Crisis en la industria metalúrgica: despidos, importaciones y alarma gremial
La crisis en la industria metalúrgica suma un nuevo capítulo: una histórica fábrica de ollas reduce parte de su producción nacional para reemplazarla por productos importados. La medida dejó 30 empleados sin trabajo en la planta santafesina y, encendió la preocupación en el gremio volviendo a poner en debate el impacto de la apertura comercial en el empleo industrial.
La empresa, reconocida durante décadas por fabricar utensilios de cocina de alta durabilidad, comunicó a su personal un recorte del 10% de la plantilla. Según fuentes del sector, la compañía está incorporando artículos provenientes de China para abastecer la caída del consumo local, lo que modificó su esquema de producción y dejó áreas paralizadas.
El cambio más significativo dentro de la fábrica fue la de reemplazar el 45% de la manufactura nacional por piezas importadas. Esta reorientación del modelo productivo coincidió con un fuerte retroceso de la demanda interna.
Desde la UOM advirtieron que el gremio observa con preocupación lo que considera un proceso de achique y estiman que la empresa está aprovechando el contexto económico para reestructurarse y temen que los despidos puedan ampliarse.
El clima que describen empresarios y gremios es de crisis total: caída del consumo, importaciones más competitivas, dificultades para cobrar y un mercado interno quebrado.
El aumento de las importaciones de bienes de consumo acompaña esta tendencia. Un informe del economista Martín Polo detalló que este año llegaron a u$s1.190 millones, impulsadas por un crecimiento del 59,4% en las cantidades.
El futuro inmediato se perfila cuesta arriba: menos consumo, mayor competencia externa y costos que siguen presionando. El Gobierno apuesta a reactivar la demanda a través del crédito, pero la recuperación aparece todavía lejana para los fabricantes.





