Con apenas 19 años, Tomás Aranda se convirtió en una de las grandes apariciones de Boca Juniors y en uno de los jóvenes futbolistas que más expectativas generan en el fútbol argentino. Nacido en Ciudadela, con un paso formativo por Club Atlético Ituzaingó, el mediocampista ofensivo ya debutó en Primera División y tuvo sus primeras experiencias bajo las órdenes de Lionel Scaloni.
De Ciudadela a las inferiores de Boca
Tomás Leandro Aranda nació el 9 de mayo de 2007 en Ciudadela, partido de Tres de Febrero. Desde muy pequeño mostró condiciones futbolísticas que llamaron la atención de los captadores de Boca Juniors, club al que llegó siendo niño para iniciar un recorrido que lo transformó en una de las principales promesas de la cantera xeneize.
Diestro, de 1,72 metros de altura y con características ofensivas, fue creciendo en las divisiones juveniles hasta convertirse en uno de los futbolistas más destacados de su categoría.
Un ascenso meteórico en Boca
Aranda fue capitán de la Séptima División campeona de Boca y luego protagonizó un rápido ascenso por las categorías juveniles y la Reserva. Su evolución llevó al club a ofrecerle su primer contrato profesional en 2024 y posteriormente extender su vínculo hasta diciembre de 2029.
El gran salto llegó el 28 de enero de 2026, cuando hizo su debut oficial en Primera División frente a Estudiantes de La Plata. Desde entonces comenzó a sumar minutos con regularidad y en marzo convirtió su primer gol como profesional.
Su crecimiento llamó rápidamente la atención dentro del club y también fuera de él.
Las cualidades que destacan en Boca
Dentro del mundo Boca consideran que Aranda reúne varias condiciones que lo diferencian de otros futbolistas de su generación: A) visión de juego y capacidad para filtrar pases entre líneas; B) versatilidad para desempeñarse como enganche o volante interno; C) personalidad para asumir responsabilidades en partidos importantes; D) compromiso defensivo pese a tratarse de un mediocampista de características ofensivas.
Las expectativas son tan altas que Mauricio Serna, integrante del Consejo de Fútbol, llegó a definirlo como «el mejor jugador de las inferiores» del club.
Su llegada a la Selección Argentina
El rendimiento mostrado en Boca aceleró su camino hacia la Selección Argentina. Primero fue convocado a la Sub-20 y luego recibió el llamado de Lionel Scaloni, que decidió observarlo de cerca dentro del proceso de renovación del seleccionado nacional.
Aranda debutó con la Selección mayor en un amistoso frente a Honduras disputado en la preparación para el Mundial 2026. Tras aquel encuentro, Scaloni valoró públicamente sus condiciones y lo consideró una de las apariciones más interesantes del fútbol argentino reciente.
Además, Tomás Aranda acompaña a la Selección Argentina en el Mundial 2026 como parte del grupo de apoyo y entrenamientos del ciclo de Lionel Scaloni, pero no integra la lista definitiva de 26 jugadores habilitados para disputar el torneo. Su presencia junto a la delegación refleja la confianza que el cuerpo técnico tiene en su potencial y la intención de seguir acompañando su crecimiento dentro de la estructura del seleccionado nacional.

El vínculo con el oeste bonaerense
Más allá de su presente en Boca y su cercanía con la Selección Argentina, existe un dato que genera orgullo en la región oeste del conurbano bonaerense. Antes de incorporarse a las inferiores xeneizes, Aranda tuvo un paso formativo por Club Atlético Ituzaingó, una experiencia que suele aparecer en los relatos sobre sus primeros años en el fútbol.
Con apenas 19 años, el volante ofensivo ya aparece como uno de los proyectos más importantes surgidos de las inferiores de Boca y como uno de los jóvenes que Lionel Scaloni sigue de cerca pensando en el futuro de la Selección Argentina.





