Daniel Ramos, ex empleado de Ganadera San Roque, tuvo una entrevista con Diario Anticipos durante la cual contó los pormenores que se llevaron adelante y avaló el Ministerio de Trabajo Bonaerense a cargo de David Ponce, para que la empresa pueda abrir: despidos, pago de indemnizaciones al 50% y reducción de la jornada laboral. Una entrevista a uno de los protagonistas del conflicto.

—¿La planta ya retomó sus actividades?
—Sí, reabrió. La otra semana hicieron una prueba y la semana pasada empezaron a trabajar con pocas vacas. Ahora aumentaron un poco la actividad, pero tampoco mucho más. Todo se está haciendo bajo las condiciones precarias y reducidas.
—¿Cómo evalúa esta reapertura?
—Reabrió en las condiciones precarias que el dueño quería desde un principio. En definitiva, se salió con la suya. Los empleados que quedaron están trabajando con miedo, aceptando condiciones que antes no hubieran aceptado por temor a perder el empleo.
—¿A qué condiciones te referís concretamente?
—A que la empresa volvió a funcionar con trabajadores haciendo más tareas por menos dinero. Los que están adentro tienen miedo de perder el trabajo, cobran salarios muy bajos y aceptan situaciones que antes no hubieran aceptado.
—¿Qué ocurrió este jueves en la planta?
—Tengo entendido que hubo una actividad vinculada a la reapertura. Me avisaron que el intendente de Morón acaba de llegar y que está participando de una especie de celebración o reconocimiento por la reapertura de Ganadera.

—¿Te sorprendió esa situación?
—Sí. Me llamó la atención porque se destaca la reapertura, pero no se habla de todo lo que pasó antes ni de la situación que seguimos atravesando los trabajadores despedidos.
—¿Qué sucedió con quienes cuestionaron el accionar de la empresa?
—Los que nos manifestamos en contra terminamos sufriendo represalias. Muchos fuimos despedidos por reclamar y denunciar lo que estaba ocurriendo, como fue mi caso, que terminé despedido y sin indemnización.
—¿La empresa cumplió con las indemnizaciones y pagos correspondientes?
—Además de despedirnos, no nos pagó. Los despidos fueron en mayo y hasta ahora seguimos esperando que la empresa cumpla con sus obligaciones.
—¿Cuál es hoy la situación de los trabajadores despedidos?
—Seguimos reclamando porque no cobramos lo que corresponde. Mientras tanto, la empresa volvió a funcionar y busca mostrar una imagen de normalidad.
—¿Qué opina del acuerdo que permitió la reapertura?
—Se presentó como un logro, pero desde mi punto de vista fue todo parte de un plan que ya estaba definido. La empresa consiguió volver a operar bajo las condiciones que buscaba imponer.
—¿Cuál fue el rol del sindicato, según su visión?
—El sindicato conducido por José Alberto «Beto» Fantini salió a decir que había realizado gestiones y que había firmado un convenio para permitir la reapertura. Yo no vi ninguna gestión en favor de los trabajadores despedidos ni de quienes reclamábamos por nuestros derechos.

—Usted cuestiona duramente a la conducción sindical. ¿Por qué?
—Porque nunca los vimos presentes acompañando el conflicto. Si hubo negociaciones, fueron lejos de los trabajadores. Nosotros no participamos ni fuimos consultados sobre las decisiones que terminaron tomándose.
—¿Considera que la reapertura respondió a una estrategia previamente definida por la empresa?
—Sí. Todo lo que ocurrió terminó ajustándose al plan que, a mi entender, había trazado desde el principio Diego Rinaldelli. La reapertura se produjo en las condiciones que él pretendía y los trabajadores quedaron en una situación mucho más débil.
—¿Considera que todavía quedan temas por esclarecer?
—Sí. Hay muchas cosas que todavía no se conocen sobre cómo fue la reapertura y sobre la situación real de los trabajadores. Nosotros seguimos reclamando que se conozca lo que pasó y que se respeten nuestros derechos.
—¿Cuál es su situación actual con Ganadera San Roque?}
—Ya no tengo ninguna relación con Ganadera San Roque. Me despidieron. Después de tantos meses reclamando que nos pagaran los sueldos adeudados o que formalizaran los despidos, tuvimos que manifestarnos frente a la planta para obtener una respuesta.

—¿Cómo se produjo finalmente el despido?
—Tuvimos que hacer un reclamo en la puerta de la empresa para que saliera el jefe de Recursos Humanos. Allí nos informó que el dueño había dado la orden de enviar los telegramas de despido. Finalmente los enviaron, pero con una situación que consideramos irregular.
—¿A qué se refiere?
—En los telegramas invocaron el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, argumentando que la empresa atraviesa una mala situación económica y no está en condiciones de afrontar los pagos correspondientes.
—¿Está de acuerdo con ese argumento?
—De ninguna manera. Es una farsa. La empresa reabrió sus puertas y, antes de hacerlo, realizó una importante inversión. Compró maquinaria nueva, renovó infraestructura y modernizó distintos sectores de la planta. Gastó millones y millones de pesos en esas mejoras.
—¿Qué implica para los trabajadores la aplicación del artículo 247?
—Implica que nos quieren pagar solamente la mitad de la indemnización. Resulta contradictorio que una empresa que acaba de invertir tanto dinero y que ya volvió a funcionar sostenga que no tiene recursos para cumplir con sus obligaciones laborales.
—¿Cómo interpreta esta decisión de la empresa?
—Es una actitud muy mezquina hacia los trabajadores. Después de meses sin cobrar y de toda la incertidumbre que vivimos, ahora pretenden reducir las indemnizaciones amparándose en una supuesta crisis económica que, a la vista de las inversiones realizadas, no parece real.
—¿Qué aspectos considera que están quedando fuera del relato oficial?
—Nadie cuenta que la reapertura se hizo en condiciones muy malas para los trabajadores. Hoy hay mucho menos personal que antes. Parte de la gente decidió irse porque no aceptó las condiciones que le ofrecían. Los que pudieron encontrar otra alternativa laboral se fueron.
—¿Y qué ocurre con quienes permanecen en la planta?
—Muchos se quedaron porque no tienen otra opción. Necesitan el trabajo y aceptan las condiciones por necesidad. Hay mucho miedo e incertidumbre entre los empleados.
—¿Qué sucedió con los trabajadores desvinculados?
—A los que despidieron no los indemnizaron como corresponde. En lugar de asumir sus responsabilidades, la empresa intenta encuadrar los despidos bajo el artículo 247 para pagar menos, la mitad. Mientras tanto, la actividad volvió a ponerse en marcha y la planta está funcionando nuevamente.
—¿Cuál es su principal cuestionamiento a la reapertura?
—Que se presenta como una reapertura exitosa, pero detrás de esa imagen hay trabajadores que estuvieron meses sin cobrar, personas que se fueron porque no aceptaron las condiciones y empleados despedidos que todavía siguen reclamando lo que les corresponde.





