Frigorífico San Roque atraviesa una crisis que llevó a cerrar sus puertas. Se trata de una empresa con más de dos décadas de actividad en Morón que al cerrar sus puerta encendió una fuerte alarma social y laboral en el distrito: más de 140 trabajadores podrían ver comprometidas sus fuentes de ingreso si el conflicto entre la firma y sus empleados no encuentra una salida.
En ese contexto, el Municipio de Morón intervino en una audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo bonaerense para intentar destrabar la situación y evitar que el conflicto derive en despidos o en la paralización de una planta clave para la economía local.
La reunión buscó acercar posiciones entre las partes y encontrar una salida que permita preservar las fuentes de empleo de más de 140 trabajadores.
Funcionarios del gobierno local participaron del encuentro por instrucción del intendente Lucas Ghi, en el marco de una instancia de conciliación convocada por la cartera laboral bonaerense. El objetivo central fue facilitar el diálogo entre la empresa y los representantes de los trabajadores para evitar un desenlace que ponga en riesgo la continuidad de la actividad del establecimiento.
Desde el municipio señalaron que la prioridad es garantizar la estabilidad laboral de quienes se desempeñan en la planta y preservar una actividad económica que forma parte del entramado productivo local. En ese sentido, la participación en la audiencia buscó “acercar a las partes involucradas y colaborar en la búsqueda de una solución que permita sostener la empresa y los puestos de trabajo”.
El conflicto, que ya lleva varias semanas, generó preocupación entre los trabajadores ante la posibilidad de interrupciones en la actividad o eventuales medidas empresariales que afecten la continuidad laboral. Por ese motivo, el Ministerio de Trabajo provincial convocó a las partes a una mesa de negociación formal para intentar encauzar la situación.
Durante la audiencia se analizaron distintas alternativas para mantener operativa la planta y asegurar el pago de salarios, mientras continúan las negociaciones entre la empresa y los representantes sindicales.
En paralelo, desde el gobierno municipal remarcaron que seguirán acompañando el proceso de diálogo institucional para evitar que el conflicto derive en despidos o en el cierre de la planta. “La prioridad es preservar el trabajo y encontrar una salida que brinde previsibilidad a las familias que dependen de esta actividad”, señalaron fuentes vinculadas a la gestión local.
Origen y creación de la empresa
La empresa Ganadera San Roque S.A. fue constituida formalmente en el año 2000, según consta en su inscripción en el Boletín Oficial. Su objeto social incluía la explotación de establecimientos frigoríficos, la faena de ganado y la industrialización y comercialización de carnes bovinas, ovinas y porcinas, además de actividades ganaderas y comerciales vinculadas al sector alimenticio.
La planta se instaló en el partido de Morón, en el oeste del conurbano bonaerense, una zona históricamente vinculada a pequeños frigoríficos, matarifes y empresas de distribución de carne para el mercado interno.
Desarrollo y consolidación
Durante las primeras dos décadas del siglo XXI, el frigorífico fue ampliando su actividad y llegó a convertirse en una empresa mediana dentro de la cadena cárnica bonaerense. La planta empleó a más de 140 trabajadores y abasteció principalmente al mercado interno, con operaciones vinculadas a matarifes, carnicerías y distribuidores de la región. En distintos momentos alcanzó niveles de producción que lo ubicaban entre los frigoríficos de escala media del Gran Buenos Aires, con una red de proveedores ganaderos y transportistas vinculados a la actividad.
Cambios en la conducción
Con el paso de los años, la conducción de la empresa fue cambiando. Hasta 2021 la presidencia estaba en manos del empresario Eduardo Javier Iezzi, mientras que en 2025 la compañía designó como presidente a Claudio Jesús Javier Lusquiños, según consta en documentos societarios. Estas modificaciones en la conducción marcaron una nueva etapa en la gestión de la firma en medio de un escenario cada vez más complejo para la industria frigorífica.
La crisis reciente
En 2026, el frigorífico quedó en el centro de un conflicto laboral tras anunciar el cierre de su planta y el despido de más de un centenar de trabajadores, en un contexto de caída del consumo interno de carne y cambios en las condiciones del mercado. La situación derivó en audiencias en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y en la intervención del Municipio de Morón, ante el riesgo de pérdida de más de 140 puestos de trabajo y el impacto social que implicaría el cierre de una planta con más de 25 años de actividad en el distrito.
La semana pasada, la empresa notificó a sus trabajadores «el cierre definitivo de su establecimiento» argumentando «una crisis económica» frente a los “cambios drásticos en las condiciones económicas del país” y a la “indiscriminada apertura comercial” que, según sostuvo, derivó en una fuerte caída del consumo y tornó “absolutamente inviable” la continuidad de su producción.
Las notificaciones de despido, firmadas por Claudio Jesús Javier Lusquiños, invocan el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, la cláusula que habilita cesantías por causas económicas o de fuerza mayor. La firma no es un detalle menor: Lusquiños figura como presidente de la sociedad en la última asamblea ordinaria realizada el 1° de agosto de 2025, en la que fue designado formalmente al frente de la compañía por vencimiento de mandato, según consta en el Boletín Oficial publicado el 9 de enero de 2026. A su vez, está acompañado por Juan Ignacio Guagnini como director suplente, quien está casado con María de los Ángeles Iezzi, una hermana de Eduardo Iezzi. Ese movimiento societario habría inaugurado una nueva etapa en la conducción de la empresa, que hasta 2021 estuvo presidida por Eduardo Javier Iezzi. De ese modo, la conducción de la empresa estuvo concentrada en un núcleo familiar.
Además, en distintos registros figura la participación de una sociedad denominada VTV Guazzi SA, constituida hace aproximadamente cuatro años, donde Guagnini aparece vinculado como director suplente. Por su denominación, se trataría de una empresa relacionada con la verificación técnica vehicular.
En este escenario, y de acuerdo con distintas fuentes del sector consultadas por este medio, la firma San Roque estaría bajo el control de Néstor Navarro desde hace aproximadamente cinco años. Navarro es propietario de Offal Exp., una empresa dedicada a la exportación de menudencias cuya planta principal se encuentra en el Parque Industrial de Burzaco. El empresario también ocupó la presidencia interina de San Lorenzo tras el escándalo institucional que sacudió al club en abril del año pasado.





