Las misiones aéreas durante la Guerra de Malvinas dejaron intensidad en la historia militar del país. En apenas 74 días, la aviación nacional protagonizó misiones de altísimo riesgo contra la flota británica, con ataques a muy baja altura, escaso margen de error y un alto costo en vidas y material. Las operaciones, ejecutadas por la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación Naval, combinaron audacia, improvisación y precisión en condiciones extremas, frente a un enemigo con superioridad tecnológica.

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Misiones al límite: volar rasante para sobrevivir
Las misiones aéreas argentinas se caracterizaron por una táctica efectiva: volar a muy baja altura sobre el mar para evitar la detección de los radares británicos. Los principales vectores de ataque fueron: A) Douglas A-4 Skyhawk, columna vertebral de los ataques a la flota; B) IAI Dagger, empleado en misiones aire-superficie; C) Dassault Super Étendard, responsable de los ataques con misiles antibuque.
Los pilotos debían recorrer cientos de kilómetros desde el continente, reabastecerse en vuelo en algunos casos, penetrar defensas aéreas y atacar en cuestión de segundos, todo bajo fuego enemigo.

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Pérdidas: el alto costo de la guerra aérea
La intensidad de las misiones aéreas tuvo un costo elevado. Argentina perdió decenas de aeronaves y numerosos pilotos, muchos de ellos en misiones prácticamente suicidas. En términos generales: A) Más de 50 aeronaves argentinas fueron destruidas durante el conflicto; B) Las pérdidas incluyeron A-4 Skyhawk, Dagger, Mirage III y Pucará; C) Decenas de pilotos murieron en combate, varios de ellos sin posibilidad de eyectarse por volar a baja altura. Del lado británico, si bien las pérdidas aéreas fueron menores, la flota sufrió daños significativos por los ataques argentinos, lo que evidenció la efectividad de las incursiones.

El hundimiento del HMS Sheffield: el impacto del Exocet
Uno de los episodios más emblemáticos fue el ataque al HMS Sheffield, ocurrido el 4 de mayo de 1982. Un avión Super Étendard argentino lanzó un misil Exocet que impactó en el buque, provocando un incendio devastador. Fue una de las misiones aéreas más exitosas, aunque eso trajo aparejado la muerte de decenas de hombres, mujeres y civiles. El Sheffield se hundiría días después, convirtiéndose en el primer buque británico perdido en combate desde la Segunda Guerra Mundial. El hecho tuvo un fuerte impacto internacional y demostró la capacidad de la aviación argentina para golpear objetivos estratégicos.

El nombre Super Étendard proviene de la lengua francesa y significa Súper Estandarte. Fue diseñado para la Marina Nacional Francesa en la década del ´70. La Armada Argentina ordenó catorce ejemplares, recibió cinco entre 1980 y 1981 con un misil antibuque Exocet AM 39 cada uno, los cinco aparatos fueron utilizados en la Guerra de las Malvinas. Al finalizar la guerra se recibieron los nueve restantes del pedido.

El ataque al HMS Coventry: precisión y sacrificio

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El 25 de mayo de 1982, otro ataque argentino quedó grabado en la historia: el hundimiento del HMS Coventry. AvionesA-4 Skyhawk de la Fuerza Aérea lograron penetrar la defensa británica y lanzar bombas que impactaron de lleno en el buque. El Coventry se hundió rápidamente, en una de las acciones más contundentes del conflicto. La operación evidenció tanto la vulnerabilidad de la flota británica ante ataques rasantes como el nivel de riesgo asumido por los pilotos argentinos.

El ataque fue ejecutado por la Escuadrilla “Vulcano” del Grupo 5 de Caza, que operaba desde San Julián, con aviones pilotados por Mariano Velasco, Osvaldo García y Alfredo Barrionuevo. Los A-4 ingresaron a muy baja altura para evitar los radares y atacaron en segundos, pese al intenso fuego antiaéreo y la cobertura de los Sea Harrier. Las bombas impactaron sobre el HMS Coventry, que se escoró y terminó hundiéndose en apenas 20 minutos, con la pérdida de 19 tripulantes.

RFA Sir Galahad: el ataque en Fitzroy que marcó la guerra

El RFA Sir Galahad fue atacado el 8 de junio de 1982 en Bahía Agradable (Fitzroy) durante la Guerra de Malvinas, cuando transportaba tropas británicas. Aviones A-4 Skyhawk argentinos lo alcanzaron con bombas en un ataque a baja altura, provocando un incendio devastador a bordo en plena operación de desembarco.
El buque no se hundió en el momento, pero quedó gravemente dañado y con numerosas bajas, convirtiéndose en uno de los episodios más trágicos para el Reino Unido. Días después, ante la imposibilidad de recuperarlo, fue hundido deliberadamente por fuerzas británicas.
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Malvinas: una guerra que nunca debió ocurrir
A más de cuatro décadas de la Guerra de Malvinas, el saldo sigue siendo doloroso: 623 muertos, pérdidas millonarias y una herida que no cierra. Impulsada por la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional y conducida por Leopoldo Fortunato Galtieri, la guerra buscó recuperar legitimidad política y terminó en tragedia. El hundimiento del ARA General Belgrano simboliza ese costo humano irreparable. Entre 1973 y 1976 existían caminos de diálogo que la dictadura clausuró. La vía militar reemplazó a la diplomacia. La conclusión persiste: ninguna guerra es buena, justa ni necesaria. Recordar Malvinas es también entender que pudo evitarse.
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