A poco más de un mes de haber asumido como vocero presidencial, Adrián Ravier protagonizó su primera controversia dentro del Gobierno luego de afirmar que el dólar oficial podría ubicarse entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. Sus declaraciones generaron incomodidad en la Casa Rosada, especialmente porque coincidieron con la estrategia del ministro de Economía, Luis Caputo, para incentivar el ingreso de divisas y en la antesala de la visita a la Argentina de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
Durante una entrevista con el streaming oficialista Carajo!, el economista sostuvo que «es una posibilidad» que el tipo de cambio alcance esos valores y buscó relativizar el impacto de una eventual depreciación del peso.
Para respaldar su análisis, comparó el escenario actual con las grandes devaluaciones registradas en la historia reciente. Recordó que durante el gobierno de Mauricio Macri el dólar pasó de 15 a 60 pesos y que, tras la salida de la convertibilidad en 2002, la cotización se triplicó. Según Ravier, un movimiento similar hoy implicaría un dólar de entre $4.500 y $6.000, un escenario que, aseguró, «nadie ve».
Las declaraciones incomodaron al Gobierno
Los dichos del vocero no fueron bien recibidos dentro del oficialismo. La exposición pública ocurrió pocas horas después de que Caputo presentara el proyecto para modificar la ley de Inocencia Fiscal con el objetivo de promover el uso de dólares no bancarizados y atraer divisas al sistema financiero.
El ministro había defendido la iniciativa con una frase que también generó repercusión: «Si no depositan los dólares en el banco es porque están muy mal asesorados».
En el mercado, sin embargo, la proyección de Ravier no resultó completamente novedosa. Distintos analistas consideran posible una cotización en esos niveles, en línea con las estimaciones del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central, que reúne las proyecciones de bancos, consultoras y economistas.
La visita del FMI y un momento sensible
Las declaraciones también llegaron en un momento delicado para la política económica. La titular del FMI, Kristalina Georgieva, tiene previsto arribar al país mientras el organismo insiste en que Argentina avance hacia un esquema de metas de inflación y reduzca la utilización del tipo de cambio como principal ancla para contener los precios.
Se trata de una recomendación que reabre el debate sobre la estrategia cambiaria del Gobierno y recuerda las discusiones mantenidas entre el Fondo y la administración de Mauricio Macri durante el acuerdo firmado en 2018.
Otras declaraciones que generaron controversia
No es la primera vez que Ravier queda envuelto en una polémica desde que asumió el cargo.
En una entrevista concedida días atrás reconoció que la caída de la actividad económica «llama la atención», pese a sostener que el Gobierno atraviesa «los mejores 18 meses».
También fue cuestionado por publicaciones realizadas en la red social X durante el Mundial. Tras la victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra, cuando los jugadores exhibieron una bandera con la consigna «Las Malvinas son argentinas», escribió: «Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas». Posteriormente negó esa interpretación y atribuyó la controversia a una supuesta mala fe de algunos medios de comunicación.
Errores, disculpas y nuevas críticas
En sus primeras semanas como vocero también debió disculparse por leer durante una conferencia una respuesta correspondiente a otra pregunta.
Además, generó críticas al referirse al aumento de la morosidad. En esa oportunidad afirmó que «a veces la gente misma se expone a riesgos de impago», aunque reconoció que muchas familias tienen dificultades para llegar a fin de mes.
Otra de sus frases más comentadas fue durante el debate por la eliminación del régimen de zonas frías, cuando señaló que «si hace frío dentro de casa, hay que abrigarse».
Balance con luces y sombras
Ravier llegó al Gobierno respaldado por el presidente Javier Milei y con vínculos estrechos con la Fundación Faro, uno de los espacios técnicos cercanos a Santiago Caputo.
Aunque mantiene un diálogo frecuente con la prensa y cumple con las conferencias previstas en la Casa Rosada, distintas voces dentro del oficialismo consideran que todavía no logró consolidar un perfil político propio ni alcanzar el impacto comunicacional que había tenido su antecesor, Manuel Adorni. Según trascendió desde el entorno gubernamental, algunos funcionarios esperaban que el cambio en la vocería representara un salto en la estrategia comunicacional, una expectativa que, por ahora, consideran que aún no se concretó.





