Mientras la última dictadura militar buscaba mostrar al mundo una imagen de orden, normalidad y tranquilidad durante el Mundial de Fútbol de 1978, la organización guerrillera Montoneros lanzó una serie de operaciones armadas destinadas a desafiar ese escenario y recuperar visibilidad política.
Mientras que el Mundial de Fútbol de 1978 se llevó adelante entre el 1 de junio y el 25 de junio de 1978, los atentados estaban previstas para realizar en el lapso que iba del 9 al 30 de junio de 1978. Durante esos 21 días se registraron 25 acciones contra objetivos militares, policiales y estatales, ninguno contra objetivos civiles porque justificarían la dictadura frente a los medios internacionales.

Las principales acciones atribuidas a Montoneros durante el Mundial 1978
Durante la Copa del Mundo 1978 disputada en Argentina, la organización Montoneros desarrolló acciones armadas y propagandísticas para aprovechar la atención internacional generada por el torneo.
| Hecho | Descripción |
|---|---|
| Campaña principal | 25 acciones entre el 1 y el 25 de junio de 1978. |
| Argentina-Francia | Interferencia televisiva con mensaje de «Radio Liberación». |
| Casa Rosada | Ataque con RPG-7 sin víctimas. |
| Batallón 601 | Ataque con RPG-7 y daños materiales. |
| Comando del Ejército | Ataque con RPG-7 y daños limitados. |
| ESMA | Ataque simbólico contra el centro clandestino. |
| Argentina-Polonia | Nueva interferencia televisiva. |
| Propaganda | Volantes y pintadas en distintas ciudades. |
| Explosivos | Acciones de hostigamiento en dependencias estatales. |
| Objetivo | Obtener repercusión internacional durante el Mundial. |
La campaña coincidió con el momento de mayor exposición internacional de la dictadura militar. La presencia de periodistas extranjeros fue considerada por Montoneros una oportunidad para difundir denuncias sobre la represión y las violaciones a los derechos humanos.
Entre las acciones más recordadas figuran las interferencias televisivas y los ataques con RPG-7 contra edificios vinculados al poder político y militar. Aunque tuvieron repercusión mediática, no alteraron el desarrollo del Mundial ni modificaron el escenario político de la época.
La estrategia definida por la conducción montonera, apuntaba a realizar ataques de alto impacto simbólicos que resultaran imposibles de ocultar por parte del régimen encabezado por la Junta Militar. La consigna interna fue «Argentina campeón, Videla al paredón», lo que se cumplió a medias. Argentina salió Campeón del Mundo y Jorge Rafael Videla fue sometido a derecho y condenado.

La Junta Militar en Alerta Roja y el supuesto «acuerdo»
La Junta Militar integrada en ese momento por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, habían desplegado un dispositivo de seguridad e inteligencia nunca antes visto.
No existe evidencia documental sólida de que haya habido un pacto formal entre la Junta Militar y Montoneros para no entorpecer el Mundial de 1978.
Lo que sí existe es una discusión historiográfica sobre si ambas partes tuvieron, por razones diferentes, interés en evitar una escalada que afectara el torneo.
Por un lado, la dictadura necesitaba que el Mundial se desarrollara sin incidentes graves para mostrar una imagen de normalidad ante la prensa internacional.
Por otro lado, Montoneros buscaba aprovechar la visibilidad global del evento para difundir denuncias sobre la represión y los derechos humanos. En ese contexto, la organización realizó acciones de propaganda, interferencias televisivas y algunos ataques selectivos, pero evitó atentados masivos que pudieran provocar víctimas civiles durante los partidos o suspender el campeonato.
Algunos investigadores, entre ellos Marcelo Larraquy, sostienen que no hubo un acuerdo comprobado sino una convergencia táctica de intereses. La conducción montonera entendía que el Mundial era una vidriera internacional y que un atentado con gran cantidad de víctimas podía volverse políticamente contraproducente.

A su vez, la Junta Militar desplegó uno de los mayores operativos de seguridad de la historia argentina para garantizar el desarrollo del torneo.
También han circulado testimonios y versiones sobre contactos indirectos o canales informales entre sectores de la inteligencia militar y dirigentes montoneros.
Sin embargo, hasta hoy no aparecieron documentos, órdenes escritas ni pruebas concluyentes que permitan afirmar la existencia de un pacto formal de no agresión durante el Mundial.
Por eso, desde el punto de vista histórico, la formulación más prudente es: no hay pruebas de un pacto entre la Junta Militar y Montoneros para preservar el Mundial 1978, aunque algunos autores señalan que ambos actores tuvieron incentivos para evitar acciones que pudieran poner en riesgo el torneo.

