- Publicidad -

(por Andrés Llinares).- En el territorio local, Unidad Ciudadana ya plantó un candidato: Lucas Ghi. El ex intendente confirmó que participará como pre candidato. Entiendo que lo de pre ya se cayó. Unidad Ciudadana no tendrá Primarias en Morón. Lucas Ghi será el candidato de Martín Sabbatella, el segundo tres veces intendente (el otro fue Juan Carlos Rousselot).

Ahora bien, para hacer un análisis real, hay que armar la boleta entera. O sea, de arriba hacia abajo porque el candidato nacional y provincial, arrastran la boleta local.

Sin estos datos, es análisis puede fallar. Pero de todas maneras podemos hacer el ejercicio.

Lucas Ghi tiene buena imagen en «el afuera». Hay sectores independientes que lo votarían. Es más débil en «el adentro», o sea, en Nuevo Encuentro. ¿Por qué? Porque la «guardia de hierro» de Martín Sabbatella en 2014 entendió que Ghi se bajaba de la candidatura a intendente y los dejaba a todos en caída libre.

El análisis es falso. Así como Hernán Sabbatella no ganó la intendencia en 2015, tampoco la hubiera ganado Lucas Ghi por una cuestión de coyuntura sumada a la fórmula a gobernador que vaya a saber quién la armó. Pero el que la armó no entiende nada de poder territorial.

La fórmula provincial 2015 fue Aníbal Fernández / Martín Sabbatella. El «terror» de la clase media (Aníbal) más el «terror» de los peronistas (Martín) juntos en una misma fórmula el mismo día de votación con el desgobernador Daniel Scioli y Carlos Zannini a la cabeza. Ni Heide como candidata a intendente zafaba.

Este armado responde al núcleo duro del cristinismo que no analiza territorios sino consignas. Consignas que en ocasiones, en contraste con la realidad, no dan resultado.

Si los bonaerenses querían algo en 2015, era mayor seguridad. ¿Y Aníbal de candidato a Gobernador?

Para 2019 todavía falta un siglo porque la velocidad de la trama política viaja a velocidad de la luz.

Con Lucas Ghi en la cancha, Martín Sabbatella se aseguró tres cosa:

1) El candidato es de Nuevo Encuentro y no del Peronismo.

2) Gano la interna (que no va a haber).

3) De mínima retengo los concejales que pierdo, de máxima gano.

Vamos punto por punto.

1) Ghi tiene muy buena relación con los intendentes lindantes: Juan Zabaleta (Hurlingham), Gustavo Menéndez (Merlo), Walter Festa (Moreno) y Verónica Magario (La Matanza). Antes de que Lucas Ghi sea un hombre de La Intendenciadora, Martín Sabbatella dijo «no, es mi candidato a intendente». Listo.

2) Cuando Martín Sabbatella y Lucas Ghi se ponen de acuerdo, existía la posibilidad de una gran Primaria Provincial que concentre a todo el peronismo detrás de un candidato a Gobernador. Esa posibilidad se disipa con el correr de los día.

Los candidatos a Gobernador son Felipé Solá, al que odia La Cámpora, el «comando de organización» de Cristina. Y hay más candidatos: Martín Insaurralde (débil de papeles y ganas), Silvina Batakis, ex Ministra de Economía Bonaerense, Verónica Magario (intendenta de La Matanza) y Gustavo Menéndez (intendente de Merlo y Presidente del PJ).De los cinco, la mejor candidata en términos electorales hacia adentro es Magario. Hacia afuera, es Felipe. Una fórmula Felipe/Magario no se descarta.

Pero qué pasa, que Sergio Massa quiere acordar con el Peronismo Federal y pone su propio candidato a Gobernador: Daniel Arroyo.

El Peronismo Federal pone el candidato a Presidente y Massa toda la lista a diputados nacionales bonaerenses, más el candidato a Gobernador, más los diputados y senadores provinciales de las ocho secciones de la Provincia de Buenos Aires. ¿Gana? No. ¿Negocio? Negoción de cara al 2023.

