Banco de Hurlingham: Lo que nunca te contaron

Banco Hurlingham: Su fundación

Banco de Hurlingham: Lo que nunca te contaron. La ciudad, ahora municipio, siempre tuvo intenciones de autonomía por falta de servicios. Entre ellos, entidades financieras. Cuando un habitante de Hurlingham tenía que realizar un trámite bancario, debía “viajar” hasta Morón en épocas en que no estaba asfaltada la Avenida Vergara.

Banco de Hurlingham: Lo que nunca te contaron. Hay un historia naif y dulce. Pero esa historia trata sobre la posibilidad de un país autónomo y soberano que arrasó la violencia de la última dictadura. Y este es el secreto que guarda la historia del Banco de Hurlingham. Una transición terrible de la economía nacional al paso del capital internacional.

(por Andrés Llinares).- El gran secreto es la historia del Banco de Hurlingham y como se bifurca, se esconde su quiebra y destrucción a favor del capital extranjero.

El gran secreto es que hay una narración oral en Hurlingham que cuenta la creación del banco y su expansión como parte de la fuerza del comercio local. Una historia costumbrista y melancólica de lo que fuimos y ya no seremos jamás.

Pero los documentos arrojan pruebas sobre cómo la última Dictadura Militar, la que encabezó Jorge Rafael Videla, destruyó la economía nacional a favor del capital transnacional.

La historia del Banco de Hurlingham no tiene que ver con la mala suerte sino con un plan de re economizar el país a favor de las empresas extranjeras.

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

La historia comienza en 1936 cuando se realiza el primer intento de abrir una sucursal del Banco Provincia de Buenos Aires o Banco Nación en Hurlingham y fracasa.

No es posible y el estado de las cosas recién cambia en 1956 cuando la Sociedad de Comerciantes e Industriales de Hurlingham vuelve sobre el proyecto y logra fundar un banco.

Será el Banco Hurlingham y su primera sede, abrirá en 1959 en Sargento Gómez 1582, esquina Güemes, frente a la Escuela Nº 10.

La apertura de la pequeña sucursal fue el 14 de abril de 1959.

Inauguración Banco de Hurlingham

Y así se la vio al día siguiente en funciones.

Banco Hurlingham: Su fundación

Sobre la calle Sargento Gómez 1582 comenzó todo. Se inició la primera experiencia financiera de la burguesía local que se tomaba el trabajo muy en serio y con gran responsabilidad para que el Banco de Hurlingham creciera.

Tiempos en que la firma hasta llegó a tener su propio camión de caudales (Foto: El Progreso) en base a esa política de crecimiento.

Banco de Hurlingham Camión de Caudales

El primer directorio tuvo esa responsabilidad y estuvo integrado por (de izq. a der.) José Echenique, Lionelo Elisei, Francisco García Ordás, Carlos Delfino, Hugo Navarro, Juan Fontana, Blas Peneta, Carlos Corallo, Lázaro Carretto, Alfredo López, Antonio Grillo, Tito Gismondi y Eric Paterson.

(Foto: Guía de Hurlingham Año 1962-1963)

Banco Hurlingham: Su fundación

El Banco Hurlingham abrió a partir de la venta de acciones que compraron empresarios, comerciantes y vecinos de la ciudad. Y así se llegó a reunir el capital que exigía el Banco Central de la República Argentina

La inauguración fue sorprendente, el crecimiento rápido, la apertura de sucursales un éxito.

Un años después, abrió una sucursal en Bella Vista y otra en José C. Paz.

Banco Hurlingham: Su fundación

Y el horario de atención al público era de 12.00 a 15.00. La gente pagaba servicios, tasas, impuestos, recibía los saldos, cobraba cheques. Todo de manera manual.

Incluso, en la sumatoria de armar productos de capital nacional, en 1971 el Banco Hurlingham lanzó la primera tarjeta de crédito del país llamada Argencard y reabrió una sucursal aún más grande, moderna y bien identificada.

Esa noche, la de la inauguración de la nueva sede, fue central para la ciudad. El inmueble era impresionante y narraba la potencia de Hurlingham. Abrió sobre la calle Eduardo VII, luego re bautizada Jauretche y Jorge Newbery, donde actualmente el Banco Galicia de capitales españoles o sea, extranjeros.

(Foto: Carlos Bissone)

Banco Hurlingham: Su fundación

La tarjeta Argencard había sido creada ese mismo año por un un financista de Villa Ballester y de inmediato el Banco de Hurlingham comenzó a sumar comercios y clientes.

Era los buenos tiempos. Los tiempos de un país sencillo pero grande. Los empleados se sentían parte de su ciudad, el país y el mundo. Y no al revés.

En esta foto, también de Carlos Bissone, se pude ver al personal durante la despedida de soltero de Daniel Decuzzi, felices, tranquilos.

