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Perpetua para Luis Muiña el represor del 2×1. Luis Miña fue condenado hoy por los asesinatos de lesa humanidad en el Hospital Posadas.

Luis Muiña, el represor cuyo nombre trascendió por el fallo del 2×1 promovido el año pasado por el actual titular de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, fue condenado hoy a perpetua por el secuestro y asesinato de Jorge Mario Roitman y Jacobo Chester.

Jorge Mario Roitman estuvo ilegalmente detenido en el Hospital Posadas cuando trabajaba. Y encontraron sus restos sepultados en el predio del Hospital Posadas.

Fue secuestrado en su casa de la calle Espora en Ramos Mejía, el 2 de diciembre de 1976, por efectivos del Primer Cuerpo de Ejército.

Jorge Mario Roitman tenía 32 años. Su esposa, Graciela Donato fue testigo del momento en que se lo llevaron.

No fue el único caso: varios profesionales y trabajadores del Hospital Posadas corrieron la misma suerte.

La dictadura militar actuó con extrema dureza, lo que en sus términos estaba acostumbrada. Y dentro dentro del mismo predio del hospital, en un chalet que había sido residencia de sus directores, establecieron un Centro Clandestino de Detención.

Luis Muiña se desempeñaba en el cuerpo de vigilancia del Hospital Posadas durante la última dictadura cívico militar cuando desapareció Jorge Mario Roitman.

E integró el llamado Grupo SWAT bajo las órdenes del subcomisario retirado de la Policía Federal Ricardo Antonio Nicastro.

En el chalet, estuvieron secuestrados, en noviembre de 1976, el infectólogo Jorge Roitman  y el empleado del Departamento de Estadísticas y Registros Hospitalarios, Jacobo Chester, los dos casos por los que fue condenado Muiña.

El 2 de diciembre de ese 1876, el cuerpo de Chester apareció atado de pies y manos en el Río de la Plata.

Roitman continuó desaparecido hasta noviembre de 2017, cuando su cuerpo apareció mientras se realizaban obras en el Hospital Posadas. Lo habían enterrado a pocos metros de «El Chalet», en el terreno ubicado entre el policlínico y el Barrio Carlos Gardel.

El hallazgo no fue producto de un plan de excavaciones dictador por la Justicia Federal. Fue el azar que trajo a la tierra el cuerpo de Roitman ya que la dirección del Hospital Posadas que lleva adelante el Dr. Pablo Bertoldi Hepburn realizaba una obra a metros del ex Centro de Detención Clandestino.

Un trabjador de la construcción notó la presencia de restos a sólo 60 centímetros del suelo y a 30 metros del chalet.

Recién, 41 años después, se sabría que allí habían enterrado a Roitman, luego de las brutales torturas del llamado Grupo SWAT.

En el juicio también estaban acusados el dictador Reynaldo Bignone, quien encabezó la ocupación del Hospital Posadas a fines de marzo de 1976, y el represor Argentino Ríos. Ambos murieron antes de la sentencia.

Muiña había recibido una condena a 13 años en 2011 por secuestros y torturas, pero en aquella ocasión los jueces Pablo Bertuzzi, Rodrigo Giménez Uriburu y Jorge Gorini rechazaron la propuesta del fiscal de la causa, Javier De Luca, y se negaron a incluir los casos de Chester y Roitman.

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Muiña estuvo cuatro años preso, entre 2007 y 2011, mientras era juzgado en la primera de las causas, en el marco de la cual solicitó el beneficio del 2×1, que computa doble los días en prisión sin condena y que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 le concedió.

El caso llegó a la Corte Suprema tras la intervención del fiscal Martín Niklison, quien apeló ante Casación Penal. La defensa del represor, a su turno, también apeló y el caso terminó en la Corte Suprema.

En mayo de 2017, el máximo tribunal desestimó el fallo de Casación y le concedió a Muiña el 2×1, amparándose en la ley más benigna, vigente entre 1994 y 2001, que se aplicó a los detenidos por delitos comunes como una estrategia para paliar la superpoblación carcelaria.

En ese mismo lapso los genocidas estuvieron amparados por la vigencia de las leyes de Punto Final y la Obediencia Debida.

Rosenkrantz fue el cerebro del fallo que generó el repudio general de la sociedad y la gigantesca movilización del 10 de mayo del año pasado, que aceleró también la reacción del Congreso Nacional, que anuló el insólito fallo de los supremos.

En el Juicio conocido como Hospital Posadas I se realizó en 2011. Se condenó a Reynaldo Bignone, a 15 años de prisión; a Hipólito Mariani, brigadier de la Fuerza Aérea que comandaba el área del Posadas, a 8 años de prisión. Y Luis Muiña, integrante del Grupo SWAT, a 13 años por secuestros y tortura.

Pero no tuvo condena por asesinato como sucede en el actual tramo, a pesar de que se sabía de la aparición del cuerpo de Jacobo Chester hallado en el Puerto Nuevo, Dársena F del río de la Plata.

Durante el juicio de hoy, Muiña miró fijo a los magistrados. No quería cruzar la mirada con la ex enfermera Gladys, o con Zulema Chester o Alejandra Roitman, las hijas de dos de sus víctimas. 

El jueves 6 fue la última audiencia del juicio. Los defensores oficiales, encabezados por Santiago Finn, pidieron la absolución de Muiña, alegando que ya había sido juzgado por los mismos hechos durante el juicio de 2011, en el que se lo condenó a trece años de prisión por cinco casos de secuestros y tormentos. Con gesto ausente, el represor escuchó a su abogado, lo mismo que al fiscal Pablo Ouviña y al abogado querellante Pablo Llonto.

Luego de escuchar hoy la condena, los esposaron una vez más y nuevamente lo trasladaron a la Unidad 34 de Campo de Mayo.

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