Hurlingham Hotel: Del esplendor a las ruinas

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Hurlingham Hotel.- Lo que supo ser un coloso de la hotelería en la Costa Atlántica hoy no es más que reunías. Demolido a finales del año pasado, lo poco que queda del ex Hotel Hurlingham sirve sólo como un muro para propaganda política.

Los permanentes pedidos de los vecinos para que el Concejo Deliberante declarara de Interés Patrimonial al inmueble no fueron suficientes para salvarlo del olvido.

Ubicado en Boulevard Marítimo Peralta Ramos 4063 y con salida a la calle Gascón, «El Hurlingham» fue un símbolo del turismo social marplatense a partir de 1948 cuando lo adquirió la Federación de Empleados de Comercio para recibir grandes contingentes de turistas luego del cambio de nombre por el de Eva Perón.

Sus salones, con amplios ventanales que daban al mar, fueron escenario de grandes eventos sociales. El gremio lo retuvo hasta 1992 cuando lo vendió a un privado. Entonces empezó su decadencia.

En el inicio de la década del 2000, el hotel fue alquilado a contingentes del interior del país a través de agencias de turismo. Pero en la temporada 2004/2005, ante sus serias irregularidades edilicias, fue clausurado por la Dirección de Inspección General.

Años más tarde, la propiedad  fue comprada en un remate por el ex presidente de Gimnasia y Esgrima La PlataJuan José Muñoz. Cuando el dirigente falleció en mayo del 2012, el inmueble pasó a su hijo, Facundo Muñoz.

La demolición realizada poco después, en la década de 2010, se autorizó luego de que la Secretaría de Planeamiento Urbano de la Municipalidad de General Pueyrredón intimara al dueño por cuestiones de seguridad.

Sólo la planta baja quedó en pie para intentar garantizar la preservación de los indicadores de construcción originales que en su momento permitieron la ocupación total del terreno.

A raíz de esto, Muñoz se comprometió con las autoridades municipales a presentar un proyecto después de la temporada. Al ser considerado ese espacio distrito de densidad media, se podría hacer una construcción de entre 7 y 8 pisos de altura.

Sin embargo, el futuro del predio de 8.365 metros aún es un misterio. Mientras tanto, los candidatos políticos de las principales fuerzas locales, provinciales y hasta nacionales utilizan sus muros para hacer propaganda en cada elección.

Menú del Hotel Hurlingham
En el Año del Libertador Gral. San Martín, en 1950

En ese entonces, el Hurlingham y el Riviera pertenecían a la Confederación de Empleados de Comercio, entidad sindical de indiscutible arraigo, y por aquellos años este hotel de la costa marplatense pasó a denominarse Eva Perón.

Hurlingham Hotel y su menú original de la década de 1930.
Hurlingham Hotel y su menú original de la década de 1930.

El viejo “Hotel Hurlingham” de Mar del Plata fue uno de los símbolos más fuertes del turismo social argentino y también una de las pérdidas patrimoniales más recordadas de la ciudad. Estaba ubicado frente al mar, sobre el Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos, en la zona de Playa Varese y Stella Maris.

Un hotel monumental de los años ‘30

El hotel fue proyectado en 1937 por el estudio de arquitectura H. Miglierini e inaugurado en 1939. Su propietario original era Martín Durruty. Tenía una estética muy moderna para la época, vinculada al llamado “yacht style” o “estilo yate”, con formas curvas, ojos de buey y terrazas que imitaban la estructura de un barco.

El auge durante el peronismo

En 1948 fue adquirido por la Federación de Empleados de Comercio durante el auge del turismo social impulsado por el peronismo. Incluso pasó a llamarse “Hotel Eva Perón”. Miles de trabajadores viajaron allí en vacaciones sindicales.

El complejo era gigantesco para la época: tenía alrededor de 300 habitaciones, grandes salones y hasta un ascensor que bajaba directamente hacia la playa.

La decadencia y el abandono

Con el paso de las décadas el edificio fue deteriorándose. En los años ‘90 dejó de funcionar como gran hotel sindical y terminó en manos privadas. Ya en los 2000 se alquilaba a contingentes turísticos del interior, pero fue clausurado en la temporada 2004/2005 por problemas edilicios graves.

