Falleció Aeroparque por el Paro General de la CGT: el aeropuerto metropolitano quedó completamente paralizado este jueves, con vuelos cancelados, aviones en tierra y miles de pasajeros varados tras la adhesión de los gremios aeronáuticos a la medida nacional impulsada por la Confederación General del Trabajo, en una jornada que impacta de lleno en la conectividad aérea y el transporte en todo el país.
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El paro general convocado para este jueves impacta de lleno en el funcionamiento del Aeroparque Jorge Newbery, que amaneció prácticamente sin operaciones comerciales. Con la adhesión de gremios aeronáuticos y del transporte a la medida impulsada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la actividad aérea quedó reducida a su mínima expresión y cientos de vuelos fueron cancelados o reprogramados.
Desde las primeras horas del día, el movimiento habitual en la terminal porteña fue reemplazado por pantallas con leyendas de “cancelado” y pasajeros aguardando definiciones. Las partidas y arribos comerciales fueron suspendidos, dejando aviones en tierra y generando un fuerte impacto en la conectividad aérea de cabotaje y regional.

Miles de pasajeros afectados
Según estimaciones del sector, más de 30.000 pasajeros se verán afectados en todo el país por la paralización de vuelos. En el caso del Aeroparque, uno de los principales nodos de vuelos domésticos, la interrupción es casi total.
La compañía de bandera, Aerolíneas Argentinas, canceló una gran cantidad de servicios programados para la jornada y trabaja en la reubicación de pasajeros en vuelos posteriores. Otras aerolíneas que operan en la terminal también informaron cancelaciones y modificaciones en sus cronogramas.
En los mostradores y canales digitales, las empresas recomiendan a los viajeros no presentarse en el aeropuerto sin antes verificar el estado del vuelo y gestionar la reprogramación online, a fin de evitar aglomeraciones innecesarias.

Un paro con impacto nacional
La medida de fuerza fue convocada en rechazo a la reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados, y afecta además a trenes, subtes, colectivos y otros servicios públicos. La adhesión de los sindicatos vinculados al transporte aéreo —controladores, personal de rampa y técnicos— explica la paralización casi total de la operatoria en Aeroparque.
Si bien el paro tiene carácter de 24 horas, la normalización no será inmediata. Se espera que durante la madrugada y el transcurso del viernes comience un proceso gradual de reprogramación, que podría extender el impacto más allá del día de la protesta.
Mientras tanto, la postal en Aeroparque es la de una terminal atípicamente silenciosa, con vuelos en tierra y miles de pasajeros a la espera de una solución.

Historia del Aeroparque
El Aeroparque Jorge Newbery nació como una respuesta a la necesidad de dotar a la Ciudad de Buenos Aires de una terminal aérea cercana al centro. Su construcción comenzó a fines de la década de 1930, sobre terrenos ganados al Río de la Plata, y fue inaugurado oficialmente en 1947. Desde el inicio, su ubicación estratégica —a pocos minutos del microcentro— lo convirtió en una pieza clave para el desarrollo de la aviación comercial argentina.
Si querés información oficial hace click ACA y vas a ver toda la tira de vuelos cancelados.
El aeropuerto lleva el nombre del pionero de la aviación argentina Jorge Newbery, uno de los grandes impulsores de la actividad aérea en el país a comienzos del siglo XX. Newbery, fallecido en 1914 en un accidente aéreo en Mendoza, se transformó en un símbolo del progreso tecnológico y la modernidad, valores que el nuevo aeropuerto buscaba representar.
Durante las décadas de 1950 y 1960, el Aeroparque consolidó su rol como principal base de vuelos de cabotaje, en paralelo al crecimiento de la aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas. Miles de pasajeros comenzaron a conectar el interior del país con la capital a través de esta terminal, que se volvió sinónimo de viajes rápidos y accesibles, en una época donde volar dejaba de ser un lujo exclusivo.
Con el paso del tiempo, el aeropuerto atravesó múltiples ampliaciones y modernizaciones. Se reformaron pistas, se ampliaron mangas y se renovaron áreas comerciales para adaptarse al incremento sostenido de pasajeros. En los últimos años, además de los vuelos domésticos, incorporó rutas regionales hacia países limítrofes, reforzando su papel como hub metropolitano.
Hoy, el Aeroparque Jorge Newbery es uno de los aeropuertos con mayor movimiento del país y una infraestructura clave para la conectividad argentina. A pesar de las interrupciones ocasionales por factores gremiales o climáticos, su historia está íntimamente ligada al crecimiento urbano de Buenos Aires y al desarrollo de la aviación nacional.

Del balneario al hub aéreo: cómo cambió el Aeroparque desde 1947 hasta hoy
El Aeroparque Jorge Newbery no siempre fue la infraestructura compacta, blindada y estratégica que hoy domina la Costanera Norte. Cuando se inauguró en 1947, era un aeropuerto moderno para su tiempo, pero todavía convivía con un paisaje ribereño abierto, con balnearios, piletas públicas y una relación directa con el Río de la Plata. La transformación a lo largo de casi ocho décadas modificó no sólo su tamaño, sino también su vínculo con la ciudad.
Un aeropuerto frente al río
En su etapa inicial, el Aeroparque contaba con una pista más corta que la actual y una terminal mucho más pequeña, de líneas simples y escala baja. El entorno era amplio y despejado. El río estaba presente no sólo como telón de fondo, sino como parte activa del paisaje urbano.
La Costanera Norte era entonces un espacio de recreación masiva. Funcionaban balnearios y piletas públicas, y el paseo costero era punto de encuentro en los veranos porteños. La aviación comercial convivía con esa vida social. El límite entre infraestructura aeronáutica y espacio público era mucho más permeable que en la actualidad.

