Elecciones 2019: El escenario político en Morón

Mauricio Macri María Eugenia Vidal Ramiro Tagliaferro Morón

Elecciones 2019: El escenario político en Morón. Se mueve paralelamente a las fuerzas nacionales y bonaerenses. Sin embargo, cada distrito tiene sus particularidades. Por ejemplo, Morón piensa que es la Perla de Oeste y Castelar la Córdoba Chica. El desafío es representar ese mundo simbólico.

(por Andrés Llinares).- En Morón, la reconfiguración política que se inicio en 2013, nos lleva a pensarlo todo en cinco espacios políticos en el territorio compitiendo por la intendencia en 2019. Veamos:

A) Cambiemos con Ramiro Tagliaferro a la cabeza por que va a la reelección.

B) El Frente Renovador con Martín Marinucci encabezando la lista y un armado de identidad peronista.

C) Unidad Ciudadana con el ex intendente Lucas Ghi al frente.

D) Progresistas de Sandra Yametti con, probablemente, un independiente como candidato a jefe comunal (en 2015 encabezó la lista el socialista Mario Mazzitelli).

E) El Frente de Izquierda y los Trabajadores con alguno de los referentes del distrito como Jimena Lettieri (PO) o Jorgelina Esteche (PST).

Son cinco fuerzas nuevamente, tal como ocurrió en las tres últimas elecciones aunque con vaciones. Y acá también esta la conformación de la grieta que es todo un análisis aparte.

Para la elección 2021, ante la economía inviable de hoy y la falta de expectativas, la pregunta es: ¿el desplazamiento de votos va a ser significativo? Incluso, ¿el oficialismo va a perder electores porque no logró mostrarse como salida al cristinismo? y por último, ¿quién se favorece?

Excepto Progresistas y el Frente Renovador, el resto de las fuerzas políticas, Cambiemos, Unidad Ciudadana y el FIT, tienen un voto duro, votos propios.

Pero a su vez, para ganar u obtener buenos resultados, los tres espacios políticos están obligados a buscar el voto flexible o independiente. O sea, con los propios no ganan, no les alcanza. Necesitan un plus. Y pese a esta razonamiento que atraviesa cualquier campaña, los tres espacios activan políticas para conservar sus propios votos.

Al FIT le cuesta horrores llegar a ese voto que generalmente nada en las piscinas de los sectores medios y en las áreas periféricas de los centros urbanos de mayor poder adquisitivo. El techo del FIT es bajo y bajo lo quiere. En Morón nunca superó el 7,05% de los votos (2013), cifra que no alcanza para meter un concejal. Y si bien el FIT tracciona en todos los territorios del conurbano, tributa a la boleta nacional. En ocasiones, la provincial.

Distinta es la situación de las otras dos fuerzas políticas.

A ver:

Unidad Ciudadana volvió al caudal de 1995 que repitió en 2015 y 2017. Hizo un pliegue. Pero hay un dato. Existe un área de representación.

¿Qué dice la historia como experiencia? Que en 1995, con el nombre de Fre.Pa.So., el espacio obtuvo el 32% de los votos con Juan José Pisano como candidato a intendente.

La pelea en ese momento era con el peronismo en su versión menemista local que se llamó rousselotismo. Pero le gana al peronismo de Morón cuatro años después como Alianza. O sea, el Fre.Pa.So. más la U.C.R. que hasta ese entonces no había tenido las fuertes escisiones que originaron Elisa Carrió y Margarita Stolbizer para citar solo dos casos.

La línea de tiempo que va de 1995 a 2017 es la construcción y de construcción de una Matrioshka. En 22 años, el sabbatellismo se forma y re configura desde el Frepaso a Unidad Ciudadana. Es el armado con la UCR, luego con los independientes y por último con la versión peronista del cristinismo.

Y este fue el problema justamente. Cuando el sabbatellismo ingresa al cristinismo en 2008 y se provincializa, la disputa en Morón por ocupar el centro de la escena popular lo alejó del votante no tradionacial, el votante flexible, ese votante agotado de los partidos y que elige candidatos.

Los no peronistas comenzaron a buscar otros espacios y los peronistas y cristinistas a pelear por una orilla del mismo río.

Esto significa, contrariamente a lo que puede suponerse, una sola cosa. Que el armado de Unidad Ciudadana con cualquier versión del peronismo es un bucle. Es ir por lo que ya se tiene. Ahora vamos a ver por qué.

La crisis de representación argentina produce el enlace con el sujeto político y no con el partido. El partido político ya dejó de ser transformación. Hoy el candidato garantiza el proyecto. No el conductor. Acá esta el límite que encontró el cristinismo.

Para romper esos límites, en Morón, Unidad Ciudadana, hegemonizada por Nuevo Encuentro, supone que puede perforar el techo electoral que volvieron encontrar en 2015 y 2017 con el ex intendente Lucas Ghi encabezando la lista.

