Sierra Chica: El motín
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La historia de Sierra Chica: El motín más sangriento. Fue el 30 de Marzo de 1996 y alteró a todo el país. La vida transcurría normalmente en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica, ubicado en Olavarría, Provincia de Buenos Aires. Este penal, o mejor dicho esta fortaleza, fue construida en 1881 por orden del presidente Julio Argentino Roca ya que lo iban a utilizar como un fuerte militar para avanzar en la campaña del desierto.

La historia de Sierra Chica: El motín más sangriento. Pero el diseño de Julio Argentino Roca cambió a una cárcel hecha bajo el diseño panóptico de Jeremy Benthame por el cual un guardia puede observar a todos los presos sin que los presos puedan ver a un sólo guardia. Eso sirve para que los detenidos no sepan ni cuando ni por cuántos guardicárceles están siendo observados.

Sierra Chica: El motín
Un plano de la cárcel de Sierra Chica hecho bajo el modelo de Jeremy Benthame

Meses atrás en varias cárceles del país los presos pedían por mejoras. Las condiciones de la mayoría de las cárceles en la Argentina no se destacaban, ni se destacan actualmente por ser las más higiénicas y ejemplares.

Encima hay mucha superpoblación en los penales por lo que los traslados eran constantes. Diariamente había denuncias hacia los jefes y policías por abuso de autoridad y crueldad y se pedían cambios de condiciones en el régimen de visitas.

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Esas quejas y protestas cambiaron pocas cosas y, en parte, terminaron desencadenando un evento que iba a quedar en la historia carcelaria argentina.

Sierra Chica: El motín
Interior de uno de los pabellos de la cárcel de Sierra Chica

Se acercaba Semana Santa de 1996, cosa que significaba que las medidas de seguridad en el penal de Sierra Chica iban a estar mucho más relajadas porque los guardias tendrían franco para pasar el fin de semana santo y la Liturgia con su familia.

Eso hizo que 12 presos intentaran fugarse de la cárcel.

12 presos bastante peligrosos que tenían encima de ellos unas condenas bastante graves.

Estos presos eran Marcelo «Popó» Brandan Juárez, uno de los líderes del grupo de los 12. Para esa fecha ya tenía 28 años y llevaba más de una década preso. Había empezado a robar a los 12 y estuvo 2 años en un reformatorio. Antes del intento de fuga, ya había sido condenado a 16 años de prisión por reiterados robos.

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Marcelo «Popó» Brandan Juárez, comenzó su carrera delictiva a los 12 años

Los otros miembros del grupo eran Miguel «chiquito» Acevedo de 24 años, Jaime Peréz Sosa de 26 años que estaba preso desde los 19, Héctor Nanini, que tenía una condena de 9 años y medio. Marcelo Quiroga que había llegado 3 meses antes de que todo sucediera y tenía una condena a 21 años por robos y lesiones. Oscar Sánchez era otro de los miembros quién tenía cargos por un sin fin de delitos. Héctor Retamar tenía cadena perpetua por un homicidio durante un robo y Marcelo Pérez estaba preso por haber robado un banco. Jorge Pedraza era otro de los líderes, había llegado al penal tan sólo unos días antes del intento de fuga. Otro líder era Víctor Barrionuevo que fue detenido por primera vez a los 18 años. Completan este grupo de los 12 Carlos Mazzei que estaba detenido desde hace 6 meses antes del intento de fuga por un robo y por último Carlos Ibañez.

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Los 12 Apóstoles pasarán a la historia como los asesinos más temidos
Sierra Chica: El motín
Los 12 Apósteles ya detenidos

Sierra Chica: El motín más sangriento con empanadas de carne humana

Ese 30 de marzo, Marcelo «Popó» Brandan Juárez entró a la oficina del empleado administrativo del penal y le pidió permiso para usar el teléfono público, pero al segundo entró otro preso que le mostró un arma a los policías y les exigió que les entreguen las suyas.

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Sierra Chica, otro imagen de la condiciones en que vivían los detenidos

Otros cuatro presos se sumaron y tomaron de rehenes a siete personas. Intentaron trepar un muro para escapar de la cárcel mientras otros presos armaban una distracción en la cancha de fútbol del penal donde estaba el operativo de seguridad más fuerte, pero los sorprendió el guardia Walter Vivaz que los hizo retroceder con varios tiros, uno de los cuales le pegó en la pierna a uno de los presos.

