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(por Sebastián Zárate).- Tenía 16 años. Fue secuestrado el 31 de enero de 2009 y luego asesinado por la Policía Bonaerense en Lomas del Mirador. En 2014, su cuerpo fue hallado enterrado como NN en el cementerio de Chacarita.

El primero de febrero se cumplieron ocho años de la desaparición de Luciano Arruga y el sábado se realizó una multitudinaria marcha contra la violencia institucional y para pedir justicia por el asesinato del joven de 16 años.

La convocatoria reunió a diferentes agrupaciones sociales, sindicales, políticas y de derechos humanos. El 31 de enero de 2009, Luciano fue visto con vida por última vez.

La manifestación se inició con una concentración en avenida General Paz y Mosconi, desde donde marcharon hasta el Barrio 12 de Octubre, en Lomas de Mirador, Partido de La Matanza.

«Lo mató la policía, lo desapareció el Estado, lo encontramos luchando. No es violencia institucional, es represión estatal», fue la consigna elegida para la marcha, que contó con familiares de Luciano y de otras víctimas del aparato repreviso estatal.

En ese marco, el sábado La Poderosa realizó un torneo en plena avenida Del Libertador en reclamo de justicia por el asesinato de Luciano, quien en 2014 fue hallado como NN en el cementerio de la Chacarita.

Seis canchas se extendieron desde la esquina de Del Libertador y Rivadavia hasta unos metros antes de la entrada de la ex ESMA.

«Venimos a manifestar nuestro derecho a saber lo que pasó, a reclamar que avance la investigación, ya que hasta ahora no hay responsables ni procesados», dijo Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, quien sufrió ataques personales por su búsqueda de justicia. «Son ocho años de organizarnos, de luchar, de salir a la calle, seguir exigiendo saber la verdad sobre lo que pasó con Luciano», agregó Orieta en una entrevista con el portal www.laretaguardia.com.ar.

La joven reclamó que la investigación «llegue más allá de los autores materiales, que identifique a los políticos y judiciales» involucrados en el caso.

En septiembre de 2008, Luciano fue brutalmente torturado durante diez horas en la cocina del entonces destacamento de Lomas del Mirador. Por este hecho, el 15 de mayo de 2015 el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Matanza condenó a diez años de cárcel al policía Diego Torales por «tormentos físicos agravantes» contra el adolescente en la cocina del entonces destacamento policial.

Cuatro meses después de las torturas a Arruga en la Comisaría, el joven desapareció a la madrugada. La noche en que su familia empezó a buscarlo, Luciano fue atropellado por un auto en la vía rápida de la General Paz, en el cruce con Mosconi (del lado de provincia, que en suelo porteño toma el nombre de Emilio Castro), frente a un destacamento de la Policía Bonaerense. Se dirigía de Provincia hacia Capital pero atravesaba la autopista por un lugar que los peatones no usan para cruzar. El hombre que lo embistió, un joven de 21 años, dio el aviso. A las 3.21 del 1° de febrero una ambulancia del SAME recogió a Luciano y lo llevó hasta el Hospital Santojanni, el mismo centro médico en el que estaba siendo operado de madrugada, cuando a su madre, Mónica Alegre, en la recepción le decían que había entrado un chico atropellado pero que nada sabían de su hijo.

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