El tren trasandino que conectará Mendoza y Chile
El gobierno nacional, en conjunto con las autoridades de la región de Cuyo, ha puesto en marcha las conversaciones para reactivar el tren trasandino, una obra de infraestructura que conectará Mendoza y Chile.
Con una inversión estimada que ronda los u$s 4.000 millones, el objetivo es superar la dependencia actual del transporte por camión o avión, estableciendo una vía férrea de carga capaz de movilizar grandes volúmenes de producción desde el corazón de Argentina hacia los mercados asiáticos a través de Chile.
El nuevo corredor bioceánico y el impacto del tren trasandino
El núcleo del proyecto del tren trasandino se centra en la restauración y expansión de las líneas ferroviarias San Martín y Sarmiento. El plan contempla unir la provincia de San Juan con el sur de Mendoza para, posteriormente, cruzar la cordillera a través del paso Planchón-Vergara, ubicado en el departamento de Malargüe. Esta ubicación ofrece una altitud menor y condiciones climáticas más favorables que los pasos tradicionales del norte mendocino, lo que garantizaría una operatividad mayor durante los meses de invierno.
El destino final de esta ruta serían los puertos chilenos de la Región del Maule y el puerto de San Antonio. Esta salida al Pacífico es vital para sectores estratégicos como la minería y la energía. De hecho, el proyecto prevé un ramal específico que conecte General Alvear con el yacimiento de Vaca Muerta en Neuquén. Esto permitiría el transporte masivo de arena para fractura hidráulica, gas, petróleo, minerales y, fundamentalmente, litio, el «oro blanco» que demanda el mundo y que encontraría en el tren trasandino su vía de salida más eficiente.
Historia y resurrección: el legado del tren trasandino
El tren trasandino original fue una proeza de la ingeniería inaugurada en 1910, que conectó Mendoza con Los Andes durante más de siete décadas. Sin embargo, una combinación de desastres naturales —como el aluvión de 1934 y una avalancha devastadora en 1984— sumada a la inestabilidad política entre las dictaduras de ambos países y el auge del transporte por carretera, llevaron a su cierre definitivo hace 40 años.
Hoy, los gobernadores de Mendoza, San Juan y San Luis, junto a legisladores nacionales, coinciden en que la integración regional es el único camino hacia el crecimiento. «Es necesario avanzar en estudios técnicos profundos y conexiones sólidas al Pacífico», sostienen desde el ámbito legislativo, impulsando la idea de un corredor bioceánico ferroviario sudamericano que integre de manera productiva a Brasil, Argentina y Chile.
Desafíos técnicos y plazos de ejecución
Aunque la voluntad política está presente, la realización del tren trasandino enfrenta desafíos técnicos considerables. La reconstrucción de vías que han estado abandonadas por décadas requiere tecnología de punta para soportar el tonelaje de carga pesada en zonas de alta montaña. Además, la inversión de u$s 4.000 millones demandará una estrecha colaboración entre el sector público y el privado mediante concesiones o sistemas de participación público-privada (PPP).
Si bien aún no se ha fijado una fecha exacta para el inicio de las obras, el proyecto ya forma parte de la agenda prioritaria de infraestructura del Gobierno Nacional. La reactivación del tren trasandino significaría no solo un ahorro logístico del 30% en los costos de exportación, sino también un resurgimiento para los pueblos ferroviarios del interior de Cuyo, que ven en las vías la esperanza de recuperar el dinamismo económico que perdieron a finales del siglo XX.