Los Misiles RPG-7
Uno de los episodios más conocidos ocurrió el 10 de junio de 1978, cuando un Misil RPG-7 impactó contra la Casa Rosada. El ataque no provocó víctimas ni daños estructurales significativos, pero constituyó un fuerte desafío político en pleno desarrollo de la Copa del Mundo.
La conducción de Montoneros había establecido restricciones precisas para las operaciones: no podían realizarse acciones a menos de 600 metros de los estadios ni ponerse en riesgo la integridad de periodistas, turistas, delegaciones extranjeras, selecciones participantes o espectadores.

Por otro lado, el armamento era precario. El llamado Misil RPG-7 técnicamente no es un misil ya nadie ni nada lo guía. Se dispara desde un lanzador portátil y una vez que se lanza, el proyectil sigue su trayectoria sin posibilidad de corrección por parte del tirador.
Por eso, la denominación técnica más precisa sería: «lanzacohetes RPG-7 de proyectiles autopropulsados» y llamarlo «lanzacohetes antitanque RPG-7» o «cohete RPG-7».
Según las investigaciones históricas más citadas, los RPG-7 utilizados por Montoneros durante la campaña del Mundial 78 provenían de Cuba, que desde mediados de los años setenta brindaba entrenamiento y apoyo logístico a distintos movimientos guerrilleros latinoamericanos. Los lanzacohetes eran de fabricación soviética y formaban parte del armamento utilizado por las fuerzas cubanas.
Diversos trabajos sobre Montoneros sostienen que parte de ese material ingresó clandestinamente a la Argentina a través de redes montadas desde el exilio, especialmente desde Cuba y otros países donde la organización tenía bases de apoyo. El armamento era trasladado en pequeñas partidas para abastecer a las llamadas Tropas Especiales de Agitación (TEA) y a los grupos operativos que actuaron durante el Mundial de 1978.

Una estrategia basada en el impacto mediático
El objetivo central no era militar sino político. Según documentos internos de la organización, se buscaba romper el «cerco informativo» impuesto por la dictadura y demostrar que existía resistencia al régimen.
Horacio Mendizábal, responsable de la estructura militar de Montoneros, sintetizaba la estrategia en una consigna: realizar operaciones con bajo costo operativo pero con alta repercusión pública.
Sin embargo, ese objetivo encontró rápidamente un obstáculo. La mayoría de los ataques recibió escasa o nula cobertura en los medios argentinos, sometidos a una fuerte censura y control estatal. En algunos casos, los hechos sólo fueron reflejados por corresponsales extranjeros.
Tras el ataque a la Casa Rosada, por ejemplo, los daños fueron reparados rápidamente y el impacto del misil quedó prácticamente oculto para la opinión pública. Según diversos testimonios, incluso se colocó una bandera argentina para cubrir el sector afectado.

Los ataques a instalaciones militares
Durante junio de 1978 se registraron ataques contra distintos objetivos, entre ellos el Batallón de Inteligencia 601, la Escuela Superior de Guerra, la Escuela de Oficiales de la Policía Federal, el Servicio de Informaciones del Ejército y el Edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa.
Uno de los hechos de mayor repercusión interna para la organización fue el ataque del 15 de junio de 1978 contra la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos de detención del país.
El misil impactó en el edificio principal y el grupo logró retirarse sin sufrir bajas ni detenciones. A pesar de ello, la acción volvió a tener escasa difusión pública.

Un balance con resultados dispares
Ante la falta de repercusión mediática, Montoneros complementó los ataques con explosivos colocados en domicilios de altos mandos militares, entidades bancarias y empresas privadas.
También realizó operaciones de propaganda, entre ellas la interferencia de una transmisión de ATC durante el partido Argentina -Francia el 6 de junio de 1978, difundiendo un mensaje grabado de Mario Eduardo Firmenich. Y otra interferencia durante el partido Argentina – Polonia el 14 de junio de 1978.
durante el Mundial 78, considerada posteriormente por algunos dirigentes de la organización como una de las acciones más exitosas del período.
Pese al esfuerzo logístico y operativo desplegado, la ofensiva no logró alterar significativamente la imagen internacional que la dictadura construyó durante la Copa del Mundo.
La organización interpretó aquellas acciones como un antecedente de la denominada Contraofensiva Montonera, lanzada al año siguiente. Sin embargo, con el paso del tiempo, gran parte de esos episodios quedaron relegados en la memoria colectiva.
Entre la resistencia y el silencio
La ofensiva de Montoneros durante el Mundial 1978 buscó demostrar capacidad operativa en uno de los momentos de mayor exposición internacional de la Argentina. Sin embargo, el control informativo ejercido por la dictadura limitó fuertemente la difusión de los ataques.
Mientras el régimen consolidaba su narrativa de «paz» y «normalidad» ante millones de espectadores en todo el mundo, las acciones armadas realizadas durante aquellas semanas tuvieron escasa visibilidad pública y no lograron el impacto político que sus organizadores esperaban alcanzar.
Todo lo que no ocurrió