Durante años quedó abandonado, convertido casi en una postal fantasma frente al mar. Vecinos y arquitectos intentaron que fuera protegido como patrimonio histórico, pero no alcanzó.

La demolición

Finalmente fue demolido parcialmente durante la década de 2010. La destrucción generó mucha polémica porque se lo consideraba una pieza importante de la arquitectura marplatense del siglo XX y un símbolo del turismo popular argentino.

Hoy en ese terreno avanzaron proyectos inmobiliarios de lujo y desarrollos residenciales.

Muchos historiadores de Mar del Plata lo comparan con otras pérdidas patrimoniales emblemáticas de la ciudad, como el viejo Bristol Hotel. El Hurlingham quedó muy asociado a esa idea de la “Mar del Plata del turismo de masas” del primer peronismo.

“Foto de 1925. Hotel y Balneario Hurlingham,de Martín Durruty, tenía capacidad en esta fecha para 160 pasajeros. En la publicidad indicaba que tenía “ascensor para los 5 pisos y acceso directo a la explanada”. Extraido de la «Guias de Hoteles, y Lugares de Veraneo de la Republica Argentina”. impresa en Bs.As. por AHRRA, Av. de Mayo 1370.. Gentileza del Lic. Angel J. Somma para Fotos de Familia Diario La Capital

Si se considera el caso del edificio del Hotel Hurlingham, aunque no estuvo incluido en la Ordenanza de Preservación Patrimonial, se le reconoce que “posee un valor histórico por el cual resulta importante generar incentivos para la conservación de sus características generales”. Las notas que siguen buscan aportar al conocimiento de ese valor histórico, con una breve reseña de las características generales del edificio y de la arquitectura que representa.

Sobre un sector de la ciudad privilegiado por sus vistas, conocido entonces como Playa de los Ingleses (hoy Playa Varese) se inauguró en 1939 el Hotel Hurlingham, propiedad del señor Martín Durruty, y proyectado en 1937 por el estudio H. Miglierini de la ciudad de Buenos Aires. La construcción original se levantaba sobre un lote de 1.936 metros cuadrados, con una superficie cubierta de 8.365 metros y otros frentes por calles Pellegrini y Gascón.

Como puede apreciarse en las imágenes, este volumen blanco y austero construido sobre una barranca desprovista de otras edificaciones causaba un fuerte impacto en aquellos más acostumbrados a arquitecturas rústicas o pintorescas que a lenguajes modernas. Precisamente, los edificios sobre la costa tenían una expresión conservadora vinculada a las villas pintorescas (techos de tejas con fuertes pendientes, volúmenes articulados, exteriores de piedra y madera, etc.) construidas mayoritariamente en las décadas anteriores, lo que convertía a este hotel en un objeto único y fuertemente diferenciado de su entorno. 
Lo que hacía, en rigor, era habilitar la construcción de edificios algunos metros más altos que los que permitía el factor de ocupación de la zona. Fue el ex presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Juan José Muñoz, quien lo compró en el remate judicial que siguió al concurso judicial del inmueble. Lo concreto es que el dirigente falleció en mayo de este año y que ahora son sus hijos los dueños del hotel y sus terrenos adyacentes. Contó el secretario de Planeamiento Urbano José Luis Castorina lo siguiente:

«Antes de su fallecimiento se hizo una consulta sobre qué posibilidades de construcción había en el lugar, pero en el municipio no fue presentado ningún proyecto»,

Del edificio en el que durante varias décadas funcionó el emblemático hotel Hurlingham -en la manzana delimitada por el Boulevard Marítimo y las calles Carlos Pellegrini, Gascón y Bernardo de Irigoyen- solamente quedó en pie la planta baja ya que el resto de la construcción, que desde hace tiempo estaba abandonada, fue demolido. Las tareas concluyeron el 13/12/14 pero recién el 18/12/14 se retiraron las últimas maquinarias que trabajaron en el lugar.

Como el hotel ocupaba el 100% del predio y teniendo en cuenta que actualmente rige una ley provincial que obliga a dejar libre una superficie del 40%, si lo demolían todo iban a tener que ajustarse a esa norma; como ese porcentaje quedó en pie, el día que se presente alguna iniciativa seguramente van a solicitar el mantenimiento de los indicadores de ocupación que tuvo antes.