Los presos retrocedieron y se resguardaron en un pabellón junto a los siete guardias que tenían de rehenes. El director del penal intentó negociar y los presos le dispararon, pero las balas le pasaron a centímetros del cuerpo y exactamente en ese momento se se inició el Motín de Sierra Chica, el más sangriento y extenso de la historia criminal argentina.

Además los presos iban a pasar a la historia como los «12 apóstoles«, por la cantidad que eran y por la fecha religiosa Semana Santa.

Para ese momento ya tenían como rehenes a los siete guardias, a un médico y a tres pastores evangelistas que habían ido de visita ese día.

Afuera del penal la gente ya se iba amontonando. Familiares, medios de comunicación, policías y la jueza María Mercedes Malere.

Pasadas 7 horas desde el inicio del motín, la jueza y su secretario ingresaron para hablar con los presos e intentar negociar, pero la terminaron amenazando con un arma en la cabeza y también los tomaron de rehenes.

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La Jueza María Mercedes Malere que se animó a entrar al penal junto a su secretario sin custodia

Siguieron pasando las horas y los presos decidieron liberar a dos guardias que estaban heridos, pero a cambio pidieron el ingreso de otros cuatro policías. Pero había otro detalle, lo que iba a ser que este motín sea tan sangriento.

Dentro del penal la situación estaba bastante complicada, había dos bandos entre los presos. El grupo encabezado por Brandan Juárez, el líder de este motín, y otro encabezado por Agapito Lencinas, también condenado a perpetua.

Leonardo Agapito Lencinas, terminaría de la peor manera
Leonardo Agapito Lencinas, terminaría de la peor manera

Sierra Chica: El motín más sangriento con empanadas de carne humana

Según la versión que dan los «12 Apóstoles», utilizaron el motín para matar a los presos de la banda contraria que eran llamados «Arruinaguachos», es decir, acusados de violar a otros presos o a los familiares de los mismos.

Además, la banda de Agapito, trabajaba para los policías. Les avisaban sobre posibles intentos de fuga y hasta portaban armas blancas sin problemas dentro de la cárcel. Eran básicamente los dueños del penal, pero eran muy odiados por los otros presos.

Con un clima tan tenso tanto dentro como fuera del penal, el caos no tardó en desatarse.

El 1° de abril a las 10 de la mañana uno de los miembros del grupo de Agapito fue rodeado por 4 presos. Le pegaron un balazo y lo remataron a puñaladas. En menos de media hora mataron a 6 presos más. Todas las represalias cayeron sobre Agapito Lencinas. Pegarle un tiro en la nuca a uno de sus seguidores fue contemplativo porque ya muerto lo apuñalaron varias veces, luego lo decapitaron y con su cabeza jugaron al fútbol.

Según relatos de los mismos presos la cabeza se movía lenta, como si fuese de plomo, incluso hasta armaron un arco y gritaban los goles. No contentos con eso arrastraron los siete cuerpos, el de Agapito Lencinas y los otros seis presos, hasta el pabellón de castigo donde los descuartizaron con un hacha, con ayuda de un preso a quien le decían King Kong que supo trabajar en un frigorífico en sus épocas de libertad.

Trasladaron los pedazos de cuerpos en ollas hasta la panadería del penal. Ahí los incineraron en el horno para eliminar las pruebas y después tomaron una decisión insólita: hicieron empanadas con la carne de la nalga de uno de los muertos. Acto seguido las pusieron en la heladera, al otro día se las sirvieron a los guardias y cuando las terminaron de comer les dijeron: «Tiene un gusto dulce, ¿viste? Te estás comiendo a un chorro, ahora vas a ser mejor persona».

Se cree que cuatro de los guardiacárceles fueron víctimas de este canibalismo involuntario. De los siete cadáveres sólo quedaron algunos pequeños huesos y dientes.

Sierra Chica: El motín más sangriento con empanadas de carne humana

José Cepeda Pérez era otro preso que se negó a descuartizar un cadáver. Lo terminaron destrozando a cuchillazos y su cuerpo corrió la misma suerte que el resto de los cadáveres: fue quemado en el horno. Según el relato de uno de los guardias que fue rehén ese día, Jorge Kroling vió como le cortaban la lengua a algunos presos y las colgaban como si fueses trofeos con alfileres.

