Las playas escondidas en Buenos Aires tienen un circuito turísticos durante todo el año. Se trata de pequeños pueblos junto al mar que se caracterizan por la limpieza, la tranquilidad y la cercanía.
Estas playas escondidas en Buenos Aires alcanzan playas de 200 metros de anchos, bosques inmensos y grandes medanos. Hablamos de Valeria del Mar, en Pinamar; y Marisol, en Coronel Dorrego.
Valeria del Mar
En esta playa te recomendamos el Apart del Sol con piscina climatizada cubierta con techo corredizo, spa con circuitos hídricos, servicios de masajes y estética corporal y facial, parque de juegos, y estacionamiento.

Aquí hay actividades de turismo aventura como travesías todo terreno, cabalgatas, itinerarios diurnos y nocturnos en cuatriciclos, bicicleteadas y jeeps; excursiones de pesca, diversidad de deportes y un pintoresco centro comercial, con restaurantes exclusivos y casino.
Un bosque de pinos, cipreses, eucaliptos y robles permuta cada rincón.
Marisol

Este lugar es mágico por distintos motivos: el Río Quequén Salado se confunde con el Océano Atlántico, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, más precisamente en Coronel Dorrego, caracterizado por paisajes ribereños, boscosos y marítimos. Allí viven 200 personas.
Sus playas de cincuenta kilómetros se combinan con los eucaliptos, álamos, pinos, médanos blancos y forestados.
El alojamiento recomendado es Altos de Marisol Cabañas con espacio hasta para siete personas, desayuno, bicicletas, kayaks, juego de playa, internet, tv, estacionamiento, patios con hamacas paraguayas para disfrutar del canto de los pájaros y observar zorros y cuises que construyen sus casas bajo tierra.

Aquí es común la práctica de deportes acuáticos como kitesurf o surf o stand up paddle o pesca deportiva.
¿Los principales sitios turísticos?
Su puente antiguo; los saltos naturales del Río Quequén Salado, las cascadas Mulpunleufú y Cifuentes– identificada como el salto más alto de la provincia de Buenos Aires con 7 metros de altura- y La cueva del Tigre.





