El PJ Bonaerense en modo «Unidad» o Interna Abierta, esta es la mejor definición del debate que se está llevando puertas adentro. Y es que el peronismo de la provincia de Buenos Aires ingresa en un mes decisivo. Con el 8 de febrero como fecha límite para presentar listas, el partido se debate entre alcanzar un consenso o enfrentar una interna que podría profundizar las grietas entre el sector que responde a Axel Kicillof y el liderazgo de Cristina Kirchner.
El factor Máximo Kirchner
La continuidad de Máximo Kirchner al frente del partido es el principal punto de fricción. Desde el entorno de Kicillof el mensaje es tajante: no aceptarán que Máximo siga en el cargo ni que el sucesor sea un dirigente directamente vinculado a La Cámpora.
- La postura del Gobernador: Kicillof busca ordenar el partido como plataforma para su proyección nacional hacia 2027. «No tiene opción: encabeza el armado o queda fuera», señalan sus allegados.
- La respuesta del Kirchnerismo: Aunque Máximo tildó de «desesperación nominal» la presión por candidaturas, en su sector admiten que una interna es un riesgo indeseable por el desgaste que genera, prefiriendo una renovación negociada.
Los nombres sobre la mesa
La danza de candidatos ya comenzó, con figuras que intentan equilibrar la balanza entre ambos bandos:
| Sector / Afinidad | Candidatos Probables |
| Eje Kicillof / Intendentes | Verónica Magario (Vicegobernadora), Gabriel Katopodis (Ministro de Infraestructura) y Julio Alak (La Plata). |
| Eje de Consenso / Kirchnerismo | Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas). |
Logística de una posible elección
Si las negociaciones fallan, la elección está programada para el 15 de marzo.
- El Padrón: Es un punto de conflicto; se requieren seis meses de afiliación previa y hay dudas sobre las solicitudes pendientes de aprobación.
- La Junta Electoral: Está integrada de forma equilibrada para que ningún sector tome decisiones unilaterales. Ambos bandos aseguran estar listos para «jugar» si la unidad no prospera.
El trasfondo de 2027
Aunque Kicillof intenta mostrarse distante de la rosca partidaria, en su entorno reconocen que el control del PJ Bonaerense es un mojón simbólico vital. Ganar esta pulseada le permitiría consolidar su autoridad frente al dispositivo político de La Cámpora de cara a la próxima carrera presidencial.
El avance de las negociaciones por el PJ Bonaerense no es solo una cuestión de cargos, sino una definición sobre quién tendrá la «llave» del territorio de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Aquí te presento un análisis de cómo impactarían los dos perfiles principales en la gestión y el futuro político de Axel Kicillof:
1. El escenario con Verónica Magario (La apuesta de Kicillof)
Si la vicegobernadora asume la presidencia, representaría una victoria total para el Gobernador, consolidando lo que en la militancia llaman el «Kicillofismo puro».
- Impacto en la Gestión: Se traduce en una alineación absoluta entre el partido y el Gobierno provincial. Magario ha demostrado ser una «leal de hierro»; su presidencia permitiría que el PJ funcione como un escudo político frente a los recortes del Gobierno Nacional, sin fisuras internas que cuestionen las decisiones de La Plata.
- Fortaleza Territorial: Magario aporta el control de La Matanza (el distrito con mayor peso electoral). Esto le daría a Kicillof una base de sustentación propia, rompiendo la dependencia histórica que el gobernador ha tenido del aparato de La Cámpora para movilizar al peronismo.
- Riesgo Político: Su figura genera resistencias en el sector duro del kirchnerismo y en algunos intendentes que la ven como «demasiado propia» del Gobernador, lo que podría derivar en una interna feroz si no hay acuerdo.
2. El escenario con Federico Otermín (El puente de consenso)
El intendente de Lomas de Zamora representa un equilibrio delicado. Es un hombre de confianza de Máximo Kirchner, pero mantiene una gestión articulada con la Provincia.
- Impacto en la Gestión: La relación sería de negociación constante. Otermín no sería un «obstáculo», pero obligaría a Kicillof a compartir la toma de decisiones políticas. El PJ dejaría de ser un apéndice de la Gobernación para ser una mesa de diálogo (y a veces de tensión) entre el «MDF» de Kicillof y La Cámpora.
- Estabilidad Partidaria: Otermín es visto como un dirigente con capacidad de diálogo. Su presidencia podría evitar un quiebre definitivo en el peronismo bonaerense, manteniendo a todos los sectores dentro de la misma estructura, lo que es vital para la gobernabilidad legislativa en la Provincia.