Banco Hurlingham: Su fundación

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

Vamos de 1959 a 1971 y todo es crecimiento, alegría, territorio, ciudad, barrio, comercio local, consumo, marcas argentinas y capital nacional.

Pero es justo la década en que el capital internacional se expande y comienzan las primeras operaciones financieras a gran escala.

Esto, sumado a las decisiones pensadas y conscientes de la última dictadura cívico militar, finalmente terminaron quebrando el Banco de Hurlingham y no la mala suerte, el destino inexorable de Argentina o la conducción de un grupo de directivos incapacitados.

Cuando comienzan los problemas de liquidez del Banco de Hurlingham, un joven empresario de La Plata llamado David Graiver, desea expandir las actividades de la gigantesca Inmobiliaria Juan Graiver y el Banco Comercial, en manos de su padre.

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

El Banco Comercial de La Plata tiene dos sedes en 1971. Una en Capital Federal y otra en capital de la Provincia de Buenos Aires.

Y en 1971, el Banco de Hurlingham busca aportes de capital.

Comienzan la conservaciones, se inician los aportes de capital

Pero el costo fue alto. En un abrir y cerrar de ojos, la Casa Central del Banco de Hurlingham se muda a Capital Federal.

¿Qué hizo David Graiver, a quién la historia llamará el Banquero de Los Montoneros? Juntó las áreas administrativas del Banco de Hurlingham y el Banco Comercial en la misma sede.

Comparten edificio y conformaban un mismo grupo financiero con dos nombres. Esto potenció a David Graiver de manera exponencial.

También, David Graiver fusiona varias pequeñas entidades con el nombre de Banco de Hurlingham. Lo hace crecer y con su crecimiento también aumenta la potencia del “Grupo Graiver”.

Y crece a tal punto que para 1974 el Grupo Graiver ya tiene bancos en el extranjero. Dos en Nueva York, el ABT y el CNB (American Bank and Trust y Century National Bank). Uno en Europa: Banco BAS en Bruselas (Banque pour l’Amérique du Sud). Y el Swiss-Israel Bank en Tel Aviv.

Más decenas de compañías en el mundo.

Tenía un capital de 200 millones de dólares que en 1974 representaban tres veces el Presupuesto Nacional del Ministerio de Defensa de la República Argentina.

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

Pero en junio de 1975, la economía argentina colapsa en lo que hoy se conoce como el “rodrigazo” en memoria del Ministro de Economía Celestino Rodrigo.

En un abrir de ojos se dispara el dólar y la inflación y el país entra en una caída de producción insostenible.

David Graiver actúa rápido y tiene muchos contactos en el peronismo y todas sus organizaciones.

Días después, recibe 14 millones de dólares de los 60 que Montoneros había cobrado por el secuestro y liberación de los hermanos Jorge y Juan Born.

Y en noviembre de ese mismo años de 1975, recibe 4 millones de dólares que Mercedes Benz pagó por la liberación de Heinrich Franz Metz.

Graiver con ese aporte de capital y dinero del exterior, salva todas sus empresas argentinas y finalmente se queda con todo el paquete accionario del Banco de Hurlingham.

Evita su quiebra pero el costo para la ciudad será grande. El Banco de Hurlingham se desterritorializa. Ya no es producto de la comunidad de comerciantes e industriales de la zona.

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

Acto seguido, un golpe de estado encabezado por Jorge Rafael Videla, tomo el poder y desplaza a María Estela Martínez de Perón de la Presidencia de la Nación.

Fue el 24 de marzo de 1976 el Golpe de Estado. Y el 6 de agosto de de ese años, David Graiver muere al caerse el avión en que viajaba y el grupo económico se desmorona.

Todo sucede a la velocidad del rayo. En cinco meses, el Grupo Graiver, que había comenzado su expansión en 1971, cinco años después comienza su caída.

Los herederos de Graiver ponen a la venta empresas y entidades financieras y aparece una oportunidad para el Banco de Hurlingham: la compra por parte del Grupo Chavanne.

Juan Claudio Chavanne adquiere el Banco de Hurlingham, asume como presidente del Directorio y muda las oficinas centrales a la Avenida Corrientes 2037, de Capital Federal.

La transferencia se da entre fines de 1976 y principios de 1977 con la aprobación del Banco Central de la República Argentina.

Pero dos años después, el 31 de agosto de 1978, el Presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Juan Alberto Etchebarne, un hombre del Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, querella al Banco de Hurlingham ante el juez Rafael Sarmiento.

Comisión Nacional de Valores contra el Grupo Chevenne

¿Cuál es la denuncia? En la época de la Plata Dulce, de la entrada y salida de capitales financieros, de la importación indiscriminada y la argentina de las PyMES fundida, la denuncia es por “subversión económica y estafas reiteradas”.

Así se dispara la caída definitiva del Banco de Hurlingham. Por un caso de persecución política contra el Grupo Chavanne de origen nacional.

