violencia

Quizás el hallazgo más perturbador no esté en los archivos ni en los testimonios, sino en lo que falta. Durante décadas, nadie habló. No hubo denuncias, ni investigaciones, ni cobertura mediática. El silencio no fue casual: fue parte del mecanismo represivo.

La película expone ese vacío como una forma de violencia en sí misma. Porque borrar un crimen también es cometerlo. Y porque recuperar esas historias, aunque sea tarde, implica disputar el sentido de lo ocurrido.

En ese punto, el documental trasciende el caso puntual. Se convierte en una reflexión sobre cómo se construye la memoria, quiénes la narran y qué pasa cuando durante años nadie se anima a hacerlo.

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