Con Ghi, suponen que pueden rescatar votos en circuitos como Castelar Norte, Haedo y Villa Sarmiento donde Cambiemos obtuvo fuerte respaldo en las dos últimas elecciones. En los tres circuitos, el oficialismo superó el 50% de los votos.

La estrategia tiene un fallo de contemporaneidad. Morón, al igual que Vicente López, San Isidro y Tigre, son altamente aspiracionales. Todo Morón quiere vivir en Castelar. Castelar quiere vivir en San Isidro. Y San Isidro quiere formar parte de Miami lo que es imposible así que se la pasan viajando.

La imposibilidad fáctica, práctica, material que atraviesa el distrito, se instala en el deseo.

Trazar una estrategia en un distrito que desde punto de vista material y simbólico no se considera ni pobre, ni marginal, ni arrabalero, ni conurbano, sino único e irrepetible, idea que plantó el médico en tierra fértil José María Casullo en el siglo pasado, incluye a sectores medios y reacios al peronismo.

Acá la paradoja. El sabbatellismo primero enfrentó al peronismo, luego tensionó y por último sumó un sector.

Ahora bien, para ampliar su base electoral y llegar a los sectores no peronistas, Nuevo Encuentro lleva a Lucas Ghi encabezando la boleta local (aunque no es la única lectura). La idea es recuperar el vínculo con los sectores hostiles al partidismo, al peronismo y al cristinismo. O sea, representar a los que te rechazan.

Suturar la ruptura electoral no es fácil. Se produjo en 2013, 2015 y 2017 cuando votos históricos del sabbatellismo pasaran al Frente Renovador y, finalmente, a Cambiemos.

Obviamente Cambiemos quiere conservar esos votos aunque fue primero por los electores duro, lo que demostró cuando de buenas a primeras sacó el busto de Néstor Kirchner de la Plaza General San Martín para enredarse solo y sin que nadie lo pidiera excepto la militancia twittera.

Ahora las cosas tampoco son fáciles para el oficialismo en todos los escenarios. Cambiemos Morón tiene que hacer campaña con la mochila del Gobierno Nacional en la espalda, aunque con la gestión local a favor. Tiene contrapeso. Salir a la calle con una boleta que diga Mauricio Macri Presidente hoy le va a costar a cualquiera.

De ahí que el jefe político del espacio, Tagliaferro, haya decidido, para dar un sólo ejemplo, iniciar una obra cloacal gigantesca en Morón Sur, el circuito electoral donde menos votos sacó en 2017 (40%).

¿Cuál es la estrategia? Tagliaferro invirtió el esquema tradicional. Teniendo el voto duro a favor, o sea, los que jamás votarían el peronismo aunque los candidatos de ese espacio hablen cinco idiomas, sean blancos, se tiñan de rubio, coman sushi y estén bautizados por todos los cultos religiosos, Tagliaferro quiere sumar el voto periférico sin hacer recitales sino obras. De ahí las cloacas en Morón Sur.

La demanda de los sectores medios que escaparon del sabbatellismo, atravesaron el Frente Renovador y desembocaron en Cambiemos es distinta.

Hoy hay tres problemas de agenda que atraviesan los últimos diez años: Inseguridad, inflación (ojo, la inflación que la baje el Estado para poder comprar pero que cada uno la pueda subir a la hora de vender) y dólar.

De las tres cosas, ni ningún intendente puede incidir salvo en una: la inseguridad, segmento al que el jefe comunal local de Morón apostó fuerte.

O sea: Tagliaferro ni sintetiza ni totaliza la demanda. La segmenta. A la pregunta ¿qué quiere Castelar?, le pone un destacamento en la Plaza de los Españoles o la Plaza del Vagón. Y a la pregunta ¿qué quiere Morón Sur?, tira un plan cloacal para 75 mil vecinos. 

Contra esto, Unidad Ciudadana aplica una estrategia totalizante y fuerte. Amplificar cada error como terminal de la gestión local, provincial y nacional como fueran una y la misma cosa. Si comete una falla el Presidente Mauricio Macri (y comete cataratas de fallas), es por responsabilidad de todo el espacio, o sea, incluyen a Tagliaferro y a la Gobernadora María Eugenia Vidal. Y viceversa, obvio.

Y por otro lado, proponen un candidato que contiene el voto interno y a su vez puede penetrar en sectores medios progresistas: Lucas Ghi.

¿Cuánto sumaron las dos fuerzas en la última elección en Morón? El 78,43% de los votos se los llevaron entre Cambiemos y Unidad Ciudadana.

Esto significa que dejaron “libres” el 21,57%. Un promedio de 8 puntos para las otras tres fuerzas que fueron el FIT, el PJ y el Frente Renovador.

En el mismo escenario, la única fuerza que tiene chances de crecer es el Frente Renovador.

Probada la apuesta de UNA con Margarita Stolbizer, sabe que Progresistas, que no le aportó votos, no le va a sacar en 2019. Los votos de Progresistas fueron a Cambiemos en 2015 y 2017. Este es el problema de Progresistas: tiene que recuperarlos.

