El IPC ya no refleja la realidad porque: 1) Un alquiler de un departamento de 2 ambientes no debe bajar de los $ 300.000, siendo optimistas. Si tomamos un ingreso mensual de $ 1.600.000 (tomo el RIPTE como referencia) para esa familia, y asumimos que no ahorra, el alquiler representa el 18,8% de su consumo mensual, no el 3,5%.
2) Si tomamos el caso de las prepagas, el INDEC dice que del total de sus consumos la familia destina el 3,2% a la prepaga. Solo en el caso de las obras sociales sindicales, en que los empleados están obligados a aportar a la obra social, le descuenta el 3% del salario.
La realidad es que una prepaga en la categoría más económica, no baja de $ 200.000, eso representa el 12,5% de sus gastos tomando el RIPTE.
3) El consumo de carne vacuna en 2004 era de unos 67/69 kilos por persona por año y ahora consume unos 50 kilos por habitante por año.
Al consumo de carne vacuna se le da una ponderación del 7% en el Gran Buenos Aires, cuando ahora se consume menos y, por lo tanto, la gente gasta menos del 7% en carne vacuna dentro del total de sus gastos.
EL IPC YA NO REFLEJA LA REALIDAD
En definitiva, la gente tiene razón cuando dice que la inflación que informa el INDEC no es la que tiene en el bolsillo por la sencilla razón que el IPC tiene mal las ponderaciones.
Eso lleva a que el tipo de cambio real debe estar mucho más atrasado de lo que algunos economistas estiman, porque el IPC debe ser mayor dado que los rubros que más aumentaron tienen una ponderación menor a la real.