Quedó registrado en el Manual de Operaciones de la Jefatura de Montoneros todo el modesto plan que intentaron desplegar. Acá lo reproducimos de su documento original y podemos notar todo los hechos que fracasaron o si no fracasaron, jamás llegaron al público masivo.
JEFATURA DE OPERACIONES
A LA DICTADURA MILITAR LA GOLEAMOS EN EL MUNDIAL
Cumplimentar las directivas de la Jefatura del Ejército Montonero para el “Mundial ’78” en el terreno operativo significa plantearnos qué tipo de acciones militares debemos realizar.
- Lo principal es que sean operaciones imposibles de ocultar por el enemigo. La idea es poco esfuerzo y mucho ruido.
- Como decíamos en el Estrella Federal Nº 3, (el órgano de prensa del Ejército Montonero, lanzado en la clandestinidad a partir de 1977, en el contexto de la reorganización de Montoneros y la preparación de la denominada Contraofensiva), los objetivos de la resistencia nos costaron heroicos esfuerzos, pero los alcanzamos ampliamente.
Por eso hoy, ante el “Mundial ’78”, la mejor forma de aportar a la lucha de masas es concentrar el esfuerzo en pocas pero espectaculares operaciones. No olvidemos dos cosas: el enemigo tratará de tapar cualquier operación y, en segundo lugar, la expectativa de nuestro pueblo está puesta en lo que harán los Montoneros para el Mundial.
- Por todo ello las operaciones deben estar dirigidas contra la dictadura. Contra las fuerzas represivas y el gobierno. Contra sus instalaciones, vehículos, personal, etc. Y también realizar pocas pero espectaculares operaciones de propaganda: tomar propaladoras en lugares de gran afluencia de público, colocar carteles en los estadios, etc. Usando como material de propaganda el volante del Ejército Montonero ante el Mundial 78.
- Debemos respetar estrictamente las prohibiciones operativas planteadas por la Comandancia de nuestro Ejército.
COMPAÑEROS
No nos desgastemos en multitud de pequeñas acciones militares dispersas en el tiempo y en los objetivos. Concentrémonos en pocas, pero bien ejecutadas, operaciones contra la dictadura. Como sabe hacerlo el ingenio, la capacidad y la audacia de nuestros soldados y oficiales montoneros.
Así derrumbaremos la imagen mentirosa que la dictadura quiere dar de nuestro país y así derrumbaremos esa imagen. Haremos derrumbar también su voluntad de seguir a la ofensiva. Sólo les quedará abierto el camino de la retirada; y nosotros abriremos al pueblo el de la contraofensiva.
JEFE DE OPERACIONES
Conclusión
El último párrafo marca como ningún otro el grado de fantasía en el que vivía Montoneros para 1978.
«Así derrumbaremos la imagen mentirosa que la dictadura quiere dar de nuestro país y así derrumbaremos esa imagen. Haremos derrumbar también su voluntad de seguir a la ofensiva. Sólo les quedará abierto el camino de la retirada; y nosotros abriremos al pueblo el de la contraofensiva».
Montoneros había pegado su salto a la masividad con la ejecución de Pedro Eugenio Aramburu; formaba parte del Gobierno Nacional; tenía injerencia en el Congreso de la Nación y en tres provinciales de las más importantes en que asumen dirigentes vinculados a la Tendencia Revolucionaria. A) Buenos Aires asumen la conducción el 25 de mayo de 1973 Oscar Raúl Bidegain y Victorio Calabró pero caen el 24 de enero de 1974; B) Córdoba liderada por Obregón Cano y Hipólito Atilio López. Pero lamentablemente así como habían asumido el 25 de mayo de 1973, el 27 de febrero de 1974 fueron derrocados por el denominado Navarrazo, un golpe policial encabezado por el jefe de Policía Antonio Navarro y luego el Gobierno Nacional interviene la provincia; y C) Mendoza: con Alberto Martínez Baca (desaparecido) y Carlos Mendoza que asumen el 25 de mayo de 1973 pero son derrocados 6 de junio de 1974 mediante un juicio político.
Motoneros rompe con Juan Domingo Perón, pasa a la clandestinidad y, por último, pierden la relación con el pueblo convirtiéndose en un dispositivo militar.
Sin embargo, las fuentes coinciden en que la campaña no logró alterar el desarrollo del Mundial ni generar una crisis política para la Junta Militar. Sin embargo, permitió a Montoneros obtener cierta visibilidad internacional en un contexto de fuerte represión interna. Por otro lado, los ataques con RPG-7 contra la Casa Rosada, la ESMA y el Batallón 601 quedaron como las acciones más recordadas de aquella ofensiva.