- Riesgo Político: Para Kicillof, aceptar a Otermín podría leerse como una cesión de autonomía. Si Otermín responde a la conducción de Máximo Kirchner, el Gobernador seguiría sin tener el control total del «aparato» partidario para su proyecto 2027.
| Aspecto | Con Magario / Katopodis | Con Otermín / Nardini |
| Control del PJ | Total para Kicillof | Compartido con La Cámpora |
| Relación con CFK | Tensión o ruptura técnica | Diálogo y equilibrio |
| Armado 2027 | Camino libre para la candidatura de Axel | Sujeto a acuerdos internos del partido |
| Gestión diaria | PJ como «brazo ejecutor» del Gobierno | PJ como «mesa de enlace» de intendentes |
El «Tercer Camino»: Julio Alak
Recientemente ha surgido el nombre de Julio Alak (Intendente de La Plata) como un «candidato de unidad». Al ser un dirigente histórico, con excelente relación con Cristina y total lealtad a Axel, podría ser la figura que evite la interna, permitiendo que Kicillof se enfoque en la gestión sin tener que ir a una guerra abierta con el kirchnerismo duro.
En el conurbano bonaerense, la disputa por el PJ no es solo de nombres, sino de «territorios y cajas». Los intendentes no se mueven en bloque; se dividen según su necesidad de fondos provinciales, su lealtad histórica a Cristina o su supervivencia local.
Así se están posicionando los principales jefes comunales frente a la interna:
1. El «Escuadrón Kicillof» (Movimiento Derecho al Futuro)
Este grupo busca jubilar políticamente a La Cámpora en la conducción provincial. Necesitan que Axel sea el candidato natural a presidente en 2027 para garantizar su propia continuidad.
- Jorge Ferraresi (Avellaneda): Es el «armador» más agresivo de Kicillof. Fue el primero en romper públicamente con Máximo Kirchner y hoy es el motor del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
- Mario Secco (Ensenada): Histórico aliado de Cristina, pero hoy totalmente alineado con la gestión de Kicillof. Aporta la mística militante y logística para los actos del gobernador.
- Julio Alak (La Plata): Como intendente de la capital, es el anfitrión del kicillofismo. Su rol es clave para mostrar una gestión «modelo» que respalde la ambición nacional de Axel.
- Fernando Espinoza (La Matanza): Aunque juega su propio partido, su reciente acercamiento a Kicillof (junto a Magario) inclina la balanza del distrito más populoso a favor del gobernador.
2. El «Núcleo Duro» (La Cámpora y aliados de Máximo)
Ellos defienden la estructura actual del PJ. Su estrategia es resistir el avance de Kicillof y mantener la «lapicera» para el armado de listas legislativas.
- Mayra Mendoza (Quilmes): Es la voz cantante del sector. Ha tenido cruces públicos con ministros de Kicillof por la distribución de fondos, acusando a la Provincia de «discriminar» a los distritos camporistas.
- Julián Álvarez (Lanús): Alineado totalmente con Máximo. Junto a Mayra, forma un bloque de resistencia en la Tercera Sección electoral.
- Federico Otermín (Lomas de Zamora): Aunque tiene buena relación con Kicillof, su lealtad primaria es con Martín Insaurralde y, por extensión, con el esquema de poder de Máximo Kirchner.
- Damián Selci: intendente de Hurlingham, con llegada directa a Máximo Kirchner. Leal ante todo, junto a sus militantes.
3. Los «Equilibristas» (El Grupo del Medio)
Son intendentes que gestionan distritos grandes y prefieren evitar la interna. No quieren quedar pegados a una derrota ni pelearse con quien firma los cheques de las obras públicas.
- Mariano Cascallares (Almirante Brown): Tiene un pie en cada lado. Es cercano a Kicillof por gestión, pero mantiene puentes con el kirchnerismo orgánico.
- Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas): Representa a un sector de intendentes que «caminan por el medio». Su nombre suena como candidato de unidad porque puede hablar con ambos bandos sin generar rechazo inmediato.
- Ariel Sujarchuk (Escobar): Suele ser crítico de las formas de La Cámpora, pero es pragmático. Apoyará al que garantice la unidad para evitar que el peronismo llegue fragmentado a las legislativas.
En resumen: El mapa de fuerzas
Si hubiera una interna real, Kicillof hoy cuenta con los intendentes de gestión (los que necesitan la estructura provincial), mientras que Máximo retiene a los intendentes de organización (los que priorizan la identidad ideológica y la estructura partidaria).