Además, a otro cadáver le sacaron las tripas y en cada tetilla le pusieron un ojo.

Dentro del Penal de Sierra Chicha, había unos 1.500 presos amotinados mientras que fuera, familiares y amigos de los detenidos, no sabían nada de las muertes y mutilaciones. Solo escuchaban gritos y disparos. 

Mientras tanto en varias cárceles del país se veía un efecto contagio. Diferentes motines iban surgiendo pero ninguno tan violento como el de Sierra Chica. 

Las negociaciones continuaban, los 12 apóstoles querían arman y autos para escapar. Decían «queremos pirarnos o matamos a los rehenes» que eran miembros del Servicio Penitenciario Bonaerense, aunque hasta ese momento no habían matado a ninguno, sólo a sus enemigos dentro de la cárcel.

Sierra Chica: El motín
Parte de los 12 Apóstoles sobre un paredón interno del Penal Sierra Chica de Olavarría

El gobernador del momento era Eduardo Duhalde y pensó seriamente en tomar la cárcel por la fuerza, pero iba a ser demasiado arriesgado y peligroso, recordemos que una de las rehenes era la jueza.

Dentro de la cárcel entre tanta muerte los presos se divertían tomando pajarito, una bebida que se prepara con levadura fermentada, agua hervida y cáscara de frutas que al tomarla en grandes cantidades uno se emborracha bastante rápido.

Además habían saqueado la farmacia del penal, por lo tanto tenían una gran variedad de drogas legales a su disposición. Los presos se robaban entre ellos y hasta hay rumores de que incluso hubo algunas violaciones.

Cuando llegaba el anochecer el penal se ponía aún más peligroso. Desde afuera sólo se podían ver distintas fogatas en los techos y se escuchaban los gritos de los presos en dirección a los medios de comunicación emitiendo consignas o pedidos de ayuda.

Sierra Chica: El motín
Las fogatas proliferaban durante la noche

Quien también estaba dentro de la cárcel era Carlos Eduardo Robledo Puch, más conocido como el Ángel Negro o el Ángel de la Muerte. El máximo asesino serial de la historia criminal argentina. Un hombre que entre 1971 y 1972 mató a 11 personas, todos por la espalda y la mayoría dormídos.

El día del motín, Robledo Puch se refugió con una biblia en la capilla del penal junto a todos los presos del Pabellón 10, denominado «Pabellón de Diversidad de Género». También ingresaron a la capilla presos de otros pabellones que no querían tener nada que ver con el motín. Se encerraron los ocho días que duró el motín.

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Robledo Puch toda una vida en el Penal de Sierra Chica

Según dicen, en la capilla no había agua y se mantuvieron con vida tomando su propia orina y alimentándose de algún pedazo de pan que alguien les tiraba del otro lado del muro cuando no había presos peligrosos cerca.

El Jueves Santo 4 de abril, los presos entregaron un petitorio. El gobierno se comprometió a acelerar las causas judiciales y aplicar la ley conocida como 2×1 que permitía contar doble los días en prisión después de 2 años sin sentencia.

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Ocho días después los medios anuncian como los presos doblegaron al Gobernador Eduardo Duhalde que aceptó las propuestas de los amotinadados, pereo los 12 Apóstoles pagarán las consecuencias

Además, las autoridades les prometieron a los «12 Apóstoles» que los iban a trasladar a un penal federal ya que tenían miedo a venganzas de los policías.

Los presos informaron que iban a entregar el penal pero recién el día domingo. Eligieron ese día porque los presos querían que ese sangriento motín sea el más extenso de la historia argentina, pero había otra razón para extender la entrega de la cárcel: estaban intentando cavar un túnel para escapar.

Según Pedraza, uno de los líderes, habían logrado cavar unos 21 metros del túnel, pero todavía faltaban unos 15 metros y ya tanto los rehenes como los presos estaban agotados mental y físicamente.

Finalmente llegó el Domingo de Pascua. Los policías esperaban a que los rehenes sean liberados, pero Brandan Juárez sorprendió con un último pedido «yo no entrego el penal si no me traen a mi vieja» gritó mientras mostraba un arma.

