El próximo 28 de marzo, las calles del oeste se llenarán de acordes y reflexión con la llegada del evento Rock por la Memoria en Hurlingham. Organizado por la Escuela de Educación Secundaria N°1 «Esteban Echeverría», este encuentro surge como un espacio fundamental para que las nuevas generaciones y los vecinos de toda la vida se reúnan en torno a una fecha que marca a fuego la historia argentina. A cinco décadas del inicio de la etapa más oscura del país, la institución educativa de la calle Necochea 1110 abre sus puertas para demostrar que la memoria no es un ejercicio estático, sino una construcción colectiva que se nutre del presente, la música y el encuentro vecinal.
Un grito de identidad a medio siglo del horror
El festival no es un evento musical más; es una toma de posición cultural. Bajo el lema «A 50 años del trágico golpe de Estado cívico-militar», la E.E.S N°1 ha convocado a una grilla diversa de artistas locales que pondrán voz a los sentimientos de una comunidad que se niega a olvidar. La propuesta de Rock por la Memoria en Hurlingham incluye presentaciones en vivo de bandas y proyectos artísticos como Grimorio, Merequetengues, Santo Mateo, Su Rock, Cámara Séptica, La Valija Mágica Títeres Rock y Emisarios Lagartos.
Esta selección de artistas refleja la heterogeneidad del rock y el arte independiente en la zona oeste, un territorio históricamente ligado a los movimientos culturales de resistencia. El evento, que se desarrollará entre las 18:00 y las 22:00 horas, contará además con un buffet y una gran mateada comunitaria, fomentando un ambiente familiar donde el diálogo intergeneracional sea el protagonista. La entrada libre y gratuita garantiza que nadie quede fuera de esta jornada de reflexión necesaria.
¿Por qué conmemoramos el 24 de marzo?
La realización de este evento está íntimamente ligada al significado histórico del 24 de marzo, fecha en la que se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Pero, ¿por qué esta fecha es el eje de la identidad democrática del país?
El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de la época, dando inicio a una dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1983. Este periodo fue el más sangriento de la historia nacional, caracterizado por un plan sistemático de terrorismo de Estado que incluyó la desaparición forzada de 30.000 personas, la apropiación de bebés nacidos en cautiverio, la tortura en centros clandestinos de detención y el exilio de miles de ciudadanos.
La elección de esta fecha para conmemorar y reflexionar no es caprichosa. Se instituyó por ley en el año 2002 (y se convirtió en feriado inamovible en 2006) con el objetivo de convertir el aniversario del horror en una jornada de aprendizaje y reafirmación de los derechos humanos. Conmemorar el 24 de marzo permite:
- Repudiar el quiebre del orden democrático y las violaciones a los derechos humanos.
- Honrar a las víctimas y acompañar la lucha incansable de organismos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
- Fortalecer el sistema democrático, recordando que el respeto por la ley y la libertad es el único camino posible para la convivencia social.
En este 2026, al cumplirse exactamente 50 años de aquel 1976, la carga simbólica es aún mayor. Es un medio siglo que nos obliga a mirar cuánto hemos avanzado y qué deudas persisten en la construcción de una sociedad más justa.
La escuela como motor de la memoria colectiva
Que la iniciativa del Rock por la Memoria en Hurlingham nazca de una escuela pública como la «Esteban Echeverría» no es un dato menor. Las instituciones educativas son los ámbitos naturales donde se debaten los valores ciudadanos y donde la historia se vuelve carne en los jóvenes.
«Invitamos a toda la comunidad a compartir una jornada de encuentro y música. Es una propuesta para recordar, reflexionar y seguir construyendo memoria colectiva», señalaron desde la organización. En un contexto donde a veces se intenta relativizar lo sucedido, que los alumnos y docentes se involucren en organizar un buffet, una mateada y un show en vivo demuestra que la memoria está activa.
El rock, históricamente perseguido y censurado durante los años de plomo por ser considerado «subversivo» o peligroso para la moral de la época, se convierte el 28 de marzo en la herramienta perfecta para la liberación. A través de la distorsión de las guitarras y la fuerza de las letras, Hurlingham reafirma que, a pesar del paso del tiempo, el pedido de Nunca Más sigue resonando con la misma potencia que hace 50 años.





