La Libertad de Expresión parece no ser una prioridad para el vocero presidencial Manuel Adorni. No le renovó las acreditaciones a los periodistas del Grupo Clarín en Casa de Gobierno y empezó una negociación.
Ni siquiera durante el kirchnerismo, enfrentado como nadie al Grupo Clarín, al diario le habían quitado el acceso a Casa de Gobierno. Pero ahora, con Javier Milei, los periodistas sólo pueden entrar si hay algún evento especial pero no tienen pase libre con la huella dactilar como los colegas de otros medios.
A fines de julio, el Presidente de la Nación Javier Milei amenazó a Clarín con que «no se van a quedar con Telefónica». Pocos días después se cayeron las acreditaciones por obra del portavoz Manuel Adorni.
En marzo pasado, el Presidente le pidió a la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía que suspenda la compra de Telefónica por parte de Telecom, tras un informe que realizó con llamativa velocidad la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.
En junio, Telecom consiguió un fallo de la Sala III de la Cámara Civil y Comercial Federal que dejó sin efecto la medida del gobierno y avaló que continúe la operación de compra de Telefónica. Pese a todo, el Gobierno Nacional dejó entrever como interviene en el mercado y niega la libertad que proclama.