Por lo tanto, los votos de Unidad Ciudadana/PJ va ir divididos con dos candidatos a gobernador en listas diferentes.

Pero cuando Martín Sabbatella sella el reencuentro con Lucas Ghi y Lucas Ghi se lanza, existía la posibilidad de una Primaria. Hoy, no.

3) Martín Sabbatella pierde cuatro concejales propios, paladar negro, originarios, fundantes de Nuevo Encuentro de un bloque de siete.O sea, pierde más de la mitad.

Pero con un resultado similar al de 2019 las renueva. Las bancas que se vencen son las de Diego Spina, Juan Carlos Martínez (reemplazante de Lucas Ghi), Florencia de Luca y Rogelia Franco.

Los debe reemplazar y entonces ya no abrirá la lista como en el 2017. La salida es la Primaria. Pero Primaria no habrá porque no tendrá nadie que quiera presentarse para obtener el cuarto lugar de una lista para que el buró político de Cristina igual no lo reconozca como propio.

A Spina, Martínez, De Luca y Franco puede que los reemplacen Damián Aguilar, Florencia de Luca (por la reelección), Diego Spina (por la reelección) y por qué no Camila Sabbatella. Me queda uno suelto: el diputado nacional Adrián Grana. Sino rechapea, puede que baje al recinto. Ya le tocó ser el único concejal de Nuevo Encuentro (en aquel entonces Nuevo Morón) y perder las votaciones 23 a 1. No le importa ser un mohicano. Se quedan afuera o más lejos, Gonzalo Cancela, Juan Le Bas y Gustavo Mosquera.

Todo lo que escribo acá no me lo contó nadie, ojo. Es leer donde no hay palabras. Martín Sabbatella le va a transferir los votos del núclero duro a Lucas Ghi. Y Lucas Ghi sumará independientes. Y sino mirá el fly que sacaron hoy: ¿dónde esta Martín Sabbatella? Esta es la idea. Ahora bien, entre el deseo y la realidad, siempre hay un universo.

Pero si en 2017, Hernán Sabbatella sumó 31,08% y Nuevo Encuentro metió 4 concejales, con Ghi, de mínima tendría que ocurrir lo mismo.

Que Ghi va por los independientes es clarísimo. Así como el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, sabe desmarcarse de Macri, Ghi se corre cuando pisan el distrito Amado Boudou o Luis D´Elía.

El problema es que el peronismo no se va a sumar a esta estrategia. A esta frase Nuevo Encuentro responde, ¿y para qué los queremos? Si cuando le abrimos la lista la cuarta concejal, Karina Godoy, asumió y abrió su propio bloque en 24 horas.

La lectura es diferente. Desde que Nuevo Encuentro se sumó al Frente para la Victoria en 2008 con la marcha de apoyo a la implementación de las retenciones móviles, el rostro ante el electorado varió por completo.

Martín Sabbatella ya no venía a frenar al peronismo, a dejar sin recorrido el tren fantasma, como le gustaba decir, que manejaba el justicialismo. Martín Sabbatella era la alternativa de izquierda a un peronismo burocrático. Pero en 2008 se sumó al FPV y la gente, la gente de a pie, que entiende que Cristina, Massa y De La Sota son uno tan peronista como otro, por más que representen cosas distintas, vio en esto una «traición».

Desde 2009 que Nuevo Encuentro no repite las grandes elecciones de más del 50%. En 2009 obtuvo el 42,25% de los votos; en 2011, 41,85%; en 2013, 30,58%; en 2015, 32,28% y en 2017, 31,08%.

¿Qué ocurrió? Qué disputa el espacio del peronismo con el Frente Renovador y el PJ. Esta claro. Tres pescando en misma laguna y la imposiblidad de la unidad.

 

- Publicidad -