La política de Morón atraviesa un momento de tensión interna permanente y reconfiguración del poder, con un oficialismo dividido en tres polos y una oposición libertaria que intenta aprovechar cada fisura. Aunque el intendente Lucas Ghi gobierna el municipio, la dinámica real del distrito está marcada por una disputa silenciosa entre el liderazgo histórico de Martín Sabbatella, el crecimiento del massismo que encarna Martín Marinucci y el intento de expansión local de La Libertad Avanza.
El resultado es un sistema político sin un liderazgo único que concentre todo el poder, donde cada decisión relevante exige negociaciones internas. Esa lógica de equilibrio inestable alimenta la rosca permanente del distrito y proyecta la discusión central hacia un horizonte claro: la sucesión municipal de 2027.
Un oficialismo con tres centros de poder
Aunque el gobierno municipal está formalmente en manos de Lucas Ghi, la estructura política del distrito se apoya en un entramado que excede al Ejecutivo. La gestión administra el presupuesto, el gabinete y la relación institucional con la provincia, pero la construcción territorial y la conducción política siguen teniendo otros protagonistas.
En ese escenario aparece la figura de Martín Sabbatella, fundador de Nuevo Encuentro y dirigente que gobernó Morón durante una década. Aunque hoy no ocupa cargos ejecutivos locales, mantiene militancia organizada, cuadros políticos y redes territoriales que siguen teniendo peso dentro del oficialismo.
La convivencia entre ambos sectores no siempre es lineal. En distintos momentos surgieron tensiones sobre la conducción política del espacio, lo que configuró una interna persistente dentro del mismo bloque gobernante. Hoy, en el gabinete, no hay ningún hombre o mujer de Nuevo Encuentro o que responda a Martín Sabbatella, tampoco funcionarios intermedios e incluso fueron despedidos algunos empleados.
El massismo se posiciona para la sucesión
En paralelo a esa disputa interna creció el peso político del Frente Renovador en el distrito. El referente del espacio es Martín Marinucci, quien se consolidó como uno de los actores centrales del equilibrio político local. Su influencia no se limita al armado partidario. También se proyecta en el plano institucional a través del Concejo Deliberante, donde la presidencia del cuerpo está en manos de Sibila Botti, dirigente vinculada al massismo.
Ese control legislativo tiene una importancia estratégica. En la política municipal argentina, el Concejo Deliberante funciona como una de las principales llaves de gobernabilidad, ya que allí se definen ordenanzas, presupuestos y decisiones administrativas clave. Dentro de la rosca política del distrito, el Frente Renovador aparece así como un actor capaz de arbitrar entre los distintos sectores del oficialismo, al mismo tiempo que construye su propia alternativa para el futuro.
El Concejo Deliberante como tablero de la rosca
La fragmentación política de Morón se expresa con claridad en el Concejo Deliberante. El cuerpo legislativo reúne bloques oficialistas con distintas referencias internas, además de una oposición dispersa. Esa composición obliga a negociaciones permanentes para aprobar proyectos o sostener mayorías. Por eso, más allá del peso institucional del Ejecutivo, muchas de las decisiones políticas se terminan resolviendo en la dinámica legislativa. En ese escenario, el massismo logró consolidar una posición clave al controlar la presidencia del cuerpo, lo que le otorga capacidad para ordenar la agenda parlamentaria y administrar los acuerdos políticos.
La oposición libertaria intenta crecer
Mientras el oficialismo discute su equilibrio interno, la oposición busca reorganizarse. El espacio que intenta capitalizar ese escenario es La Libertad Avanza, que comenzó a construir presencia política en el distrito. Uno de los referentes visibles del armado local es Ariel Diwan, empresario y dirigente que trabaja en la expansión territorial del espacio libertario.
Junto a él aparece Analía Zapulla, dirigente que representa el sector vinculado al bullrichismo dentro del armado opositor. Su rol es articular la convergencia entre votantes del antiguo Juntos por el Cambio y el crecimiento libertario.
Aunque todavía no controlan instituciones clave del distrito, el objetivo del espacio es construir estructura política con la mirada puesta en la próxima elección municipal.
La verdadera disputa que se viene
Más allá de las tensiones actuales, todos los actores políticos del distrito coinciden en un punto: el eje de la rosca local está puesto en la sucesión municipal. El intendente Lucas Ghi no podrá buscar una nueva reelección, por lo que el oficialismo deberá definir un candidato competitivo para sostener el control del municipio. Y pareciera poner en juego la figura de Estefanía Franco, que la está haciendo crecer.
Ese escenario abre varias posibilidades dentro del propio espacio gobernante. Por un lado, sectores cercanos al sabbatellismo aspiran a mantener la conducción política del distrito. Por otro, el massismo intenta posicionarse como alternativa dentro de la política local.
Mientras tanto, La Libertad Avanza apuesta a capitalizar cualquier fractura del oficialismo para disputar el poder municipal.
En ese contexto, Morón se encamina hacia un ciclo político marcado por negociaciones intensas, alianzas cambiantes y una interna que recién comienza a definirse. La rosca ya está en marcha y el desenlace, aunque todavía lejano, tiene fecha en el calendario electoral: 2027.





