Alerta en el sector lácteo: 37 impuestos y una carga fiscal del 42% ponen en jaque al tambo

Con 37 impuestos y una presión fiscal del 42%, los productores de leche denuncian que el esquema tributario “ahoga” al sector, erosiona los márgenes y amenaza la supervivencia de los tambos, incluso cuando la producción muestra señales de crecimiento.

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Alerta en el sector lácteo. En medio del debate por una reforma impositiva, el sector lácteo lanzó una advertencia contundente: la presión fiscal se volvió asfixiante. Con 37 impuestos y una carga tributaria del 42%, los productores de leche aseguran que el esquema vigente ahoga la rentabilidad, desalienta inversiones y pone en riesgo la continuidad de los tambos, aun cuando la producción crece.

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Mientras el Senado se prepara para debatir la ley de Modernización Laboral —con un capítulo tributario— y el Gobierno vuelve a poner en agenda una reforma impositiva, el sector lácteo lanzó una advertencia contundente: el peso de los impuestos se volvió asfixiante y amenaza la sustentabilidad de los tambos.

Un informe presentado por la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe y la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe detalla la presión fiscal que enfrenta el sector tambero y reclama una reforma “urgente” que incentive la inversión y reduzca la informalidad. Según el relevamiento, los productores soportan una carga impositiva total del 42% y deben afrontar 37 tributos entre los niveles nacional, provincial y municipal.

“El sector necesita que le saquen el pie de la cabeza”, sintetizan desde las entidades. Si bien reconocen que la producción muestra un desempeño positivo, advierten que ese crecimiento no se traduce en rentabilidad sostenible.

Presión impositiva récord: crece la producción, cae la rentabilidad del tambo

El informe describe una situación dual. Por un lado, el tambo argentino registra un crecimiento productivo sostenido, impulsado por mejoras en eficiencia, incorporación tecnológica y condiciones climáticas favorables, con proyecciones de alza para el resto del año. Por otro, los márgenes se ven cada vez más presionados por el aumento de costos, especialmente los impositivos.

En este escenario, la desaceleración de la inflación aparece como un nuevo desafío. Al desaparecer el “licuado” inflacionario, la carga tributaria impacta de lleno sobre la rentabilidad y pone en riesgo la continuidad del negocio, incluso en un contexto de mayor producción e inversión.

Impuestos al tambo y a la industria láctea: el costo que llega al consumidor

Planta de industria láctea o línea de envasado
Planta de industria láctea o línea de envasado

La presión fiscal no se detiene en el productor primario. Los impuestos que gravan al tambo se trasladan a la industria láctea y terminan incorporándose al precio final que paga el consumidor.

Entre los tributos más relevantes se encuentra el Impuesto a las Ganancias, con una alícuota progresiva de entre 25% y 35% sobre la utilidad neta. Desde las entidades lo consideran “justo” en un sistema ordenado, pero advierten que su peso se vuelve crítico cuando se suma al resto de los gravámenes.

También cuestionan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), cuya alícuota general es del 21%, con una tasa reducida del 10,5% para algunos productos. “Pedimos que se reduzca para favorecer el consumo de lácteos”, sostienen.

Efecto cascada y distorsiones fiscales: los tributos que encarecen la leche

Productores tamberos trabajando o reunidos
Productores tamberos trabajando o reunidos

Uno de los puntos más críticos es el llamado “efecto cascada”. El Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios —conocido como impuesto al cheque— grava cada movimiento en cuentas corrientes y, según los productores, genera una superposición de cargas que encarece artificialmente los costos. “Pedimos su eliminación”, remarcan.

Una situación similar se da con Ingresos Brutos, un impuesto provincial con alícuotas de entre 1,5% y 5% que grava cada etapa de la cadena productiva. A esto se suman el Impuesto a los Sellos, el Inmobiliario Rural y las tasas municipales de Seguridad e Higiene.

Combustibles y tecnología: los impuestos que frenan inversión y eficiencia

También apuntan contra los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, que se pagan en cada carga de nafta o gasoil. Desde el sector consideran que su eliminación favorecería los sistemas productivos, el consumo y el turismo.

Por último, cuestionan los impuestos internos sobre tecnología y productos electrónicos. “La eficiencia, la innovación y la competitividad dependen del acceso a estas herramientas”, advierten, y reclaman eliminar esos gravámenes para facilitar su incorporación al proceso productivo.

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