Descartado la estrategia de sumar por el lado del progresismo, como primera medida, Massa quiere acumular votos peronistas, cosa que viene haciendo el líder del FR Morón, Martín Marinucci, desde 2013.

Marinucci le ganó la Alianza Nuevo Encuentro 2013. ¿Puede lograrlo nuevamente? Imposible porque en esa elección no estaba en PRO como alternativa y ahora no solo participa de la política de la provincia de Buenos Aires sino que también gobierna.

No juega fuerte la crisis económica y los “Cuadernos de Centeno”. Los que juegan fuerte, a la corporación política, son Cambiemos y Unidad Ciudadana intentando reemplazar la historia del bipartidismo que construyeron la UCR y el PJ durante el siglo XX.

Se supone que el FR tiene un campo electoral de 40 puntos para ir a buscar. Pero ni son son todos propios ni el dato es cierto.

Hoy, Macri, Cambiemos, tiene el 70% de electorado que lo rechaza. Pero de ese 70%, el 30% es de Unidad Ciudadana.

De esta cuenta surgen los 40 puntos libres que se dividen en tres espacios: Frente Renovador, Progresistas, FIT.

¿Pueden recuperar votos de los dos grandes espacios? Puden. Por que la cuenta de 30 y 30 es de votos duros que tienen Cambiemos y Unidad Ciudadana en términos nacionales.

Entonces sobreviene el análisis fino que hay que leer lentamente.

Hay 40% de electores que no votarían ni a Unidad Ciudadana ni a Cambiemos que tienen el 60% entre los dos.

Pero si en 2017, entre las dos fuerzas, sumaron el 78,43%, la diferencia, el 18,43% es parte del 40% de votantes independientes que existen hoy.

Si ese 18,43% que votó a Cambiemos o a Unidad Ciudadana en 2017 se lo restamos al voto del FR, FIT y la quinta fuerza, nos da 21,57%.

¿Cuánto sacaron las tres fuerzas minoritarias en 2017? Ese número: 21,57%. Por lo tanto, hoy los votantes capaces de cruzar cualquier frontera son sólo el 18,43%. Ese es el voto libre, independiente, conquistable. Y conquistable por todos en mayor o menor medida.

Más votos libres no hay en base a los resultados de la última elección.

Repartido es poco, pero alcanza y sobra para que una fuerza con un piso de 30 puntos gane, atención.

Ahora sumemos otro dato muy importante. El massismo puede adquirir los votos del PJ 2017 que en total sacó en Morón 9.936 y representaron el 4,68%.

Sumar esos cinco puntos no es imposible. Así que romper el techo del 10% y ubicarse en un 15% es casi un hecho si es inteligente en la estrategia y los candidatos son buenos.

Y el tercer dato de importancia. En Morón se da una característica única en toda la provincia de Buenos Aires. Unidad Ciudadana esta hegemonizada por Nuevo Encuentro, el partido que tiene como Presidente a Martín Sabbatella. Y Nuevo Encuentro totaliza. Excepto por la última elección, no se abre sino que siempre cierra filas porque desde su origen se constituyó como partido de cuadros y no de masas.

En la elección 2019, ¿qué va a hacer Nuevo Encuentro? Por muchos motivos, va a poner sus hombr@s más leales, fuertes, paladar negro, fundantes del espacio. Acá va al cierre interno. Con Ghi, va a la apertura externa, o sea, sobre el electorado independiente.

Por lo tanto, dentro del Frente Renovador, en Morón y solo acá, hay una leve resistencia a quedar atrapado en Nuevo Encuentro bajo el nombre de Unidad Ciudadana. Esa resistencia se observa en los votos que conserva Martín Marinucci.

Por último, Progresistas de Margarita Stolbizer es una incógnita porque en 2017 participó de la elección pero como UNA junto al Frente Renovador de Massa.

Tiene la mitad de los votos para un concejal y tiene que duplicarlos.

Stolbizer será candidata a Presidenta en 2021 para que se reanime Progresistas. Esto no lo dice ella, lo digo yo porque Margarita no tiene otra chance. Con ella en la cabeza de la lista, con un buen candidato a gobernador y otro tanto como intendente, puede recuperar votos. Acá le saca a Cambiemos pero es muy difícil que pensar como pasar del 4,5% al 9% y meter otro concejal para sentar al lado de Sandra Yametti.

Las cuentas siempre fallan. Nicolás Dujovne la tiene clara en errores matemáticos. Pero tal como esta planteado el esquema que aquí presento, la distribución de bancas, hoy, si hubiera elección, sería:

a) Cinco para Cambiemos

b) Tres para Unidad Ciudadana

c) Dos para el Frente Renovador

Y dos bancas quedan libres para que las sumen dos de las tres fuerzas principales.

De nueeeeeeeeevo, hasta hoy.

¿Cómo quedaría el Concejo Deliberante? Ah, no. Esa es otra nota (?).

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