Como se trata de un terreno ubicado en una zona R3, que es de media densidad, puede llegar a levantarse una edificación de hasta 7 pisos de altura. No hay dudas de que se trata de un lugar privilegiado, ubicado en la parte central de la bahía Varese, desde donde, hacia el norte, se tiene una de las mejores vistas de la costa marplatense; por otro lado, está reparado de los vientos del sur y no tiene problemas con el cono de sombra que pueda proyectar ya que daría contra Cabo Corrientes.

Mar del Plata

Adiós a un símbolo del turismo social: empezaron a demoler el Hurlingham

Del edificio donde funcionaba el hotel de los Empleados de Comercio sólo quedará la planta baja. Después de la temporada se definiría el destino del predio.

La que hasta hace poco tiempo era apenas una posibilidad, empezó a concretarse en los últimos días: el exhotel Hurlingham, empezó a ser demolido

El edificio, ubicado en el boulevard marítimo Patricio Peralta Ramos, entre Bernardo de Irigoyen y Carlos Pellegrini, fue construido a fines de la década del ’30 y se lo consideraba de referencia para la arquitectura de la época. Sin embargo, el esplendor que alcanzó durante el peronismo con el auge del turismo social quedó atrás y en el verano del 2005 el edificio fue clausurado. Entonces, sólo albergaba palomas y roedores.

Los permanentes pedidos hechos por vecinos del barrio Stella Maris para que el Concejo Deliberante declarara de Interés Patrimonial el inmueble que perteneció a la Confederación de Empleados de Comercio, no fueron suficientes para salvarlo de la decadencia y el olvido.

“Por el mal estado que presentaban de las vigas, columnas y losas intimamos al propietario a que le colocara bandejas protectoras que resguardaran la seguridad, pero el deterioro continuó y autorizamos que se lo demoliera hasta la planta baja”, explicó el secretario de Planeamiento Urbano, José Luis Castorina, al ser consultado por 0223

Según el funcionario municipal, pese a que este tipo de permisos sólo se otorgan con la presentación un anteproyecto, en este caso se accedió a autorizar la demolición “por una cuestión de seguridad y estética”. “La estructura estaba en muy malas condiciones y, de hecho, se dispuso que haya un inspector que controle permanentemente los trabajos que lleva adelante la constructora”, agregó. También afirmó que la constructora tiene como plazo el 30 de noviembre para finalizar con la obra y así evitar que el movimiento de las maquinarias pudieran interferir con la circulación de los turistas, en vísperas del verano.

Con respecto a qué destino se le dará a ese predio de 8.365 metros de un privilegiado sector de la costa marplatense, Castorina dijo que los dueños de la propiedad -familiares del ya fallecido expresidente del club Gimnasia y Esgrima La Plata, Juan José Muñoz– se comprometieron a “presentar un proyecto después de la temporada”, por lo que hasta el momento no habría mayores precisiones sobre qué se hará allí. No obstante, señaló que al ser considerado ese espacio distrito de densidad media, “se podría hacer una construcción de entre 7 y 8 pisos de altura”.

Pese a que el exhotel Hurlingham no está contemplado en la Ordenanza de Preservación Patrimonial, no debe se le debe desconocer el valor histórico que representa. La obra fue proyectada por el estudio Miglierini en 1937 y se inauguró dos años después en la manzana ubicada fente a la Playa Varese. Su primer dueño fue Martín Durruty.

De acuerdo a un informe publicado por la docente e investigadora María Isabel Fernández en el sitio de la Universidad Nacional de Mar del Plata, se puede incluir el edificio “en una corriente del racionalismo, el yacht style o ‘estilo yate’, de clara inspiración marinera, que tuvo sus raíces en Europa en los años ’20 del siglo pasado” y que se propagó en Argentina poco después. Rasgos similares presentan La Normandina y la sede del Yatch Club Argentino, emplazados en Playa Grande.

Como lo confirma su gran volumen, constaba en su proyecto original de 300 habitaciones200 cocheras, un salón de importantes dimensiones y un ascensor que llegaba a la playa. 

Durante el primer gobierno de Juan Perón, a raíz del fenómeno del turismo social, decenas de hoteles de lujo pasaron a manos de sindicatos. Uno de ellos fue el Hurlingham, adquirido en 1948 por la Confederación de Empleados de Comercios.

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