Terrenos ganados al agua
Desde su origen, el aeropuerto se levantó sobre terrenos ganados al río. La zona era baja y, en muchos sectores, naturalmente inundable. Con el correr de los años, cada ampliación implicó nuevos rellenos costeros y rediseños del sistema de drenaje.
Esa condición geográfica obligó a desarrollar obras hidráulicas cada vez más complejas. Donde antes había lagunas naturales o cavas producto de la extracción de tierra para relleno, luego se consolidaron taludes, plataformas y sistemas de escurrimiento controlado. El paisaje ribereño fue cediendo espacio a una infraestructura cada vez más técnica.

Ampliaciones y cambio de escala
Las grandes transformaciones llegaron en distintas etapas, pero especialmente en las últimas décadas. La extensión de la pista hacia el norte, la ampliación de la plataforma y la construcción de una nueva terminal redefinieron la fisonomía del lugar.
Entre 2019 y 2021 se ejecutó una modernización integral que incluyó la reconstrucción de pista, calles de rodaje y sistemas pluviales. El aeropuerto dejó de ser una instalación de escala media para consolidarse como un nodo clave de vuelos nacionales y regionales.
La seguridad también cambió de manera sustancial. Si en los años 40 y 50 era posible circular relativamente cerca del perímetro operativo, hoy el acceso está estrictamente controlado y la separación entre espacio público y zona aeronáutica es absoluta.

Del ocio ribereño a la infraestructura estratégica
El contraste más fuerte no es sólo físico, sino simbólico. El Aeroparque de 1947 formaba parte de una Costanera viva, donde el río era protagonista y el ocio convivía con la aviación. El actual es una infraestructura estratégica insertada sobre terrenos consolidados, con prioridad operativa y tecnológica.
La evolución del Aeroparque refleja, en definitiva, un cambio más amplio en la relación de Buenos Aires con su ribera: del balneario abierto al desarrollo técnico, del paisaje recreativo al espacio funcional. Allí donde alguna vez hubo bañistas y trampolines, hoy operan aviones, sistemas hidráulicos y protocolos de seguridad de alta complejidad.

La piscina gigantesca detrás del edificio del Aeroparque Jorge Newbery
La “pileta” que se veía detrás del edificio del Aeroparque Jorge Newbery no fue pensada como una piscina recreativa, sino como parte del diseño hidráulico y operativo del aeropuerto.
En realidad cumplía funciones técnicas clave:
1. Regulación y drenaje pluvial
El Aeroparque estaba construido sobre terrenos ganados al Río de la Plata, en una zona históricamente baja y propensa a inundaciones. Esa “pileta” funcionaba como reservorio o laguna de retardo: acumulaba el agua de lluvia que caía sobre pistas, calles de rodaje y plataforma, y la liberaba de forma controlada para evitar anegamientos.
2. Seguridad operacional
En algunos aeropuertos, estos espejos de agua también formaban parte del sistema de seguridad para emergencias, ya que permitían canalizar escorrentías o incluso actuar como área de amortiguación en determinadas configuraciones del terreno.
3. Ingeniería del relleno costero
Cuando se ampliaron las pistas y la plataforma, especialmente en las grandes obras de modernización (como las realizadas entre 2019 y 2021), fue necesario rediseñar completamente el sistema de desagües. Ese reservorio formaba parte de esa infraestructura invisible que permitía que el aeropuerto funcionara aun durante tormentas fuertes.
En resumen: no era una pileta decorativa, sino una obra hidráulica estratégica. En un aeropuerto pegado al río, el control del agua era tan importante como el asfalto.
¿En la actualidad?
Lo que existe hoy detrás de la terminal del Aeroparque Jorge Newbery es un reservorio técnico, cerrado y sin acceso público. No tiene uso recreativo, no tiene trampolín ni instalaciones deportivas. Es parte del sistema hidráulico del aeropuerto.
Ahora bien, lo que vos mencionás sí existió.
En las décadas del 40 y 50, la zona de la Costanera Norte tenía una fuerte vida social y deportiva. En ese contexto funcionaron piletas públicas y balnearios vinculados al entorno del río, muy cerca del Aeroparque. La más emblemática fue la del Balneario Municipal de la Costanera Norte, que contaba con trampolines y era un clásico del verano porteño.
Con el crecimiento del aeropuerto y las ampliaciones de pistas:
- Se restringió el acceso público por razones de seguridad.
- Se modificó completamente la costa.
- Desaparecieron las instalaciones recreativas.
- La prioridad pasó a ser operativa y aeronáutica.
Por eso hoy puede verse un espejo de agua en la zona, pero su función es puramente técnica. La “pileta con trampolín” pertenece a otra etapa de la Costanera y a otra Buenos Aires.





