A través de las redes sociales, el Gobierno anunció 110 despedidos en el Hospital Posadas y descuentos para aquellos trabajadores que adhirieron a las medidas de fuerza en reclamo por el Hospital Garraham. «Los hospitales no son refugios políticos«, señalaron desde el Gobierno.
Desde el Ministerio de Salud aclararon que los 110 despedidos son “personas que directamente no iban a trabajar” y que «ante el incumplimiento de la Conciliación Obligatoria por parte de ATE«, se les descontarán los días a quienes pararon.
En el mismo comunicado de la cartera de salud, expresaron: “En el camino hacia una salud pública eficiente, transparente y al servicio de los argentinos, el Gobierno Nacional continúa con el reordenamiento profundo de los hospitales nacionales. Como parte de este proceso, se decidió despedir a 110 personas del Hospital Posadas que no cumplían con sus tareas“.
Y continuaron: “Luego de auditorías internas y controles de asistencia, se comprobó que estos contratados no cumplían con sus funciones o presentaban ausencias reiteradas injustificadas. Cada caso fue evaluado individualmente, y se siguieron todos los procedimientos legales y administrativos correspondientes”.
Cabe recordar que el 3 de junio, desde la Asamblea de Residentes del Hospital Posadas reclamaron una convocatoria a una mesa de diálogo y amenazaron con ir al paro en caso de no concretarse la cita.
Dos días más tarde, se comunicó a los residentes que tendrían un aumento, y se les advirtió que si toman medidas de fuerza podrían ser pasibles de sanciones. Tras el paro, desde el Gobierno solicitaron a la Secretaría de Trabajo que “levantara la audiencia” que estaba programada “debido al incumplimiento deliberado del sindicato ATE” ya que «eligió violar la ley y perjudicar a los pacientes».
Desde la Dirección del Posadas expresaron que utilizarían recursos propios para mejorar los ingresos que perciben y que la decisión fue posible «gracias a que la administración que se ha llevado adelante en los últimos meses se puso como objetivo restaurar el orden institucional y optimizar los recursos del hospital para mejorar las condiciones laborales de los profesionales”.
«Los hospitales no son refugios políticos ni oficinas de empleo: son espacios donde se salvan vidas. Vamos a seguir limpiando el sistema, sin miedo y sin pausas, para que la salud pública vuelva a estar al servicio de la gente y no de la casta política sindical”, finalizaron.





