El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ha confirmado recientemente un caso positivo de Influenza Aviar en Buenos Aires, específicamente en un establecimiento de producción comercial. Esta detección ha disparado de inmediato los protocolos de contención previstos para estos escenarios, con el objetivo de encapsular el foco y evitar que el virus se disemine hacia otras granjas o hacia la fauna silvestre.
La Influenza Aviar en Buenos Aires no es solo una preocupación para el sector productivo avícola, sino que representa un desafío para todo el sistema de salud pública bajo el concepto de «Una Sola Salud». El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) ha emitido comunicados urgentes a sus matriculados para reforzar las medidas de bioseguridad en establecimientos rurales y suburbanos. Ante la confirmación de la Influenza Aviar en Buenos Aires, la detección temprana por parte de los productores y la notificación inmediata a las autoridades son las herramientas más eficaces para mitigar el impacto económico y sanitario.
¿Qué es la Influenza Aviar en Buenos Aires y cómo se contagia?
La Influenza Aviar, comúnmente conocida como gripe aviar, es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta tanto a aves domésticas (pollos, patos, pavos) como a aves silvestres. El virus responsable de la Influenza Aviar en Buenos Aires se clasifica como Altamente Patógeno (IAAP) debido a su elevada tasa de mortalidad en las poblaciones de aves infectadas.
El contagio se produce principalmente a través del contacto directo entre aves sanas y aves infectadas, o mediante el contacto indirecto con superficies contaminadas por secreciones nasales, materia fecal o restos de plumaje. Las aves silvestres migratorias suelen ser los reservorios naturales del virus, y su paso por la región es una de las vías principales de ingreso de la Influenza Aviar en Buenos Aires. Es importante destacar que el virus puede ser transportado por el ser humano a través de ropa, calzado o vehículos que hayan estado en contacto con el virus, lo que subraya la importancia de restringir el acceso a las granjas.
Síntomas y signos de alerta de la Influenza Aviar en Buenos Aires
Para los productores y veterinarios de la región, reconocer los signos clínicos es vital para evitar una catástrofe mayor. La Influenza Aviar en Buenos Aires presenta síntomas que pueden confundirse con otras patologías, pero su letalidad y rapidez de propagación la distinguen.
Los signos más frecuentes en las aves incluyen:
- Mortalidad elevada: Muertes repentinas y masivas en el plantel.
- Problemas respiratorios: Tos, estornudos, ruidos al respirar y secreciones nasales.
- Signos neurológicos: Falta de coordinación, temblores, parálisis y cuello torcido.
- Alteraciones digestivas: Diarrea verdosa intensa.
- Signos externos: Edema (hinchazón) en la cabeza, crestas y barbas de color azulado (cianosis) y manchas hemorrágicas en las patas.
En caso de observar cualquiera de estos comportamientos, es fundamental no tocar a los animales y comunicarse de inmediato con el Senasa. La lucha contra la Influenza Aviar en Buenos Aires depende de que ningún caso sospechoso pase desapercibido por temor a las represalias sanitarias, ya que el control del foco es la única forma de salvar el resto de la producción regional.

Tratamiento, prevención y bioseguridad frente a la Influenza Aviar en Buenos Aires
Actualmente, no existe un tratamiento antiviral para las aves una vez que han contraído la enfermedad; por normativa sanitaria internacional, las aves infectadas o en contacto estrecho deben ser sacrificadas para cortar el ciclo de contagio. Por lo tanto, el enfoque ante la Influenza Aviar en Buenos Aires es estrictamente preventivo.
Las medidas de bioseguridad recomendadas por el CVPBA y el Senasa incluyen:
- Encerramiento: Mantener a las aves de corral dentro de galpones o gallineros techados con malla antipájaros para evitar el contacto con aves silvestres.
- Desinfección: Implementar pediluvios (baños de pies con desinfectante) en el ingreso a los galpones y desinfectar vehículos.
- Control de agua y alimento: Asegurarse de que el agua y el alimento no sean accesibles para aves silvestres.
- Vigilancia activa: Monitorear diariamente el estado de salud de los animales.
Aunque el riesgo de transmisión a humanos es bajo y generalmente ocurre por contacto estrecho con aves enfermas, se recomienda a la población general no manipular aves muertas o que parezcan estar enfermas en parques, lagunas o zonas rurales. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires trabaja en conjunto con las autoridades nacionales para garantizar que el consumo de carne aviar y huevos sea seguro, ya que la enfermedad no se transmite por la ingesta de alimentos cocidos adecuadamente. La vigilancia sobre la Influenza Aviar en Buenos Aires continuará siendo una prioridad máxima durante todo el ciclo 2026.





