Dónde estará la computadora más potente del país: sí, en Hurlingham. Un conjunto de universidades nacionales firmó un acuerdo para impulsar la investigación y la formación en computación cuántica, con el objetivo de preparar recursos humanos para una industria que todavía está en desarrollo, pero que promete un fuerte impacto económico y científico.
En ese marco, ya funciona en la Universidad Nacional de Hurlingham la primera computadora cuántica de uso universitario del país, acompañada por el acceso a plataformas internacionales de computación cuántica en la nube.
El plan apunta a articular a más de 30 grupos de investigación distribuidos en todo el país, crear cursos de grado y posgrado acreditables entre universidades y consolidar una red académica que permita que la Argentina no quede afuera de una tecnología que, según los especialistas, podría transformar sectores como la salud, la industria, las finanzas, la seguridad y la ciencia básica en la próxima década.
Sobre el modelo
La computación cuántica tiene una lógica completamente distinta de la tradicional. Trabaja con las partículas del electrón y con la mecánica cuántica, una física que sigue reglas radicalmente diferentes a la convencional. La Universidad compró un modelo educativo de computadora cuántica, que tiene la ventaja de funcionar a temperatura ambiente. Usa tecnología de resonancia magnética nuclear a través del cual se logra trabajar con tres qubits, la unidad de medida de la computación cuántica el análogo cuántico del bit clásico, que puede ser 0, 1 o una superposición de ambos estados simultáneamente
Testimonios de Ariel Bendersky, profesor del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, dijo:
“Tenemos en la Argentina unos 31 grupos que investigan computación cuántica, la mayoría en ciencia básica, tanto desde el lado teórico, que desarrolla algoritmos, como desde el experimental, que trabaja sobre el hardware.”
“La ciencia aplicada se monta sobre la ciencia básica y hoy esa base está desfinanciada. En ese sentido estamos muy mal. Pero tenemos algo muy fuerte: un sistema universitario sólido y científicos reconocidos en todo el mundo.”
“Esta computadora va a ser muy útil porque programar en computación cuántica es completamente distinto a la programación tradicional. Se necesita mucha formación en ciencia básica.”
Testimonios de Juan Pedrosa, Secretario de Investigación de la Universidad Nacional de Hurlingham:
“Lo que buscamos es ofrecerles a los estudiantes herramientas concretas para que puedan testear algoritmos cuánticos y empezar a trabajar con esta tecnología desde la universidad.”
“Estimamos que va a haber mucho trabajo en el futuro. La computación cuántica es un tren que puede pasar o no, pero si pasa queremos estar preparados para subirnos.”
“Queremos formar recursos humanos para una industria muy prometedora, con cursos de grado acreditables y un programa de posgrado que incluya una maestría en tecnologías cuánticas.”
A diferencia de las computadoras clásicas, que procesan información mediante bits con valores de 0 o 1, las computadoras cuánticas manipulan qubits, capaces de encontrarse en múltiples estados de forma simultánea gracias a las reglas de la mecánica cuántica. Este principio posibilita realizar numerosos cálculos en paralelo, logrando que tareas complejas, como simulaciones moleculares o algoritmos de optimización, puedan resolverse en segundos o minutos, cuando una computadora convencional demoraría años.
La UNAHUR puntualizó que el objetivo principal de esta iniciativa es fortalecer la formación de recursos humanos y desarrollar un programa integral de posgrados en tecnologías cuánticas, que contempla la puesta en marcha de una maestría específica en el área.





