Esta emotiva historia tiene como protagonistas a dos bebés y su mamá, que llegaron al Hospital Posadas con apenas 23 semanas de gestación.
Benicio y Fabricio «vinieron acá de casualidad; no se atendían con nosotros«, explicaron desde el nosocomio. Y es que recurrieron a dicho hospital porque no encontraban respuestas a un embarazo de alto riesgo, afectado por el síndrome de transfusión feto-fetal, una de las complicaciones más graves en gemelos que comparten placenta.
Ante este diagnóstico, los profesionales del Posadas les practicaron una fotocoagulación láser mediante fetoscopia, una innovadora intervención que busca restablecer un flujo sanguíneo adecuado para que pudieran seguir creciendo dentro de la panza y mejorar sus probabilidades de supervivencia.
«Nuestro equipo de medicina fetal es pionero en el sector público en esta técnica de cirugía fetal y un centro de referencia para su práctica a nivel nacional», celebraron desde el Posadas.
De esta forma, Benicio y Fabricio pudieron estar dos meses más en la panza de su mamá y nacieron a las 32 semanas. Hoy, tras pasar por Neonatología y a poco más de un mes de su nacimiento, ya están en su casa con su familia.






