Jean Jaurès en la fotografía que retrata al general Julio Argentino Roca en compañía del tribuno socialista francés Jean Jaurès, el escritor francés Víctor Margueritte, el doctor Norberto Quirno Costa, el senador nacional Manuel Laínez y los doctores Luis Mitre y Francisco Uriburu, directores de los diarios La Nación y La Mañana respectivamente, mientras comparten un café durante una reunión realizada en el edificio de la Embajada de Brasil en la Argentina.
El encuentro tuvo lugar con motivo de la visita de Jean Jaurès al país en septiembre de 1911 luego de la invitación propiciada por Juan B. Justo en nombre del Partido Socialista de la Argentina el año anterior.
Durante su estadía en Buenos Aires, Jaurès brindó cinco conferencias a sala completa en el Teatro Odeón, a las que asistieron destacadas figuras de la vida pública como los dirigentes socialistas Nicolás Repetto, Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Enrique Del Valle Iberlucea, Antonio De Tomaso, Alicia Moreau y Fernando de Andreis, los expresidentes Julio Argentino Roca y José Evaristo Uriburu, políticos de la talla de Joaquín V. González, escritores como Ernesto Quesada y científicos como Juan Bautista Ambrosetti.
Jaurès fue asesinado el 31 de julio de 1914, tres días después del inicio de la Primera Guerra Mundial, por un militante nacionalista francés en un café de París, debido a las posturas pacifistas y en contra de la guerra que había manifestado Jaurès en esos días. En el año 1919, bajo la Ordenanza N° 521, se la cambió el nombre a la calle Bermejo en la Capital Federal y se le cambió por Jean Jaurès, en homenaje al socialista francés.
En la foto, los hombres sentados:
Figuras clave de la diplomacia y la política argentina de principios del siglo XX. De izquierda a derecha, los nombres de los que están sentados son:
- Roque Sáenz Peña: (Extremo izquierdo) Futuro presidente de la Nación Argentina y autor de la ley del voto universal, secreto y obligatorio.
- Luis María Drago: (Segundo desde la izquierda) Reconocido jurista, famoso por la «Doctrina Drago», que establecía que ningún Estado extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana para el cobro de deudas públicas.
- Carlos Rodríguez Larreta: (Al centro) Fue Ministro de Relaciones Exteriores y un destacado diplomático.
- Francisco Alcobendas: (Segundo desde la derecha) Destacado político y diplomático de la época.
- Vicente Quesada: (Extremo derecho) Historiador, diplomático y escritor de gran trayectoria.
- Miguel de Unamuno: Pensador y filósofo argentino.
- Benito Pérez Galdós: El máximo exponente de la novela realista española del siglo XIX.
Esta imagen suele aparecer en archivos históricos para ilustrar el la diplomacia Argentina en esa época, conocida como la «Generación del 80».
De los que están de pie, de izquierda a derecha, se pueden identificar a los siguientes:
- Pío Baroja: El famoso novelista de la Generación del 98 (en el extremo izquierdo, con su característico bigote).
- Azorín (José Martínez Ruiz): Otro pilar de la Generación del 98.
- Ramón Pérez de Ayala: Escritor y diplomático.
- Maeztu (Ramiro de Maeztu): Ensayista y crítico.
- Sebastián Miranda: Reconocido escultor.
- José Ortega y Gasset: El influyente filósofo y ensayista (segundo desde la derecha).
- Ricardo Baroja: Pintor y grabador, hermano de Pío Baroja (en el extremo derecho).
Esta reunión suele identificarse como un encuentro en el Nuevo Café de Levante o en el despacho de Galdós, representando la cumbre de la intelectualidad española de la «Edad de Plata».
Jean Jaurès (1859–1914) fue una de las figuras más luminosas y trágicas de la historia de Francia. Fue mucho más que un político: fue un filósofo, un historiador brillante y, sobre todo, el gran unificador del socialismo francés y un incansable mártir de la paz.
Jean Jaurès, su paso por Argentina y la vida trágica
1. De la academia a la lucha obrera
Nacido en una familia de clase media, Jaurès fue un estudiante brillante que se convirtió en profesor de filosofía. Inicialmente era un republicano moderado, pero su vida cambió radicalmente tras la huelga de los mineros de Carmaux en 1892. Al ver la represión y las condiciones de los trabajadores, se convirtió al socialismo, aportando una base ética y humanista que lo diferenciaba del marxismo más rígido.
2. El gran unificador
Antes de él, el socialismo en Francia estaba fragmentado en múltiples facciones que peleaban entre sí. Jaurès logró lo que parecía imposible:
- Fundó el periódico L’Humanité en 1904, que se convirtió en el órgano de expresión del movimiento obrero.