Tal es la magnitud del ataque de la Dictadura Cívico Militar al Grupo Chavanne, propietario del Banco de Hurlingham, que una semana después de la denuncia de Etchebarne, Grupos de Tareas paramilitares comienzan a secuestrar a los directivos.

Todos los detenidos van a parar al Regimiento de Granaderos y de ahí al centro Clandestino que existía dentro de Campo de Mayo.

El operativo lo ordena el coronel Roberto Roualdes y lo ejecuta ¿quién?: Raúl Guglielminetti, especializado en secuestros de gente con dinero.

¿Qué ocurrió para que la transferencia del Banco de Hurlingham aprobada por el Banco Central de la dictadura, dos años después cayera?

Pasó que entre muchas cosas que no se cuentan, la Dictadura Cívico Militar iniciada en 1976, el Gobierno de Facto que encabezó Jorge Rafael Videla, fue uno de los más corruptos de la historia.

Los militares querían plata, plata y plata para incrementar su patrimonio personal. No era dinero para construir hospitales, escuelas públicas y salvar a la patria. Eran dinero para comprar casas en Punta del Este, viajar al exterior y adquirir autos importados.

Y para destrozar el Banco de Hurlingham, tenían la excusa perfecta. El dueño había sido David Graiver, el Banquero de los Montoneros.

Algo infundado en 1978 cuando el banco ya estaba en manos del Grupo Chevenne, pero efectivo en la opinión pública.

Por lo tanto, los Directivos del Banco de Hurlingham de 1978, son secuestrados solo por haberle comprado el banco a David Graiver.

El 14 de septiembre de 1978 secuestran a Juan Claudio Chavanne en Capital Federal (Causa Nº 13/84 – Caso 543).

Y el 17 de octubre le siguen su esposa, Sara Duggan (embarazada y a quién en Campo de Mayo intentaron violar); Juan Marcelo Chavanne (hermano de Juan Claudio), Jorge Tejerina, Jaime Fernández Madero, Isidoro Carabaza, Raúl y Eduardo Aguirre Saravia (que no estaban vinculados con el banco), Aurelio Cib y Enrique García Mansilla.

El objetivo principal del secuestro masivo del Directorio fue presionar a Juan Claudio Chavanne para que entregue el “dinero de Montoneros que tenía escondido en cuentas irregulares”.

Pero el Presidente del Directorio del Banco de Hurlingham no tenía idea de los fondos que David Graiver había obtenido de Montoneros. Y no mentía.

Los secuestros, fueron tan brutales e injustos (como cualquier secuestro), que no encontraron ni un papel ni un motivo entre las víctimas para acusarlos de esconder, ocultar y blanquear dinero de la familia Graiver o el grupo político armado Montoneros.

Así que entre diciembre de 1978 y enero de 1979, todos los secuestrados son liberados, excepto Juan Claudio Chavanne.

Lo pasan a la Justicia Ordinaria y lo ponen a Disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Y acto seguido, en 1979, la dictadura cívico militar liquida y cierra el Banco de Hurlingham y se esfuma el sueño de la entidad propia a favor del capital extranjero.

Juan Claudio Chavanne recupera su libertad dos años después, el 3 de septiembre de 1981.

Con la apertura democrática se inician varios juicios. La familia Chevenne por ser víctima del Terrorismo de Estado.

Los empleados avanzan, aunque poco, por obtener la indemnización producto de la quiebra.

Pero hasta 2004, no tiene respuesta tal como lo señala el diario El Progreso de Hurlingham en su Edición Nº 1579.

Diario El Progreso

Banco Hurlingham: Su fundación y el gran secreto

El 8 de septiembre de 2010, este medio constató personalmente, que 150 empleados del Banco de Hurlingham todavía intentaban cobrar su indemnización, a 29 años de la liquidación repentina de la entidad por parte de la Dictadura.

La causa se inicio en el Juzgado Comercial Nº 24 de Capital Federal en 1982.

Y en 1998 pasó al Juzgado Civil y Comercial Nº 9 de Morón a cargo de la doctora María Victoria Aloe.

Juzgado Civil y Comercial Nº 9

Para entonces, Anticipos escribió: “Veintiocho años de litigio y aún los empleados no pudieron cobrar. El expediente tiene 127 cuerpos, acumula 118 mil páginas y se encuentra activo. La última resolución de la Jueza Aloe tiene fecha 1º de septiembre de 2010 y esta relacionada con el pago de honorarios a cuatro peritos vinculados al caso”.

En 2019, la mayoría de los empleados fallecieron, y los hijos esperan cobrar sucesión de por medio, la indemnización.

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Anticipos Diario

2 COMENTARIOS

  1. Impresionante historia!!! Gracias x sacarla a la luz! “Recordar para no repetir” decía Sigmund Froid… que así sea

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