Ese pedido volvió a frenar absolutamente todo ya que la madre de Popó no podía llegar hasta antes de las 20 horas. El operativo corría riesgo y tenía que suspenderse hasta el otro día. Hasta que un preso que ya llevaba muchos años en la cárcel y que no tenía tener nada que ver con el motín, le dijo a un policía que consiga pastillas.

El otro apodo de Juárez, aparte de Popó era Falopa, por obvias razones. Le ofrecieron los calmantes diciéndole que era para que esté más tranquilo hasta que llegue su madre y los tomó sin dudarlo. El resultado, lo sacaron de la cárcel encorvado, casi sin poder caminar, completamente drogado, poniendo así después de 8 días, 8 muertos, muchos heridos y empanadas de carne humana, fin al motín.

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Así salió de la cárcel de Sierra Chica Marcelo Popó Brandan Juárez

«Tengo el honor y la alegría que en este domingo de pascua anunciarles que se ha firmado un acuerdo, que vuelve el penal unidad 2 de Sierra Chica, a la normalidad. Estoy aquí por el pedido de los internos, para garantizarles los traslados pedidos, la integridad física de todos los comprometidos y la ausencia de todo tipo de represalias como consecuencias de estos acontecimientos», decía un sacerdote.

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Sierra Chica por dentro al finalizar el motín

4 años después, el 14 de abril del 2000 comenzó el juicio. Fue hecho dentro de una cárcel por la peligrosidad de los acusados. Fue televisado y los apóstoles estuvieron dentro de una celda a 200 metros de los jueces, custodiados por unos 120 policías y varios perros. 

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Uno por uno los 12 Apóstoles que conmocionaron el país durante ocho días

Brandan Juárez, Miguel Ruiz, Víctor Esquivel, Jorge Pedraza, Miguel Acevedo y Juan Murgia Canteros fueron condenados a cadena perpetua.

Durante el juicio, Claudio Salinas relató: «Ellos agarraban y los descuartizaban. En la olla se veían pedazos, se veía un brazo, estaban todos descuartizados para que entren en una olla».

Otros 12 presos recibieron penas más bajas y 6 terminaron absueltos. Hoy en día Jorge Pedraza tiene unas 5 reclusiones perpetuas. Estaba alojado en Rawson, Chubut, pero fue trasladado a Ezeiza.

Juan José Murgia Cantero ya salió del penal y hoy en día es remisero en La Plata. Aseguró estar curado de sus delitos.

Brandan Juárez, que también tenía cadena perpetua, pero quedó en libertad después de 14 años preso, volvió a ser detenido 3 meses después por asaltar y secuestrar al dueño de una fábrica de pañales. Hoy en día sigue preso.

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Marcelo «Popó» Brandan Juárez dijo que nunca se sabrá que sucedió aquella semana en Sierra Chica

Gorosito Ibáñez se fugó de una cárcel de Mendoza, pero fue detenido nuevamente en el 2013 por una causa de drogas. Se lo conoce como el panadero por el temita de las empanadas.

Ariel Acuña Mancilla fue condenado a 15 años de prisión. También confesó ser uno de los que cocinó las empanadas de carne humana. Recuperó la libertad en mayo del 2015, pero la policía lo encontró armado con un cuchillo y cortándose a él mismo y amenazando con heridas a su familia y vecinos. Cuando la policía intentó calmarlo, Acuña los atacó y fue herido de un balazo. Está libre y fue el que más se paseó por canales de televisión. Ahora es una estrella en Youtube.

Gustavo Javier Arín fue apodado como el pelado Maradona, por haber jugado al fútbol con la cabeza del Gapo Lencinas, fue detenido nuevamente acusado de liderar una banda de piratas del asfalto.

Ariel Acuña
Ariel Acuña

Miguel Chiquito Acevedo Barrionuevo también había sido condenado a perpetua, pero falleció en abril del 2007 tras agonizar 8 días después de haber sido herido con facas en una pelea entre internos.

Rubén Daría Canto Ramirez también fue condenado por el motín, pero murió de cinco tiros en 2013. Se lo conocía como el apóstol arrepentido y se cree que lo asaltaron. Era cartonero y había intentado cambiar su vida.

El motín de Sierra Chica inspiró películas y series.

En 2014 se estrenó la película motín de Sierra Chica de Jaime Lozano e incluso hay muchas referencias de este motín en el Marginal 2. Lo más triste de todo es que después de todo este episodio algunas cosas cambiaron, sí pero otras siguen exactamente igual.

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