Mundial de Fútbol 1978: César Menotti sobre Daniel Pasarella

Mundial de Fútbol 1978: César Menotti sobre Daniel Passarella. El entrenador de la Selección Argentina de Fútbol que salió campeón en 1978 lo calificó como «el defensor más extraordinario que vio en su vida, superando a cualquier competidor».

Mundial de Fútbol 1978: César Menotti sobre Daniel Passarella. «Fue superior y más completo que Beckenbauer», escribió César Luis Menotti en la web de Diario Popular.

Franz Beckenbauer nació en Múnich, Alemania, el 11 de septiembre de 1945. Fue futbolista, técnico y actualmente es Presidente Honorario del Bayern Múnich. Fue apodado El Káiser y es reconocido como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos y el más grande como marcador central y en la historia de su país.

Pero Menotti salió a contradecir está idea que se tiene de Franz Beckenbauer.

Alemania Franz Beckenbauer
Franz Beckenbauer, El Kaiser Alemán del Fútbol, quién surgió del Bayern Múnich.

El 29 de junio de 2020, durante un diálogo sobre los efectos y consecuencias del Mundial 1978 y la Dictadura Cívico-Militar, César Luis Menotti dijo:

«Federico Sacchi, con el que jugué en Racing y Boca, fue un defensor excelente. Para mí, mejor que Roberto Perfumo. Junto con Daniel Passarella, fueron los dos mejores marcadores centrales que ví. Claro que Daniel fue un jugador completo y extraordinario al que yo pongo por arriba de Beckenbauer», fue la frase completa.

Al re preguntarle, sobre sus palabras, César Luis Menotti insistió: «Lo que sí sé es que Daniel Passarella fue superior a ese gran jugador que fue Franz Beckenbauer. Y fue superior en las dos áreas. En la que defendía y en la que atacaba. Ojo, no desconozco en absoluto lo que fue y significó Franz Beckenbauer primero jugando como volante y después como hombre libre manejando la línea de fondo de la selección alemana. Yo disfruté de su calidad, de su jerarquía. Pero no tengo dudas que Daniel Passarella fue el mejor defensor que vi en mi vida. Y por otra parte fue más completo que Franz Beckenbauer».

Mundial de Fútbol 1978: César Menotti sobre Daniel Passarella

– ¿Solo por su influencia en las dos áreas?

– Por todo. Beckenbauer no tenía el gol que siempre tuvo Daniel. Beckenbauer no hizo la cantidad goles que convirtió Passarella. Golazos extraordinarios en todos los lugares donde jugó. En la Argentina, en la Selección, en Italia. Un verdadero fenómeno. Con una pegada que hasta se la envidiaban los mejores jugadores del mundo. Le pegaba con un fierro, pero si tenía que colocarla suave al palo más lejano del arquero, también lo hacía. Y ni hablar del cabezazo. Era terrible cuando iba arriba. No perdía nunca. Ni defendiendo ni atacando. Creo que en este punto, el del cabezazo, puede estar mano a mano con el Negro Pelé. Y mirá que Pelé no paraba de subir y subir para encontrarse con la pelota, como lo hizo por ejemplo en aquel golazo ante Italia en México 70.

Daniel Passarella Mundial 1978
Una figurita de las tantas que salieron antes del Mundial de Fútbol de 1978 con el rostro de Daniel Passarella.

– ¿Y defendiendo los espacios?

– Passarella quizás no era tan fino ni elegante, pero en el uno contra uno fue incomparable. Hasta despertaba temor por la presencia que tenía. Y por todo lo que ponía adentro de la cancha. Porque siempre me quedó la impresión que nunca se guardó nada. Ni en los entrenamientos, que incluso había varios compañeros que preferían no tenerlo enfrente porque le temían, ni en los amistosos. Dejaba todo. Pero todo. Y sin levantar la voz, a pesar de su liderazgo.

El Gauchito del Mundial de Fútbol en Argentina que se jugó en 1978. El Gauchito representó al campo y la pelota de fútbol, denominada Tango, a la ciudad.

La entrevista la realizó Eduardo Verona para Diario Popular, y uno de sus párrafos el técnico agregó: «Un capitán que no levanta la voz parece extraño. Él era así. No necesitaba gritar ni pelearse con los rivales para imponer ciertas condiciones. Nada de eso. No sobreactuaba su liderazgo. Jugaba como si cada partido fuera la final del mundo. Pero casi en silencio, salvo en situaciones muy marcadas. Porque tenía el partido en la cabeza con un nivel de responsabilidad y compromiso muy difícil de igualar».

Mundial Argentina 1978
La Tapa del Diario Clarín del día siguiente, luego de que Argentina le ganara en el Monumental a Holanda el Campeonato del Mundo 1978.

¿Fue algo así como tu lugarteniente en la Selección? – le preguntó Verona a Menotti.

– Sí, sin dudas. (…) Y voy a contar una anécdota que está orientada en esa dirección. Cuando en el ’79 jugamos en Berna frente a Holanda aquel partido durísimo que terminó 0-0 y que lo ganamos en la definición por penales, estábamos regresando en el micro para el hotel y le digo al Profe Pizzarotti que le comunique a Daniel Passarella que era el capitán, que el plantel iba a tener unas horas libres por la noche para distenderse. Al instante me llama Daniel y me dice: ‘César, creo que sería mejor que no salgamos, que nos quedemos en el hotel, porque en unos días está por delante el partido frente a Italia (terminó 2-2) en Roma, tenemos que viajar, descansar y prepararnos bien’. Y eso hicimos. Daniel también estaba muy atento a esas circunstancias. Por eso yo lo bauticé el ‘Gran Capitán’. Por estar totalmente comprometido con todos los hechos que pudiera generar la Selección. Incluso antes de que arranquen los partidos. Como, por ejemplo, ocurrió en la final contra Holanda.

– ¿…con el yeso de René Van der Kerkhof?

Acá, cabe una explicación. El talentoso 10 de Holanda, René Van der Kerkhof, jugó todo el Mundial 1978 con su mano derecha enyesada y fue está la polémica en la final, cuando se enfrentó con Argentina. Daniel Pasarella se opuso tantas veces en tan pocos segundos a que jugara con el yeso René Van der Kerkhof, que Holanda incluso amenazó con retirarse.

«¡No -el gritaba Daniel Passarella al árbitro italiano Sergio Gonella y también decía no con la cabeza-, con ese yeso no puede jugar! Si alguno de mis jugadores recibe un golpe lo responsabilizo a usted».

– Si como producto de la lesión que sufrió frente a Francia, nosotros no pudimos contar ante Italia con (Leopoldo Jacinto) Luque, porque podía que jugar René Van der Kerkhof con el brazo recogido por un vendaje muy sólido que iba a ser revisado por el árbitro. Cuando el holandés sale a la cancha a jugar la final con una especie de yeso o algo parecido en la muñeca y el antebrazo, le aviso a Daniel (Passarella) que ya se había dado cuenta y él interviene directamente pidiéndole al árbitro que así no podía empezar el partido porque era peligroso. Y no empezó. Entre idas y vueltas, la demora no sé si no alcanzó los quince minutos. ¿Qué quiero decir con esto? Que Passarella estaba en todas. Que no se le escapaba ninguna. Porque también sabía manejarse con los árbitros, con los climas de los partidos, con los escenarios, con los contextos. Y por si fuera poco, todo lo que jugaba. Y lo que influía en los nuestros y en los adversarios.

Mundial Argentina 1978
La famosa pelota Tango con la que se jugó el Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina.

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