- Creó la SFIO: La Sección Francesa de la Internacional Obrera en 1905, unificando las distintas corrientes socialistas bajo un solo partido.
3. Defensor de causas justas
Jaurès no solo luchó por los obreros; fue un firme defensor de los derechos humanos en sentido amplio:
- Caso Dreyfus: Fue uno de los principales defensores del capitán Alfred Dreyfus, luchando contra el antisemitismo y la injusticia militar.
- Laicismo: Jugó un papel fundamental en la ley de separación de la Iglesia y el Estado de 1905, buscando una convivencia basada en el respeto y la libertad de conciencia.
4. Su trágico final: «El hombre que quiso detener la guerra»
Jaurès es recordado especialmente por su oposición frontal a la Primera Guerra Mundial. Creía que la clase obrera europea debía unirse en una huelga general internacional para impedir la carnicería que se avecinaba.
Debido a su postura pacifista, fue tachado de «traidor» por los sectores más nacionalistas. El 31 de julio de 1914, mientras cenaba en el Café du Croissant en París, un joven fanático nacionalista llamado Raoul Villain le disparó por la espalda. Tres días después, Francia entraba en la Gran Guerra.
Jean Jaurès (1859–1914) fue una de las figuras más luminosas y trágicas de la historia de Francia. Fue mucho más que un político: fue un filósofo, un historiador brillante y, sobre todo, el gran unificador del socialismo francés y un incansable mártir de la paz.
Dato curioso: Se dice que Jaurès era uno de los mejores oradores de la historia francesa. Su voz era tan potente que podía dirigirse a multitudes de miles de personas sin necesidad de micrófonos, con un lenguaje que mezclaba la profundidad filosófica con la pasión por la justicia.
El contexto de la foto
Esta fotografía es excepcional porque captura un momento de transición y convivencia entre dos mundos intelectuales que no siempre se llevaron bien: la Generación del 98 y el realismo decimonónico de Benito Pérez Galdós.
Aquí tienes los detalles del contexto de esta reunión:
1. El lugar: El «sagrado» café
Aunque a veces se confunde con el despacho de Galdós, la mayoría de historiadores sitúan este tipo de encuentros en las famosas tertulias de los cafés madrileños, especialmente en el Nuevo Café de Levante (en la calle Arenal). Estos cafés eran el verdadero centro de la vida intelectual; allí se decidía qué libros eran buenos, qué políticos debían caer y se gestaban las nuevas corrientes estéticas.
2. El motivo: Un «puente» generacional
Lo que ves es un homenaje o una reunión de respeto hacia la figura de Benito Pérez Galdós (sentado en el centro).
- El conflicto: Los jóvenes de la Generación del 98 (Baroja, Azorín, Maeztu) empezaron sus carreras siendo muy críticos con Galdós, a quien llamaban despectivamente «Don Benito el Garbancero» por su estilo realista y cotidiano.
- La reconciliación: Con el tiempo, estos «jóvenes airados» reconocieron que Galdós había sido el primero en intentar entender la esencia de España y le mostraron su respeto. Esta foto simboliza esa paz y la continuidad de la literatura española.
3. La composición de la imagen
La disposición no es casual. Los «maestros» están sentados, mientras que los discípulos o seguidores más jóvenes permanecen de pie, casi como una guardia de honor.
- Sentados: Galdós y Unamuno representan la autoridad moral y filosófica.
- De pie: Los hermanos Baroja, Azorín, Maeztu y Ortega representan la renovación, el europeísmo y la modernidad que vendría después.
4. El ambiente: La «Edad de Plata»
La foto se tomó en una época (posiblemente alrededor de 1910-1915) en la que España vivía una explosión cultural sin precedentes, conocida como la Edad de Plata. A pesar de la crisis política del país, en esa pequeña sala se concentraba más talento literario y filosófico del que España había tenido en siglos.
Es, en esencia, el «quién es quién» del pensamiento español antes de que la Guerra Civil dispersara o terminara con este mundo de tertulias y café.
Jean Jaurès visitó la Argentina en 1911
Su llegada no fue un hecho aislado, sino que formó parte de una «época de oro» de conferencistas europeos que visitaban Buenos Aires tras los festejos del Centenario.
Los motivos de su viaje se pueden resumir en tres ejes principales:
1. Invitación del Socialismo Argentino
El principal impulsor de su visita fue Juan B. Justo, el fundador del Partido Socialista Argentino. Ambos se habían encontrado en el Congreso de la Internacional Socialista en Copenhague (1910), donde Justo lo invitó formalmente.
- El objetivo: Fortalecer el movimiento socialista local y darle prestigio internacional.
- La disputa ideológica: Jaurès vino a validar que el socialismo era posible en un país agrícola como Argentina, contradiciendo la visión de otros pensadores (como el italiano Enrico Ferri) que creían que sin una base industrial masiva el socialismo no tenía futuro aquí.
2. Contrato Profesional de Conferencias
A diferencia de un viaje puramente militante, Jaurès fue contratado por un empresario privado para dar un ciclo de conferencias pagadas.
- Dio seis conferencias en el Teatro Odeón de Buenos Aires y una en el Teatro Argentino de La Plata.
- Cobró una suma importante (se estima en unos 10.000 francos de la época), lo que demuestra que era visto no solo como un político, sino como una eminencia intelectual que atraía a la élite porteña, más allá de los obreros.
3. Interés Intelectual por el «Nuevo Mundo»
Jaurès estaba profundamente interesado en la sociología y el desarrollo de las naciones jóvenes. Durante su estadía:
- Estudió la obra de Juan Bautista Alberdi (sobre quien dio una conferencia magistral).
- Analizó el fenómeno de la inmigración y cómo Argentina estaba construyendo una identidad democrática moderna.
- Visitó estancias, la Exposición Rural y se entrevistó con figuras del gobierno para entender el modelo económico argentino.
Dato curioso: Se dice que Juan B. Justo, que era un férreo promotor de la sobriedad y la abstinencia, tuvo que salir a comprar una botella de vino a último momento porque Jaurès, como buen francés, no concebía una cena sin él.
Las 6 Conferencias en el Teatro Odeón
Entre septiembre y octubre de 1911, Jaurès dictó seis conferencias magistrales. Aunque los temas fueron variados, todos giraron en torno a la evolución de la civilización y el papel del socialismo.
- El Socialismo y la Evolución Francesa: Analizó cómo el socialismo era el heredero legítimo de los valores de 1789 (Libertad, Igualdad, Fraternidad).
- El Idealismo en la Historia: Discutió su visión filosófica, alejándose de un materialismo rígido para defender que las ideas y la voluntad humana también mueven la historia.
- La Organización de la Paz: Un tema profético. Jaurès, un pacifista incansable, advirtió sobre los peligros del militarismo en Europa (sería asesinado por esta postura tres años después, en 1914).
- El Sindicalismo y el Socialismo: Exploró la relación entre la lucha económica de los gremios y la lucha política parlamentaria.
- La Política Agraria: Dada la importancia de la tierra en Argentina, analizó las formas de propiedad y producción.
- El Arte y el Socialismo: Una mirada a cómo la justicia social permitiría que la belleza y la cultura fueran accesibles para todos, no solo para una élite.
Impacto y Significado
- Oratoria deslumbrante: Las crónicas de la época describen al Odeón (ubicado en Esmeralda y Corrientes) colmado. Incluso quienes no hablaban francés perfectamente quedaban cautivados por su gestualidad y la fuerza de su voz.
- Socialismo «a la argentina»: Su visita reforzó la línea moderada y parlamentarista del Partido Socialista Argentino, diferenciándolo de las corrientes anarquistas más radicales de la época.
- Puente cultural: Consolidó el vínculo intelectual entre Francia y Argentina, posicionando a Buenos Aires como una de las grandes capitales del pensamiento universal.
«El socialismo no es la destrucción de la libertad, sino su plenitud.» — Una de las premisas que Jaurès defendió fervientemente durante su estancia.
El triste final de un vínculo
Apenas tres años después de estas conferencias, Jaurès fue asesinado en París por su oposición a la Primera Guerra Mundial. En Argentina, la noticia causó una conmoción tal que se realizaron actos masivos en su memoria, consolidando su figura como un mártir del humanismo.
Conferencia destacada: «La fuerza del ideal» (Odeón, 1911)
En esta charla, Jaurès abordó la tensión entre el materialismo y el idealismo. Sus puntos centrales fueron:
- El Socialismo como herencia: Argumentó que el socialismo no es una ruptura violenta con el pasado, sino la evolución lógica de la Revolución Francesa. Si la Revolución dio «derechos políticos», el socialismo debe dar «derechos sociales».
- Crítica al materialismo puro: Jaurès se diferencia de los sectores más rígidos del marxismo. Para él, la economía no es lo único que mueve al hombre; la justicia, la belleza y la moral son motores tan reales como el hambre.
- La Justicia Social: Define al socialismo como el esfuerzo por organizar la sociedad de modo que la dignidad humana no esté sujeta al mercado.





